domingo, 29 de diciembre de 2013
For a greater good
Y, de pronto, mientras el titiritero caminaba bajo la lluvia, todo tuvo un retorcido y perverso sentido. Un motivo por el que todos los personajes que alguna vez le habían importado dejaban tras de sí una pieza que completaba la causa. La vida. Su vida. Todo hasta ahora había sido una prueba preliminar.
lunes, 16 de diciembre de 2013
Little pilgrim
-Perdón por el retraso -Mallory finalmente apareció por la calle de la derecha.
Hacía calor en la estación, Mark apenas podía soportarlo. Siguió a su amiga descendiendo la calle. Todo apuntaba a que iba a ser una buena noche. Bueno, al menos hasta que la Comandante decidió que no iba a bajar. Eso está mal, cuando Mark viaja hasta una ciudad lejana no se debe pasar de él, o se pondrá muy triste.
Por si la traición fuera escasa, Alice tampoco se encontraba dispuesta a salir esa noche, por una horrible enfermedad, según le dijo al titiritero. Éste intentó convencer a algunas personas más, pero sus hilos estaban perdiendo fuerza. Nadie acudió a su invocación.
-Entonces, ¿cuál es el plan? -preguntó el titiritero a Mallory.
-Va a bajar con nosotros tu puta madre -respondió ella.
-¿En serio? -la mirada de Mark se iluminó mucho.
-Sí, he quedado con ella en unos minutos. ¿Quieres venir a buscarla?
Por supuesto que Mark quería ir a buscarla. Hacía tiempo que no la veía. El camino se hizo muy corto hasta llegar a la Facultad de Biología, donde un montón de gente ya había terminado la clase.
-Avísame si la ves, yo no la reconocería -informó Mallory.
No fue necesario. Al instante Mark sintió el estruendo de algo pesado impactando el suelo (quién sabe de qué se trataba para hacer ese ruido). Divisó en la distancia una corta cabellera rubia ondeando en el aire, dirigiéndose directamente hacia él, como una titánide en carrera, ganando velocidad a cada zancada.
El titiritero apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que la criatura saltara hacia él. El abrazo lo tomó por sorpresa, y no pudo evitar una sonrisa.
-Hola, Raih. Me alegro de verte en esta ciudad...
jueves, 21 de noviembre de 2013
Cambio
Qué jodidamente difícil es no dejarse tocar por la Bruja cuando ella lo decide. Esa misma tarde Nei le había recordado que echaba en falta poder leerle. Hacía tiempo que no escribía, pero no le daba demasiada importancia porque su vida no era interesante. No tan interesante como lo había sido. Miles de pensamientos empezaban a amontonarse en su mente de manera caótica. Algo que, supongo, habría aprendido de Scarlet meses atrás. Scarlet... Mark suspiró y continuó la conversación con su teléfono.
Muchas cosas habían cambiado, como todo cambia de una forma o de otra. Aquella persona empezó preguntándole un número, pero la conversación continuó hasta que la pregunta, como todo, cambió.
Y allí le llevaba ese cambio, ¿de qué conocía Mark a Nei? El titiritero se dejó guiar por las aves, que le trajeron noticias con el viento. Un viento, que también había cambiado.
Mark lo leyó impasible (o todo lo impasible que podía leer en ese lugar). Lo cierto es que había cambiado mucho. Alice en sí había cambiado desde que había dejado de verla. Parece que yo tenía razón esta vez. Nevermind, perdí la cuenta hace mucho.
Alice no era la única persona con la que Mark había perdido el contacto. Lance, Axel, Shelly, Aster, Vic...
Shane.
"Sueña con dragones", había dicho aquel día, "o conmigo, lo que prefieras". Sólo había sido una broma, pero los sueños de Mark empezaban a atormentarle ahora con recuerdos, recuerdos felices.
Muchas cosas habían cambiado, como todo cambia de una forma o de otra. Aquella persona empezó preguntándole un número, pero la conversación continuó hasta que la pregunta, como todo, cambió.
Y allí le llevaba ese cambio, ¿de qué conocía Mark a Nei? El titiritero se dejó guiar por las aves, que le trajeron noticias con el viento. Un viento, que también había cambiado.
Mark lo leyó impasible (o todo lo impasible que podía leer en ese lugar). Lo cierto es que había cambiado mucho. Alice en sí había cambiado desde que había dejado de verla. Parece que yo tenía razón esta vez. Nevermind, perdí la cuenta hace mucho.
Alice no era la única persona con la que Mark había perdido el contacto. Lance, Axel, Shelly, Aster, Vic...
Shane.
"Sueña con dragones", había dicho aquel día, "o conmigo, lo que prefieras". Sólo había sido una broma, pero los sueños de Mark empezaban a atormentarle ahora con recuerdos, recuerdos felices.
Porque de todos los recuerdos,
ésos son los peores.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Esa noche
Esa noche no era una noche normal. Lo cierto es que había parecido aburrida en principio, y por ello Mark se encontraba entonces en la Brecha de la Mentira. Ni él mismo supo por qué se levantó de pronto y encendió el ordenador, dejándose llevar por las aves de Shane. Y allí estaba ella, como muchas otras noches, hablando. De nada en particular, simplemente hablando. La diferencia es que esta vez Mark la escuchaba. Bueno, la escuchaba muy relativamente, porque su voz estaba distorsionada hasta el punto de no poder comprender más de cuatro palabras seguidas. Pero lo importante es que estaba ahí, y eso le hizo pensar mucho en su pasado.
Certero, eterno, fugaz, implacable pasado.
jueves, 3 de octubre de 2013
Index Grimorii: Mallory
Nombre: Mallory Shadowdrawn
Raza: Demonio
Profesión: Súcubo
Cumpleaños: 19/01
Color: Negro
Tipo: Siniestro
Dulce: Sangre
Animal: Dinosaurio
Odio: Impotencia
Cita: "Bienvenidos a la decadencia."
Raza: Demonio
Profesión: Súcubo
Cumpleaños: 19/01
Color: Negro
Tipo: Siniestro
Dulce: Sangre
Animal: Dinosaurio
Odio: Impotencia
Cita: "Bienvenidos a la decadencia."
miércoles, 2 de octubre de 2013
sábado, 28 de septiembre de 2013
La mirada de la Bruja
Mark escuchaba los pájaros cuando su Compendio de Recuerdos empezó a molestar. Solía hacerlo a esas horas. El titiritero no quería confiar en las mismas personas, así que se dejó arrastrar hacia ese lago donde había nadado con Scarlet hacía ya casi dos años. Entendía por qué la gente lo había odiado.
Apenas recordaba cómo había salido de aquel lago... Oh, sí. Aquella noche. El día que cayó por primera vez en la Brecha de la Mentira. Aquella noche que Mark liberó al organista.
Y joder, entendía cómo se sentía mucha gente respecto a él. Algo que Leo no había entendido. Algo que a Leo no le había importado.
Apenas recordaba cómo había salido de aquel lago... Oh, sí. Aquella noche. El día que cayó por primera vez en la Brecha de la Mentira. Aquella noche que Mark liberó al organista.
Y joder, entendía cómo se sentía mucha gente respecto a él. Algo que Leo no había entendido. Algo que a Leo no le había importado.
Y de pronto, esas palabras de Gaia.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Illusion
Y aunque acero en blanca luna fue forjado a mediodía,
curva su hoja hacia atrás lo que debe estar al frente:
una estrella que da al mar cuando el mar está en la ría;
despierta en tierra sombría quien dormía entre la gente.
curva su hoja hacia atrás lo que debe estar al frente:
una estrella que da al mar cuando el mar está en la ría;
despierta en tierra sombría quien dormía entre la gente.
lunes, 19 de agosto de 2013
Summer
Mark hablaba con Nei aquella noche. Como cada noche, en realidad, despreocupado por las circunstancias. Leo había regresado a hablar con él de vez en cuando, comentaban series y hablaban de videojuegos. Al final del día Mark no tenía nada en lo que pensar, y por eso se distraía en internet, haciendo cualquier cosa para pasar el rato.
Pero aquella noche algo atrajo su atención. Caleb parecía conocer a alguien que Mark no se esperaba.
-Oye, Nei. ¿Sabías que un amigo mío sigue por Twitter a esa chica, Raih?
-¿Iëlaar?
-No... osea, sí, pero eso ya lo sabía. Me refería a otra persona.
Mark se detuvo a pensar. Iëlaar... Hacía mucho tiempo que el titiritero le había prometido mencionarlo en su blog. Pero tenía tantas entradas pendientes... Vic, Mallory, Drave, y muchas otras personas esperaban también ver redactadas escenas que los implicaban.
-No lo conozco en persona -continuó Nei.- Sólo lo vi una vez en el supermercado. Yo estaba con Raih y ella se paró a hablar con él, pero yo no lo reconocí y seguí hablando con otra amiga. Iëlaar se enfadó conmigo por no saludarle, aunque probablemente no se acordará, ha pasado ya un año desde entonces.
Un año... probablemente eso había sucedido antes de que él llegara a la ciudad. Lo cierto es que a pesar de que Mark podía parecer muy antipático en ocasiones, ese chico le caía bien. Era una de esas personas a las que merecería la pena ver el próximo año.
-Por cierto, Nei, ¿puedo ir a haceros una visita esta semana?
Pero aquella noche algo atrajo su atención. Caleb parecía conocer a alguien que Mark no se esperaba.
-Oye, Nei. ¿Sabías que un amigo mío sigue por Twitter a esa chica, Raih?
-¿Iëlaar?
-No... osea, sí, pero eso ya lo sabía. Me refería a otra persona.
Mark se detuvo a pensar. Iëlaar... Hacía mucho tiempo que el titiritero le había prometido mencionarlo en su blog. Pero tenía tantas entradas pendientes... Vic, Mallory, Drave, y muchas otras personas esperaban también ver redactadas escenas que los implicaban.
-No lo conozco en persona -continuó Nei.- Sólo lo vi una vez en el supermercado. Yo estaba con Raih y ella se paró a hablar con él, pero yo no lo reconocí y seguí hablando con otra amiga. Iëlaar se enfadó conmigo por no saludarle, aunque probablemente no se acordará, ha pasado ya un año desde entonces.
Un año... probablemente eso había sucedido antes de que él llegara a la ciudad. Lo cierto es que a pesar de que Mark podía parecer muy antipático en ocasiones, ese chico le caía bien. Era una de esas personas a las que merecería la pena ver el próximo año.
-Por cierto, Nei, ¿puedo ir a haceros una visita esta semana?
martes, 16 de julio de 2013
Index Grimorii: Mark
Nombre: Mark Mirror
Raza: Humano
Profesión: Marionetista
Cumpleaños: 16/07
Color: Morado
Tipo: Psíquico
Dulce: Chocolate
Animal: Serpiente
Odio: Arañas
Cita: "¿Quieres sentarte y hablar?"
domingo, 14 de julio de 2013
Nightbreath
-¿Grimmjow? -preguntó Mallory extrañada.
-Un geass si sabes quién es -apostó el titiritero.
-¡Claro que lo sé! Es una de las casas de Westeros que luchan por el Trono de Hierro.
Mark se atragantó con la bebida.
-Mallory... -trató de recomponerse Mark.- Te mereces... ser calcinada... por un ejército de dragones.
-¿He oído dragones? -Caleb salía del local caminando.- Los dragones son inútiles.
-¿Quieres comprobarlo? -rebatió Mark.
-¿Quieres escuchar mi rugido? -respondió alzando una mirada desafiante.
-Los dragones son invencibles -el titiritero sentenció, pero no tardó en ser contrarrestado por Daemon, que estaba sentado en las escaleras.
-Mentira. Ahora tipo Hada vence a Dragón.
-Eso es patético -Caleb razonó esta vez.- ¿Te imaginas un combate entre Dragonite y Jigglypuff?
Alice permanecía en silencio hasta ese momento, al lado de Mallory, a quien ya había conocido unos meses atrás. Pero a esas alturas de la conversación tuvo la oportunidad de intervenir.
-Los miembros más poderosos del Alto Mando siempre han usado pokémon de tipo Dragón, se supone que deben ser superiores.
En el fondo todos defienden a los dragones cuando lo necesitan. Caleb parecía querer seguir con la conversación, pero algo atrajo su atención de pronto.
-¿Qué es esa cosa brillante?
-¿Un tractor? -indagó Daemon.- ¿Una excavadora?
-Brilla mucho. La quiero.
-Mira, hay dos juntas. Es como si fueran de la mano.
Mark levantó la mirada hacia Alice, pero ella ya no estaba allí. De repente se encontraba sentada junto a Caleb, observando la lejana maquinaria con la misma expresión cautivada por dos focos de luces parpadeantes.
-Acaban de discutir. Se están separando y ella se lo lleva todo -explicó la cazadora.
-Probablemente esas máquinas estén llenas de monedas -Caleb siempre piensa en monedas.
-Podríamos asaltar una, sólo tendríamos que trepar desde atrás y detener al conductor...
-O quizá si nos dejáramos triturar...
Mark se llevó una mano a la cara.
-Un geass si sabes quién es -apostó el titiritero.
-¡Claro que lo sé! Es una de las casas de Westeros que luchan por el Trono de Hierro.
Mark se atragantó con la bebida.
-Mallory... -trató de recomponerse Mark.- Te mereces... ser calcinada... por un ejército de dragones.
-¿He oído dragones? -Caleb salía del local caminando.- Los dragones son inútiles.
-¿Quieres comprobarlo? -rebatió Mark.
-¿Quieres escuchar mi rugido? -respondió alzando una mirada desafiante.
-Los dragones son invencibles -el titiritero sentenció, pero no tardó en ser contrarrestado por Daemon, que estaba sentado en las escaleras.
-Mentira. Ahora tipo Hada vence a Dragón.
-Eso es patético -Caleb razonó esta vez.- ¿Te imaginas un combate entre Dragonite y Jigglypuff?
Alice permanecía en silencio hasta ese momento, al lado de Mallory, a quien ya había conocido unos meses atrás. Pero a esas alturas de la conversación tuvo la oportunidad de intervenir.
-Los miembros más poderosos del Alto Mando siempre han usado pokémon de tipo Dragón, se supone que deben ser superiores.
En el fondo todos defienden a los dragones cuando lo necesitan. Caleb parecía querer seguir con la conversación, pero algo atrajo su atención de pronto.
-¿Qué es esa cosa brillante?
-¿Un tractor? -indagó Daemon.- ¿Una excavadora?
-Brilla mucho. La quiero.
-Mira, hay dos juntas. Es como si fueran de la mano.
Mark levantó la mirada hacia Alice, pero ella ya no estaba allí. De repente se encontraba sentada junto a Caleb, observando la lejana maquinaria con la misma expresión cautivada por dos focos de luces parpadeantes.
-Acaban de discutir. Se están separando y ella se lo lleva todo -explicó la cazadora.
-Probablemente esas máquinas estén llenas de monedas -Caleb siempre piensa en monedas.
-Podríamos asaltar una, sólo tendríamos que trepar desde atrás y detener al conductor...
-O quizá si nos dejáramos triturar...
Mark se llevó una mano a la cara.
I am surrounded by idiots.
martes, 9 de julio de 2013
¡Red, te elijo a ti!
¡CAZADOR quiere luchar!
¡CAZADOR envió a RED!
¡Adelante, MARK!
¡RED usó ATAQUE RÁPIDO!
¡MARK usó PSICORRAYO!
¡CAZADOR usó RESTAURA TODO!
¡MARK usó CONFUSIÓN!
¡RED está confuso!
¡RED usó ATAQUE ARENA!
¡RED está confuso!
¡Está tan confuso que se hiere a sí mismo!
¡MARK usó LENGÜETAZO!
¡RED se ha debilitado!
¡CAZADOR envió a RED!
¡Adelante, MARK!
¡RED usó ATAQUE RÁPIDO!
¡MARK usó PSICORRAYO!
¡CAZADOR usó RESTAURA TODO!
¡MARK usó CONFUSIÓN!
¡RED está confuso!
¡RED usó ATAQUE ARENA!
¡RED está confuso!
¡Está tan confuso que se hiere a sí mismo!
¡MARK usó LENGÜETAZO!
¡RED se ha debilitado!
Error: Missing nº
viernes, 28 de junio de 2013
Solsticio II
Recibí una llamada de Mallory en aquel momento. Volvería a pasarme por allí más tarde, así que me dirigí de nuevo hacia las escaleras. Shane llevaba ya un rato sin recibir mis mensajes, según Drave porque la multitud de gente en la playa distorsionaba la señal. Opté por alejarme de aquel lugar... necesitaba hablar con Axel de todos modos.
Por el camino recuperé la señal de internet en el móvil, tal y como Drave había dicho. La distancia era larga, y mi batería no duraría mucho. Después de una hora caminando, Axel y Shelly ya estaban de regreso a la ciudad. Ambos estuvimos tensos durante el viaje en coche, pero hubo algo que atrajo mi atención por encima de todo. El sonido del metal. ¿Así que ese cuervo demoníaco trataba de purgarme mediante la música? Pues lo estaba consiguiendo.
-Eh, Axel, ¿puedo presentarte a alguien? -comprobé que a mi móvil todavía le quedara algo de energía.
-¿De quién se trata? -me dirigió su mirada, dorada y brillante bajo la noche.
-Es posible que ya te haya hablado de ella alguna vez. Se llama Shane.
-No suelo leer tu blog. No recuerdo si la has mencionado.
-Como presentación rápida, le pediré que resuma su personalidad en una frase.
En realidad, yo sabía cuál era esa frase. La única que podía definir a Shane hasta tal punto.
Por el camino recuperé la señal de internet en el móvil, tal y como Drave había dicho. La distancia era larga, y mi batería no duraría mucho. Después de una hora caminando, Axel y Shelly ya estaban de regreso a la ciudad. Ambos estuvimos tensos durante el viaje en coche, pero hubo algo que atrajo mi atención por encima de todo. El sonido del metal. ¿Así que ese cuervo demoníaco trataba de purgarme mediante la música? Pues lo estaba consiguiendo.
-Eh, Axel, ¿puedo presentarte a alguien? -comprobé que a mi móvil todavía le quedara algo de energía.
-¿De quién se trata? -me dirigió su mirada, dorada y brillante bajo la noche.
-Es posible que ya te haya hablado de ella alguna vez. Se llama Shane.
-No suelo leer tu blog. No recuerdo si la has mencionado.
-Como presentación rápida, le pediré que resuma su personalidad en una frase.
En realidad, yo sabía cuál era esa frase. La única que podía definir a Shane hasta tal punto.
"Dejarse llevar..."
lunes, 24 de junio de 2013
Solsticio
-¿Estás preparada? -hablé a Shane a través del móvil.
-¿Para qué? -ella parecía desconcertada.
-¿Has olvidado qué día es hoy?
-Oh... ¿La fiesta del Solsticio?
-Sí. Es una festividad hecha para quemar brujas. La ciudad arderá esta noche.
-Me gustaría estar allí para verlo.
-Te llevaré a pasear por la playa. ¿Quieres conocer a mi amigo Drave? Aunque sea por foto.
-Claro -Shane añadió un icono sonriente.- Muéstrale una en la que salga bien.
Como si no saliera bien en todas. Shane es esa clase de persona. Podrías tomar centenares de fotografías y no te atreverías a desechar ninguna en la que ella apareciera. Eso, y su sonrisa. Es la más perfecta sonrisa que haya visto.
Había mucha gente en la playa a esas horas, de modo que envié a Drave un mensaje preguntándole dónde estaba. Me respondió con la foto de unas escaleras. Tras observarlas durante unos segundos, reconocí ese lugar. Tardé un rato en llegar, pero en efecto eran las escaleras que pensaba. Tal vez algo más húmedas que la última noche que estuve allí.
Había sido hace algún tiempo, yo vestía una larga toga mal cosida y una camisa pegada con cinta aislante. No recuerdo cómo ni por qué motivo un grupo de siete personas que viajaban desde la Arista ciudad se había unido a nosotros para participar en un desafío de juegos de campamento. No eran precisamente la clase de juegos que yo hubiera preferido, pero fue una noche muy interesante. Cuando todo hubo acabado (no fui el único en perder por una abismal diferencia), caminé a las escaleras para tomarme un descanso.
-Oh... -pude observar la preocupación atravesando el rostro de Dánae.- Lo he perdido.
-¿En la arena? -Alice observó la vasta extensión de playa que se extendía hasta el mar.
-Vaya... -me situé frente a ellas con una sonrisa.- Parece que necesitáis un rastreador.
-¿Puedes hacerlo? -Alice inquirió.
-¿Olvidas quién fue mi maestro, cazasonrisas?
-Encuéntralo, Mark. Ese objeto es importante.
Y por supuesto, lo había hecho. Encontrar a Drave era algo mucho más difícil, y no había suerte que me ayudara en la noche de la quema de brujas. No le culpo por ello.
Dos minutos después vislumbré entre el humo su mano extendida y me dirigí hacia allí.
-Drave, ya que conoces a casi todo mi blog, ¿puedo presentarte a alguien más?
-Sí, es gratis.
-Es que ella no está aquí. Bastará con una foto y una frase que te identifique.
-¿Puedo verla?
Le enseñé dos imágenes de Shane que ya había preparado para ese momento mientras le tomaba una a Drave para mostrársela a ella.
-Oh, qué guapa.
-¿Vas a dedicarle una frase?
-Sí, pero la escribiré yo mismo.
Le entregué mi móvil.
-¿Para qué? -ella parecía desconcertada.
-¿Has olvidado qué día es hoy?
-Oh... ¿La fiesta del Solsticio?
-Sí. Es una festividad hecha para quemar brujas. La ciudad arderá esta noche.
-Me gustaría estar allí para verlo.
-Te llevaré a pasear por la playa. ¿Quieres conocer a mi amigo Drave? Aunque sea por foto.
-Claro -Shane añadió un icono sonriente.- Muéstrale una en la que salga bien.
Como si no saliera bien en todas. Shane es esa clase de persona. Podrías tomar centenares de fotografías y no te atreverías a desechar ninguna en la que ella apareciera. Eso, y su sonrisa. Es la más perfecta sonrisa que haya visto.
Había mucha gente en la playa a esas horas, de modo que envié a Drave un mensaje preguntándole dónde estaba. Me respondió con la foto de unas escaleras. Tras observarlas durante unos segundos, reconocí ese lugar. Tardé un rato en llegar, pero en efecto eran las escaleras que pensaba. Tal vez algo más húmedas que la última noche que estuve allí.
Había sido hace algún tiempo, yo vestía una larga toga mal cosida y una camisa pegada con cinta aislante. No recuerdo cómo ni por qué motivo un grupo de siete personas que viajaban desde la Arista ciudad se había unido a nosotros para participar en un desafío de juegos de campamento. No eran precisamente la clase de juegos que yo hubiera preferido, pero fue una noche muy interesante. Cuando todo hubo acabado (no fui el único en perder por una abismal diferencia), caminé a las escaleras para tomarme un descanso.
-Oh... -pude observar la preocupación atravesando el rostro de Dánae.- Lo he perdido.
-¿En la arena? -Alice observó la vasta extensión de playa que se extendía hasta el mar.
-Vaya... -me situé frente a ellas con una sonrisa.- Parece que necesitáis un rastreador.
-¿Puedes hacerlo? -Alice inquirió.
-¿Olvidas quién fue mi maestro, cazasonrisas?
-Encuéntralo, Mark. Ese objeto es importante.
Y por supuesto, lo había hecho. Encontrar a Drave era algo mucho más difícil, y no había suerte que me ayudara en la noche de la quema de brujas. No le culpo por ello.
Dos minutos después vislumbré entre el humo su mano extendida y me dirigí hacia allí.
-Drave, ya que conoces a casi todo mi blog, ¿puedo presentarte a alguien más?
-Sí, es gratis.
-Es que ella no está aquí. Bastará con una foto y una frase que te identifique.
-¿Puedo verla?
Le enseñé dos imágenes de Shane que ya había preparado para ese momento mientras le tomaba una a Drave para mostrársela a ella.
-Oh, qué guapa.
-¿Vas a dedicarle una frase?
-Sí, pero la escribiré yo mismo.
Le entregué mi móvil.
"Imagínate un acordeón hueco repleto de ideas colorfuturistas."
sábado, 22 de junio de 2013
Malice
-Ser malo está bien. -Vic dio un trago a la botella de cerveza antes de sonreír de una forma enigmática.
-Depende. Si yo dijera todo lo que sé de ti, te prohibirían la entrada en todas las ciudades de este mundo y del nuestro -su compañero intervino.
Mark conocía algunos aspectos de la vida de Vic, pero de ese comentario dedujo que había muchos más. Infinitamente más.
-Discrepo -una voz se alzó al otro lado de Mark.- El bien es lo más importante.
Al titiritero le sorprendió esa frase. Podía haber sido suya tan sólo unos meses atrás. Tal vez, si hubiese tomado otras decisiones. De todos modos, tenía muy clara su posición en ese debate.
Axel debía de estar muy decepcionado. No le culpo por ello.
Mark entonces se dirigió a la Brecha de la Mentira. Allí estaba Edward Gules, frente a un lienzo de trazos oscuros.
-¿Qué haces? -Mark preguntó.
-Pinto -fue la única respuesta del organista.
-¿Ahora te dedicas a la pintura?
-Sólo estoy practicando. Mira, te estoy dibujando a ti.
En efecto Mark reconoció sus propios ojos en el centro del cuadro.
-¿Por qué a mí?
-Porque la mejor forma de practicar es pintar cosas que empiezan por la letra M. Todo el mundo lo sabe.
-Tiene sentido. Probablemente mientras no aprendas lo dibujarás todo mal, y eso empieza por M.
-Pero el mal es bueno, pequeño Mark. ¿No te lo han enseñado?
-Eso dicen. Yo todavía lo estoy comprobando.
Edward se colocó el sombrero, le miró a los ojos y sonrió.
-El camino del mal es un camino oscuro. Debes tantearlo primero. Si te adentras en él demasiado rápido, acabarás perdido y serás vulnerable. Ten cuidado, Mark. Los monstruos no acechan desde las sombras. Ellos viajan contigo, esperando la oportunidad.
-¿Tal y como tú hiciste?
-Sí... exactamente eso.
-Depende. Si yo dijera todo lo que sé de ti, te prohibirían la entrada en todas las ciudades de este mundo y del nuestro -su compañero intervino.
Mark conocía algunos aspectos de la vida de Vic, pero de ese comentario dedujo que había muchos más. Infinitamente más.
-Discrepo -una voz se alzó al otro lado de Mark.- El bien es lo más importante.
Al titiritero le sorprendió esa frase. Podía haber sido suya tan sólo unos meses atrás. Tal vez, si hubiese tomado otras decisiones. De todos modos, tenía muy clara su posición en ese debate.
Axel debía de estar muy decepcionado. No le culpo por ello.
Mark entonces se dirigió a la Brecha de la Mentira. Allí estaba Edward Gules, frente a un lienzo de trazos oscuros.
-¿Qué haces? -Mark preguntó.
-Pinto -fue la única respuesta del organista.
-¿Ahora te dedicas a la pintura?
-Sólo estoy practicando. Mira, te estoy dibujando a ti.
En efecto Mark reconoció sus propios ojos en el centro del cuadro.
-¿Por qué a mí?
-Porque la mejor forma de practicar es pintar cosas que empiezan por la letra M. Todo el mundo lo sabe.
-Tiene sentido. Probablemente mientras no aprendas lo dibujarás todo mal, y eso empieza por M.
-Pero el mal es bueno, pequeño Mark. ¿No te lo han enseñado?
-Eso dicen. Yo todavía lo estoy comprobando.
Edward se colocó el sombrero, le miró a los ojos y sonrió.
-El camino del mal es un camino oscuro. Debes tantearlo primero. Si te adentras en él demasiado rápido, acabarás perdido y serás vulnerable. Ten cuidado, Mark. Los monstruos no acechan desde las sombras. Ellos viajan contigo, esperando la oportunidad.
-¿Tal y como tú hiciste?
-Sí... exactamente eso.
jueves, 20 de junio de 2013
Carta a Miss Hawks
Radiante Miss Hawks:
Las aves hablan de ti esta noche. Tiempo ha que no me detenía a escucharlas. Sus graznidos melancólicos, y más con esta melodía, me hacen pensar demasiado. ¿En qué me he convertido? Apenas utilizo máscara alguna, y aún así mis hilos se han vuelto más resistentes. Recuerdo el mundo que Alice me mostró, donde todo puede ser mentira o real según lo desees. Un mundo creado para satisfacer la voluntad de sus criaturas. Un mundo incoherente.
Me pregunto cuándo comencé a sentir algo así.
Mark
sábado, 15 de junio de 2013
Diversion
-Mark, déjame tu móvil.
-¿Por qué?
-Por favor, el mío no funciona.
El titiritero recorría la calle con Alice en dirección a un bar en el que nunca había estado. Ciertamente, sabía que su teléfono móvil era absurdamente inútil, de modo que accedió a su petición.
-Dánae y yo tuvimos una vez un perro como ese -explicó la cazadora.
-¿Qué le sucedió? -preguntó dudando Mark.
-Ya no está en nuestra manada.
La respuesta no dio lugar a preguntas, y Mark optó por permanecer en silencio mientras ella tomaba una fotografía del joven perro, de color negro fuego. Despidiéndose de la criatura, Alice continuó caminando.
-Y con esto doy por pagada mi deuda por aquel encargo que Aster no pudo completar.
Faltaban aún unas horas para que Alice tuviera que marcharse. El bar estaba lleno y Mark observaba distraído la decoración, en tonos morados. La cazadora giró su rostro por un instante hacia la mesa de al lado, haciendo un comentario acerca de su conversación.
-¿Qué?
-Nada... es sólo que no me ha gustado esa frase.
-¿Cómo puedes haber escuchado eso? Quiero decir, ¿por qué precisamente eso?
Alice sonrió.
-No se trata de mis oídos. Sí, son superiores a los de un humano, pero en un lugar como este no podría concentrarme en escuchar. Al contrario, es para mí muy difícil concentrarme en algo. Supongo que es una ventaja para una cazadora, ser consciente del entorno, y no de los elementos que lo componen. Soy capaz de oír muchas cosas en esta sala, pero no las escucho realmente hasta que alguna atrae mi atención.
-Oh, he leído sobre esa capacidad. Conan Doyle explicó algo así en una de sus novelas.
-¿Por qué?
-Por favor, el mío no funciona.
El titiritero recorría la calle con Alice en dirección a un bar en el que nunca había estado. Ciertamente, sabía que su teléfono móvil era absurdamente inútil, de modo que accedió a su petición.
-Dánae y yo tuvimos una vez un perro como ese -explicó la cazadora.
-¿Qué le sucedió? -preguntó dudando Mark.
-Ya no está en nuestra manada.
La respuesta no dio lugar a preguntas, y Mark optó por permanecer en silencio mientras ella tomaba una fotografía del joven perro, de color negro fuego. Despidiéndose de la criatura, Alice continuó caminando.
-Y con esto doy por pagada mi deuda por aquel encargo que Aster no pudo completar.
Faltaban aún unas horas para que Alice tuviera que marcharse. El bar estaba lleno y Mark observaba distraído la decoración, en tonos morados. La cazadora giró su rostro por un instante hacia la mesa de al lado, haciendo un comentario acerca de su conversación.
-¿Qué?
-Nada... es sólo que no me ha gustado esa frase.
-¿Cómo puedes haber escuchado eso? Quiero decir, ¿por qué precisamente eso?
Alice sonrió.
-No se trata de mis oídos. Sí, son superiores a los de un humano, pero en un lugar como este no podría concentrarme en escuchar. Al contrario, es para mí muy difícil concentrarme en algo. Supongo que es una ventaja para una cazadora, ser consciente del entorno, y no de los elementos que lo componen. Soy capaz de oír muchas cosas en esta sala, pero no las escucho realmente hasta que alguna atrae mi atención.
-Oh, he leído sobre esa capacidad. Conan Doyle explicó algo así en una de sus novelas.
Mark nunca hubiera imaginado
que Alice fuese esa clase de persona
lunes, 10 de junio de 2013
Wanderer
Estaba claro que no iba a ser una buena noche después de todo. Muchos lo habían dejado de lado ese día, pero a pesar de ello Mark decidió confiar en la Bruja. Ella puede hacerlo todo siempre que sea posible, ¿no? Seguro que se encontraría con personas interesantes al cabo de unas horas.
Ese era el razonamiento que había seguido al principio, pero alrededor de las dos de la madrugada comenzó a plantearse si había sido una buena idea. En ese instante comenzó a escuchar una melodía extraña, inconstante, distorsionada. Hipnotizado por el dubstep, se dirigió hacia allí.
El titiritero pasó varios minutos escuchando la música en el parque. No sintió vibrar su teléfono móvil en el bolsillo hasta que se hubo marchado de allí. De camino, comprobó por casualidad los mensajes sin esperar nada sorprendente. Sí fue sorprendente, sin embargo, cuando se fijó en la persona que lo enviaba.
Ese era el razonamiento que había seguido al principio, pero alrededor de las dos de la madrugada comenzó a plantearse si había sido una buena idea. En ese instante comenzó a escuchar una melodía extraña, inconstante, distorsionada. Hipnotizado por el dubstep, se dirigió hacia allí.
El titiritero pasó varios minutos escuchando la música en el parque. No sintió vibrar su teléfono móvil en el bolsillo hasta que se hubo marchado de allí. De camino, comprobó por casualidad los mensajes sin esperar nada sorprendente. Sí fue sorprendente, sin embargo, cuando se fijó en la persona que lo enviaba.
Dánae.
sábado, 8 de junio de 2013
Carta a Miss Stormwood
Estimada Miss Stormwood:
Me he alegrado mucho de verte ayer. Me gustaría volver a pasar una noche contigo, aunque a todos nos afectan los exámenes. Espero que te haya ido bien con esos tejidos. ¿Sabes que todavía conservo el amuleto que me regalaste? Es una de mis más preciadas reliquias ahora mismo, impregnado de la bendición de las hadas. Tus deudas conmigo todavía no han sido saldadas, ahora que lo recuerdo.
Sé que yo también te debo algunas cosas. Pinceladas de sangre y acero. Y ten por seguro que las daré, incluso cuando el bosque sea agitado por la tormenta.
Un limón, medio limón, dos limones, medio limón.
Mark
Rupture
Bautizó ese lugar como la Brecha de la Mentira. Un pequeño espacio alejado de toda Realidad. Con curiosidad, Mark se preguntó por qué no lo había visto hasta entonces. Era muy hermoso. Un lugar donde huir, poder alejarse del recuerdo y del dolor. Allí nada podía dañarlo.
Pero ese lugar era mentira. Estaba cosido al mundo con un manto de sutura. Cuando Mark cortó los hilos, la Brecha se desplomó y cayó por su propio peso, abriéndose, invitándole a entrar. Él sabía que sería la única escapatoria de un mundo que iba a salir mal. De una cuerda sin retorno.
Pero ese lugar era mentira. Estaba cosido al mundo con un manto de sutura. Cuando Mark cortó los hilos, la Brecha se desplomó y cayó por su propio peso, abriéndose, invitándole a entrar. Él sabía que sería la única escapatoria de un mundo que iba a salir mal. De una cuerda sin retorno.
Prefirió asumir sus consecuencias.
jueves, 6 de junio de 2013
Where it lies
Hacía tiempo que no miraba mi reflejo en el aire. Cuando lo hice, de pronto, llegué a una conclusión. Todos vivimos en nuestras propias mentiras.
miércoles, 5 de junio de 2013
Alice apareció.
¡ALICE usó Encanto!
¡Ataque de MARK bajó mucho!
¡MARK usó Atadura!
¡Atadura de MARK oprime a ALICE!
¡ALICE usó Maquinación!
¡Ataque Especial de ALICE subió mucho!
¡MARK usó Mismodestino!
¡MARK intenta llevarse a su rival!
¡ALICE usó Persecución!
¡Es muy eficaz!
¡MARK usó Rayo confuso!
¡ALICE está confuso!
¡ALICE usó Hoja afilada!
¡ALICE está confuso!
ALICE usó Hoja afilada.
¡Un golpe crítico!
MARK usó Salpicadura
...no tuvo ningún efecto.
¡Ataque de MARK bajó mucho!
¡MARK usó Atadura!
¡Atadura de MARK oprime a ALICE!
¡ALICE usó Maquinación!
¡Ataque Especial de ALICE subió mucho!
¡MARK usó Mismodestino!
¡MARK intenta llevarse a su rival!
¡ALICE usó Persecución!
¡Es muy eficaz!
¡MARK usó Rayo confuso!
¡ALICE está confuso!
¡ALICE usó Hoja afilada!
¡ALICE está confuso!
ALICE usó Hoja afilada.
¡Un golpe crítico!
MARK usó Salpicadura
...no tuvo ningún efecto.
Pero el suelo a su alrededor se tiñó de rojo.
Blizzard
¿Pero qué podía esperar, de pie frente a la ventisca, si sabía que el soplido de un lobo derribaría su alma de paja? ¿Acaso tenía alguna posibilidad de sobrevivir? Necesitaba un hada, maldita sea. No, necesitaba a la misma Farore...
Pero sabía que ella no le escucharia
lunes, 3 de junio de 2013
Wishes
-Desea -Shelly se aproximó con esa palabra.
-¿Qué? -Mark preguntó sorprendido.
- Desea, algo -insistió.
-¿Lo que yo quiera?
-Sí, claro.
Mark reflexionó antes de responder.
-Felicidad.
-Bien, ya tienes un objetivo.
-No he dicho aún para quién es mi deseo.
-Oh, ¿tu máscara de paladín vuelve a mostrarse? -Shelly sonrió.- Si ese es tu deseo estoy segura de que tienes una idea.
-Tan solo es algo que cierta persona me enseñó una vez.
-¿Quién te enseñó eso?
-¿A valorar la felicidad? Es una pregunta compleja.
-Inténtalo.
-Fue la misma persona que me enseñó a dar caza a una sonrisa. A apreciarla en el rostro de alguien importante.
-¿Alice? ¿En serio? -Shelly enarcó una ceja.
-Hubo otra persona que me enseñó todo lo contrario. Scarlet solía decir que la felicidad está hecha para los idiotas. Pero en el fondo todos deseamos ser idiotas. Por eso es mi deseo. Si hubieras hecho otra pregunta mi respuesta habría sido diferente.
-¿Qué? -Mark preguntó sorprendido.
- Desea, algo -insistió.
-¿Lo que yo quiera?
-Sí, claro.
Mark reflexionó antes de responder.
-Felicidad.
-Bien, ya tienes un objetivo.
-No he dicho aún para quién es mi deseo.
-Oh, ¿tu máscara de paladín vuelve a mostrarse? -Shelly sonrió.- Si ese es tu deseo estoy segura de que tienes una idea.
-Tan solo es algo que cierta persona me enseñó una vez.
-¿Quién te enseñó eso?
-¿A valorar la felicidad? Es una pregunta compleja.
-Inténtalo.
-Fue la misma persona que me enseñó a dar caza a una sonrisa. A apreciarla en el rostro de alguien importante.
-¿Alice? ¿En serio? -Shelly enarcó una ceja.
-Hubo otra persona que me enseñó todo lo contrario. Scarlet solía decir que la felicidad está hecha para los idiotas. Pero en el fondo todos deseamos ser idiotas. Por eso es mi deseo. Si hubieras hecho otra pregunta mi respuesta habría sido diferente.
Pero hablas con palabras de la Bruja.
domingo, 2 de junio de 2013
Dubstep
Me da igual cuánto me haya equivocado, o las veces que hayas tenido razón. No me importa tu vida, tanto como a ti no te importa la mía. Jamás vuelvas a hablarme así. Has olvidado que soy humano. No es algo con lo que puedas jugar. Todo me da igual... mientras dure esta melodía.
Over midnight
Mark solía odiar los juegos de mímica, pero estaba bastante motivado en esta ocasión. Alice le susurró la película que debía expresar con gestos. Era fácil, el titiritero no tendría problema con ella. Colocó las llaves de su casa y una botella de agua encima de una mesa. Bebió un trago y se arrodilló en el suelo, donde tuvo que usar un trozo de chocolate para ponerse en pie y alcanzar las llaves sobre la mesa. Alice se desesperaba al comprobar que nadie era capaz de dar con la película acertada.
El titiritero comenzó a contar con los dedos. El público lanzaba sus hipótesis.
-¿Diez palabras?
-No, tres palabras. ¿Diez en la cabeza?
-¿Diez menos seis?
-10/6
-In this style.
El titiritero comenzó a contar con los dedos. El público lanzaba sus hipótesis.
-¿Diez palabras?
-No, tres palabras. ¿Diez en la cabeza?
-¿Diez menos seis?
-10/6
-In this style.
Alice in Wonderland.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Delirio
-Eh, ¿os imagináis cómo conduciría un hombre sin brazos?
Red, tendido sobre la cama de la habitación del hotel, comenzó a pensar demasiado.
-Con los pies. Todo se puede hacer con los pies -explicó Mark- ...excepto pelar naranjas.
-¿Entonces cómo utilizaría los pedales? -Alice era en ocasiones quien mejor mantenía la lucidez.
-Hay coches que tienen botones en lugar de pedales. Para gente sin piernas.
-Pero nuestro hombre lo que no tiene son brazos.
-Y por eso conduce con los pies, necesita esos botones.
Mark parecía ser el único que notaba la imposibilidad de pulsar botones y dirigir un automóvil sólo con los pies al mismo tiempo. Atrapados en la demagogia, continuaron el razonamiento. Esta vez fue Mark quien desvarió.
-¿Entonces se dedica a los rayos? ¿Los dirige desde lo alto de un edificio con un látigo de metal?
-¿Qué...? -un silencio precedió a esa palabra.
-Mira, te hago un boceto.
Mark comenzó a dibujar. Nunca se le había dado bien, pero podía trazar algo sencillo. Cuando terminó el esquema de una mujer en la azotea de un rascacielos, ondeando un látigo con punta de metal entre la tormenta, se lo mostró a Dánae.
-¿Qué se supone que es esto?
-Un pastor de rayos. Agita las cargas iónicas del cielo con su arma.
-¿Y esto? -señaló a la otra persona en el dibujo.
-Eso es tu hermano.
-¿Por qué mi hermano?
-¿Acaso no se parece?
Red, tendido sobre la cama de la habitación del hotel, comenzó a pensar demasiado.
-Con los pies. Todo se puede hacer con los pies -explicó Mark- ...excepto pelar naranjas.
-¿Entonces cómo utilizaría los pedales? -Alice era en ocasiones quien mejor mantenía la lucidez.
-Hay coches que tienen botones en lugar de pedales. Para gente sin piernas.
-Pero nuestro hombre lo que no tiene son brazos.
-Y por eso conduce con los pies, necesita esos botones.
Mark parecía ser el único que notaba la imposibilidad de pulsar botones y dirigir un automóvil sólo con los pies al mismo tiempo. Atrapados en la demagogia, continuaron el razonamiento. Esta vez fue Mark quien desvarió.
-¿Entonces se dedica a los rayos? ¿Los dirige desde lo alto de un edificio con un látigo de metal?
-¿Qué...? -un silencio precedió a esa palabra.
-Mira, te hago un boceto.
Mark comenzó a dibujar. Nunca se le había dado bien, pero podía trazar algo sencillo. Cuando terminó el esquema de una mujer en la azotea de un rascacielos, ondeando un látigo con punta de metal entre la tormenta, se lo mostró a Dánae.
-¿Qué se supone que es esto?
-Un pastor de rayos. Agita las cargas iónicas del cielo con su arma.
-¿Y esto? -señaló a la otra persona en el dibujo.
-Eso es tu hermano.
-¿Por qué mi hermano?
-¿Acaso no se parece?
A veces, matar al tiempo es tan absurdo como genial.
Introduction
-Bueno, ya nos veremos -Mark se despidió apresuradamente.
-Sí, estaré por aquí - Drave hizo un gesto informal y siguió su camino hacia el campo de jugger.
-Y como iba diciendo -Alice continuó tras la interrupción,- ella es Dánae.
Dánae.
Mark había oído hablar de ella en muchas ocasiones. Incluso la había visto en fotografías, pero no se esperaba que fuese así en persona. La observó durante un tiempo. Era muy diferente a como la había imaginado. Le gustaría llevarse bien con ella, pero recordó lo que había sucedido la última vez que extendió sus hilos sobre otra persona. Nada de hilos en esta ocasión, ni tampoco máscaras. El titiritero tendría que mostrarse abiertamente y usar su mirada para caerle bien. Y por qué no, también una sonrisa.
Alice propuso salir a comer algo y estuvieron hablando durante un rato. Fuera hacía bastante frío. Red, uno de los amigos de Alice, llegó al cabo de un tiempo y Mark decidió regresar para ver a Drave. El partido había acabado ya, pero él seguía recorriendo la zona. El titiritero pasó con él gran parte de la tarde, visitó otra vez a Aster y a Luzie. Mientras caminaba por los puestos de la feria se cruzó de nuevo con Alice y Dánae.
-Hey, Mark -saludó Alice en primer lugar.- Me han pedido que te comente que vamos a ver una película esta noche. Puedes venir si te apetece.
-Claro, me encantaría. Pero... ¿esta noche es luna llena?
-Tranquilo, no saldremos del hotel.
-De acuerdo entonces -se despidió con una sonrisa.
-Tu amiga parece triste -Drave soltó ese comentario de espaldas a Mark, mirándola alejarse.
-¿Alice? -preguntó Mark volviéndose hacia ella.
Drave asintió, y el titiritero observó detenidamente.
Su figura, al lado de Dánae, rozando su hombro con la mano apoyada sobre la suya, la cabeza casi imperceptiblemente ladeada buscando unos milímetros... Sí, Drave podría confundir fácilmente eso con tristeza. Mark sonrió. Acababa de comprender algo que jamás había entendido.
-¿Triste? No... no está triste en absoluto.
-Sí, estaré por aquí - Drave hizo un gesto informal y siguió su camino hacia el campo de jugger.
-Y como iba diciendo -Alice continuó tras la interrupción,- ella es Dánae.
Dánae.
Mark había oído hablar de ella en muchas ocasiones. Incluso la había visto en fotografías, pero no se esperaba que fuese así en persona. La observó durante un tiempo. Era muy diferente a como la había imaginado. Le gustaría llevarse bien con ella, pero recordó lo que había sucedido la última vez que extendió sus hilos sobre otra persona. Nada de hilos en esta ocasión, ni tampoco máscaras. El titiritero tendría que mostrarse abiertamente y usar su mirada para caerle bien. Y por qué no, también una sonrisa.
Alice propuso salir a comer algo y estuvieron hablando durante un rato. Fuera hacía bastante frío. Red, uno de los amigos de Alice, llegó al cabo de un tiempo y Mark decidió regresar para ver a Drave. El partido había acabado ya, pero él seguía recorriendo la zona. El titiritero pasó con él gran parte de la tarde, visitó otra vez a Aster y a Luzie. Mientras caminaba por los puestos de la feria se cruzó de nuevo con Alice y Dánae.
-Hey, Mark -saludó Alice en primer lugar.- Me han pedido que te comente que vamos a ver una película esta noche. Puedes venir si te apetece.
-Claro, me encantaría. Pero... ¿esta noche es luna llena?
-Tranquilo, no saldremos del hotel.
-De acuerdo entonces -se despidió con una sonrisa.
-Tu amiga parece triste -Drave soltó ese comentario de espaldas a Mark, mirándola alejarse.
-¿Alice? -preguntó Mark volviéndose hacia ella.
Drave asintió, y el titiritero observó detenidamente.
Su figura, al lado de Dánae, rozando su hombro con la mano apoyada sobre la suya, la cabeza casi imperceptiblemente ladeada buscando unos milímetros... Sí, Drave podría confundir fácilmente eso con tristeza. Mark sonrió. Acababa de comprender algo que jamás había entendido.
-¿Triste? No... no está triste en absoluto.
lunes, 27 de mayo de 2013
Convención
Era un día de fiesta. No una de esas fiestas aburridas en las que sólo se puede beber y hablar con amigos de amigos demasiado ebrios como para mantener una conversación. No, ese día era una fiesta de verdad.
Mark caminaba por la calle en dirección a ese lugar, en las afueras de la ciudad, cuando vislumbró una pequeña silueta varios metros por delante de él. Al instante la reconoció, esa gorra era inconfundible. Se trataba de Alice. Mark sabía que ella se dirigía a la estación de tren para encontrarse con sus amigos, compañeros de manada a los que no veía desde hace tiempo. Más tarde los vería en la fiesta, no era el momento de dejarse notar. Mark tomó un desvío para conseguir algo de dinero de un cajero automático y siguió caminando.
Cuando llegó, el titiritero apenas tuvo tiempo de saludar antes de que la princesa Aster lo interceptara.
-¡Mark! -lo tomó del brazo arrastrándolo a través del gran salón.- Te necesito.
-De acuerdo...
-Sólo tienes que hacer de público para una presentación de un juego de cartas.
-Será fácil.
Aster formaba parte de la organización del evento y recorría el lugar de manera constante. Había mucha gente para ser tan pronto. La conferencia de presentación sobre las cartas de un juego que Mark ya conocía se le hizo aburrida. Al menos hasta que llegó Luzie. Se sentó silenciosamente a su lado y estuvieron hablando en voz baja durante unos instantes. Al terminar, Mark regresó al salón, donde se encontró con Alice.
Mark hizo algunas presentaciones y esperó a que Alice hiciera lo mismo. Pero en ese momento Drave apareció, deteniéndose para saludarlo.
-Drave, ¿qué haces aquí?
-Armas de contrabando -explicó con una sonrisa.
-¿Jugarás un partido de jugger?
-Probablemente sí. ¿Quieres verlo?
-No creo que vaya a tener tiempo para todo.
Mark caminaba por la calle en dirección a ese lugar, en las afueras de la ciudad, cuando vislumbró una pequeña silueta varios metros por delante de él. Al instante la reconoció, esa gorra era inconfundible. Se trataba de Alice. Mark sabía que ella se dirigía a la estación de tren para encontrarse con sus amigos, compañeros de manada a los que no veía desde hace tiempo. Más tarde los vería en la fiesta, no era el momento de dejarse notar. Mark tomó un desvío para conseguir algo de dinero de un cajero automático y siguió caminando.
Cuando llegó, el titiritero apenas tuvo tiempo de saludar antes de que la princesa Aster lo interceptara.
-¡Mark! -lo tomó del brazo arrastrándolo a través del gran salón.- Te necesito.
-De acuerdo...
-Sólo tienes que hacer de público para una presentación de un juego de cartas.
-Será fácil.
Aster formaba parte de la organización del evento y recorría el lugar de manera constante. Había mucha gente para ser tan pronto. La conferencia de presentación sobre las cartas de un juego que Mark ya conocía se le hizo aburrida. Al menos hasta que llegó Luzie. Se sentó silenciosamente a su lado y estuvieron hablando en voz baja durante unos instantes. Al terminar, Mark regresó al salón, donde se encontró con Alice.
Mark hizo algunas presentaciones y esperó a que Alice hiciera lo mismo. Pero en ese momento Drave apareció, deteniéndose para saludarlo.
-Drave, ¿qué haces aquí?
-Armas de contrabando -explicó con una sonrisa.
-¿Jugarás un partido de jugger?
-Probablemente sí. ¿Quieres verlo?
-No creo que vaya a tener tiempo para todo.
Sin duda, el día iba a ser muy largo.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Icarus
Porque mirar al sol siempre había hecho que se le saltaran las lágrimas. Admiración, solía llamarlo. Lo cierto es que ni siquiera él sabía definirlo. Como la joven jinete del ocaso, él también se había acercado al sol, a ese radiante sol que primero quema y luego perdona. Como una mosca al dulce aroma de una cálida tarde de estío. Al enajenador impulso adictivo de una macabra ilusión.
Si lo observo me cegará, si me acerco arderé, y alejarme... Alejarme me llevaría de vuelta a las sombras de las que procedo. No volveré allí. Porque atravesar el cielo en llamas es mucho más hermoso. Porque no puedo dejar de mirar ese sol tras el viento. ¿Por qué mierda me siento así?
No lo sé. No necesito saberlo.
Si lo observo me cegará, si me acerco arderé, y alejarme... Alejarme me llevaría de vuelta a las sombras de las que procedo. No volveré allí. Porque atravesar el cielo en llamas es mucho más hermoso. Porque no puedo dejar de mirar ese sol tras el viento. ¿Por qué mierda me siento así?
No lo sé. No necesito saberlo.
Porque como a él, ese sol me hundirá,
pero aún así, es lo que hace que me mueva.
martes, 21 de mayo de 2013
Just Darkness
El cadáver de Leo se desplomó en el mismo instante en el que un rayo quebró el cielo, iluminando con las luces de tormenta la oscura avenida. Los hilos reptaron acariciando su cuerpo, replegándose hacia la mano del titiritero. No es tan fácil matar a un gato, pero haberle provocado tales daños hará que no ponga otra de sus vidas en juego la próxima ocasión. Mark mantuvo la mirada sobre su rostro felino, dudando cómo se debería sentir. Tras unos instantes, habló sin volverse a las máscaras situadas detrás de él.
-Edward.
-¿Sí...? -respondió tímidamente el organista.
-Un paso al frente.
-Mark, no creo que...
El titiritero se giró, clavándole la mirada. No fue necesario repetirlo. El doctor avanzó hasta él evitando mirar los restos de Leo.
-Voy a hacerte un nuevo traje, ¿de acuerdo? -Mark informó a su sádica máscara.
-¿Un... traje?
-Un vestido en realidad. Con cuerdas. ¿Te suena el shibari?
-¿Vas a encadenarme? No, me niego -el organista parecía asustado.- No voy a dejarme atar por el miedo otra vez.
-Oh... pero tú no sabes lo que es el miedo. Mírame a los ojos. ¿Notas algo de miedo?
-No... -Mark prosiguió- ya no queda nada del antiguo miedo que te aprisionaba. Pero eso no significa que vayas a estar mejor.
-Edward.
-¿Sí...? -respondió tímidamente el organista.
-Un paso al frente.
-Mark, no creo que...
El titiritero se giró, clavándole la mirada. No fue necesario repetirlo. El doctor avanzó hasta él evitando mirar los restos de Leo.
-Voy a hacerte un nuevo traje, ¿de acuerdo? -Mark informó a su sádica máscara.
-¿Un... traje?
-Un vestido en realidad. Con cuerdas. ¿Te suena el shibari?
-¿Vas a encadenarme? No, me niego -el organista parecía asustado.- No voy a dejarme atar por el miedo otra vez.
-Oh... pero tú no sabes lo que es el miedo. Mírame a los ojos. ¿Notas algo de miedo?
-No... -Mark prosiguió- ya no queda nada del antiguo miedo que te aprisionaba. Pero eso no significa que vayas a estar mejor.
Ahora sólo hay oscuridad.
lunes, 20 de mayo de 2013
Just Mark
-Leo, reconoce tu derrota.
La lluvia caía sobre el titiritero, extendiendo el pelo mojado ante sus ojos marrones con cada gota que se precipitaba al vacío. Su mirada era perfecta esa noche. Expresaba todo lo que él había contenido. Era sin duda su rasgo más hermoso. El gato retrocedió arrastrándose hacia el extremo menos iluminado de la calle. Sus ojos brillaron por un instante en la oscuridad. Aterrorizado como estaba, era incapaz de sonreír en esta ocasión.
-Las sombras no te salvarán -Mark avanzó hacia él.- Debes asumirlo.
-¿Por... por qué debería?
-Porque has perdido. Mira, estás destrozado. No puedes seguir con esto. Ríndete y puede que decida dejarte con vida.
-¿Quién eres?
El titiritero sonrió. No era tan fácil responder a esa pregunta.
-Yo soy Mark.
-¿Mark? ¿Mark quién?
-Sólo Mark. Y declaro que este juego ha terminado.
La lluvia caía sobre el titiritero, extendiendo el pelo mojado ante sus ojos marrones con cada gota que se precipitaba al vacío. Su mirada era perfecta esa noche. Expresaba todo lo que él había contenido. Era sin duda su rasgo más hermoso. El gato retrocedió arrastrándose hacia el extremo menos iluminado de la calle. Sus ojos brillaron por un instante en la oscuridad. Aterrorizado como estaba, era incapaz de sonreír en esta ocasión.
-Las sombras no te salvarán -Mark avanzó hacia él.- Debes asumirlo.
-¿Por... por qué debería?
-Porque has perdido. Mira, estás destrozado. No puedes seguir con esto. Ríndete y puede que decida dejarte con vida.
-¿Quién eres?
El titiritero sonrió. No era tan fácil responder a esa pregunta.
-Yo soy Mark.
-¿Mark? ¿Mark quién?
-Sólo Mark. Y declaro que este juego ha terminado.
domingo, 12 de mayo de 2013
Eros
Eleuterio. Vínculo surgido del Caos. Arquero alado con saetas de emociones. En esa festividad, Mark se encontraba solo. Casi como aquella vez, pero apenas conocía a cuatro personas. Vic no iba a salvarle la noche en esa ocasión como hizo el día en el que la había conocido. Claro, estaba con él la princesa Aster, pero ella tenía invitados ese día. Mark no era su invitado exactamente. Él mismo lo había definido así, sólo estaba de paso y le pareció interesante acudir a esa fiesta. No tenía ni idea de lo equivocado que estaba cuando hizo esa afirmación.
Como acostumbraba hacer, el titiritero preparó algunas mezclas esa tarde. Grog, hidromiel, ron, vodka, té verde... Intentó divertirse, pero por algún motivo (llamado Alice) fue incapaz. Cada cosa que sucedía le recordaba horriblemente a ella. La princesa estaba demasiado entretenida con su nuevo juguete, y Mark no quería distraerla. Se encerró para controlar su mente, pero la situación se lo hacía difícil. No podía escapar.
El teléfono vibró con un nuevo mensaje.
Como acostumbraba hacer, el titiritero preparó algunas mezclas esa tarde. Grog, hidromiel, ron, vodka, té verde... Intentó divertirse, pero por algún motivo (llamado Alice) fue incapaz. Cada cosa que sucedía le recordaba horriblemente a ella. La princesa estaba demasiado entretenida con su nuevo juguete, y Mark no quería distraerla. Se encerró para controlar su mente, pero la situación se lo hacía difícil. No podía escapar.
El teléfono vibró con un nuevo mensaje.
Tal vez aún había alguien dispuesto a salvarlo.
jueves, 9 de mayo de 2013
Sombra de la verdad
-No creas que es una cuestión racial ni nada por el estilo. Por supuesto que no me gusta lo que es, lo huelo en su sangre, pero me cae bien como persona. El problema eres tú, Mark. ¿Cómo crees que nos sentimos cuando sólo hablas de Alice y Vic en nuestras reuniones? Y ahora por el hecho de que Alice te haya dejado de lado es lógico que no me apetezca hablar contigo.
-Hay... personas que son muy importantes para mí. Eso no hace que el resto lo sean menos.
-En ningún momento te he preguntado a quién considerabas más importante. Bastaba con que no desatendieras a tus amigos como nosotros. Ahora no te quejes.
-Pues yo también tengo sentimientos. No son perfectos, pero existen.
-Los sentimientos son inevitables. A veces impiden razonar, pero no están mal del todo. En ocasiones eso está bien.
-¿Dejarse llevar?
-Hay... personas que son muy importantes para mí. Eso no hace que el resto lo sean menos.
-En ningún momento te he preguntado a quién considerabas más importante. Bastaba con que no desatendieras a tus amigos como nosotros. Ahora no te quejes.
-Pues yo también tengo sentimientos. No son perfectos, pero existen.
-Los sentimientos son inevitables. A veces impiden razonar, pero no están mal del todo. En ocasiones eso está bien.
-¿Dejarse llevar?
Sí... dejarse llevar suena demasiado bien.
martes, 7 de mayo de 2013
Continue?
-¿No vas a darme un abrazo?
Frente a ese lugar, Vic le devolvió la mirada. Había actuado igual la última vez.
-No -respondió. Hablaba demasiado en serio.
Probablemente tenía razón al afirmar que los habitantes de esa ciudad eran antipáticos al extremo. No importa, Mark conocía lo bastante el tsun como para no dejarse sorprender. Recordó el amuleto que ella le había entregado semanas atrás.
-¿Me darás tu bendición entonces?
El hada sonrió extendiendo un dedo hacia él. Mark cerró los ojos mientras la mano se movía delante de su cara, trazando gestos que el titiritero no llegó a ver. Finalmente el hada tocó su nariz con la punta del dedo y Mark abrió los ojos. Ocho de corazones. En adelante vestiría esa carta.
domingo, 5 de mayo de 2013
Alice
A pesar de todo lo que había sucedido en los últimos días, esa chica seguía ocupando la mayor parte de su mente. Con una sentencia final, su despedida había atravesado su pecho tres veces en el mismo punto. Game over. Así que lo consideraba un juego después de todo. ¿Por qué mantenía Mark el deseo de perdonar algo así? La respuesta es sencilla, y de nuevo Alice tenía razón. Soy gilipollas. Eso hace trece veces en total. Le hubiera gustado quedarse en compañía de Vic, con quien había pasado esa noche, pero el titiritero tenía otras obligaciones. Al día siguiente habló con Lance. Odiaba que actuara de una forma tan egoísta. Tal vez él no lo supiera, y es que hay problemas que es mejor tragárselos, pero Mark seguía sintiéndolo del mismo modo. Como una burla. Como alguien incapaz de cumplir con un deber que él siempre había asumido. Una vez más, tenía miedo.
-Oye, comprendo que estés triste, pero yo también lo estoy -el caballero se sintió presionado.- No vas a convencerme con algo así.
-No era mi intención. Siento que haya sonado de ese modo -Mark se disculpó de una forma poco convincente.
-No vas a perder a tus amigos. Sólo hay una forma de hacerlo, y es mandarlos a la mierda.
-¿Y si tu amigo te manda a la mierda a ti?
-Entonces no lo era realmente. Alice no era tu amiga. Nunca lo fue. Es algo que debes asumir.
-¿Por qué opinas eso?
-Por lo que sé de ella. Por la manera en que te afecta. No te había dicho esto antes porque te caía bien, pero siempre la he considerado una manipuladora. Para ella tan sólo eras una cosa divertida. Como un juguete. Alguien sobre quien extender sus hilos y divertirse. Por eso dejas de importarle en cuanto haces algo que no le gusta.
-No creo que... -Mark reflexionó esas palabras.
Aunque la opinión de Lance sonaba lógica desde su perspectiva, no parecía encajar del todo. No, Mark estaba seguro de que no era así. No podía ser así. De todos modos, ¿qué importaba ya? Nada cambiaría el hecho de que Alice lo hubiese contramedido por completo. Con un suspiro, cambió la dirección del diálogo.
-Me gustaría que vieras a Axel esta noche.
-No me apetece. Ve tú y habla con él.
-Dijiste lo mismo la última vez. Se lo debes.
-No le debo nada. Tengo un mal día y no voy a estropearos la noche a todos.
-Haz lo que prefieras.
-Te llamaré más tarde, ¿vale? Pero no cuentes con que aparezca allí.
-Como desees... -tal vez Mark sonó un poco borde a esas alturas. Se dirigió a la salida.
-Oye, comprendo que estés triste, pero yo también lo estoy -el caballero se sintió presionado.- No vas a convencerme con algo así.
-No era mi intención. Siento que haya sonado de ese modo -Mark se disculpó de una forma poco convincente.
-No vas a perder a tus amigos. Sólo hay una forma de hacerlo, y es mandarlos a la mierda.
-¿Y si tu amigo te manda a la mierda a ti?
-Entonces no lo era realmente. Alice no era tu amiga. Nunca lo fue. Es algo que debes asumir.
-¿Por qué opinas eso?
-Por lo que sé de ella. Por la manera en que te afecta. No te había dicho esto antes porque te caía bien, pero siempre la he considerado una manipuladora. Para ella tan sólo eras una cosa divertida. Como un juguete. Alguien sobre quien extender sus hilos y divertirse. Por eso dejas de importarle en cuanto haces algo que no le gusta.
-No creo que... -Mark reflexionó esas palabras.
Aunque la opinión de Lance sonaba lógica desde su perspectiva, no parecía encajar del todo. No, Mark estaba seguro de que no era así. No podía ser así. De todos modos, ¿qué importaba ya? Nada cambiaría el hecho de que Alice lo hubiese contramedido por completo. Con un suspiro, cambió la dirección del diálogo.
-Me gustaría que vieras a Axel esta noche.
-No me apetece. Ve tú y habla con él.
-Dijiste lo mismo la última vez. Se lo debes.
-No le debo nada. Tengo un mal día y no voy a estropearos la noche a todos.
-Haz lo que prefieras.
-Te llamaré más tarde, ¿vale? Pero no cuentes con que aparezca allí.
-Como desees... -tal vez Mark sonó un poco borde a esas alturas. Se dirigió a la salida.
-Eh, Lance -el titiritero se detuvo en la puerta.- ...Gracias.
Behold the twilight
A 150, el titiritero apartó la ropa y las pinturas amontonadas sobre el escritorio de la habitación de Aster. Ante la ventana, podía verse a lo lejos toda la ciudad. Atardecía, las luces del crepúsculo cubrían los edificios, los bosques, y las montañas más allá en vagos destellos aurora. Aunque ya no se encontraba allí, la princesa había cedido al titiritero su habitación por esa noche. Mientras ella había permanecido con él durante el día anterior, Mark se había sentido muy bien. Pero cuando hubo partido, sus pensamientos empezaron a confluir a pesar de toda distracción. Se concentraron en un punto que, sobre todo, quería evitar. ¿Por qué no podía dejar de pensar en ella? En ese estado, el titiritero sólo podía hacer una cosa. Apartó la ropa y las pinturas amontonadas sobre el escritorio de la habitación de Aster y empezó a escribir.
Tal vez eso pudiera calmarlo un poco.
jueves, 2 de mayo de 2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
Malfunction
El organista apareció con una formidable carcajada. No es más que un lunático a pesar de su elegancia. Mark lo ignoró por completo, tendido en su cama incapaz de moverse. Ni una palabra del titiritero. Cuando Edward hubo terminado de reír, comenzó a hablar con una sonrisa. Realmente disfrutaba eso.
-¿Qué has hecho, Mark? Creía que éramos amigos. Al menos yo me divertí mucho la semana pasada. Admiración, ¿eh? Si tan solo no fueras estúpido... Piénsalo, nunca dejarás de ser patético. ¿Y cómo haces tú las cosas, además? ¿Con sangre y acero? Vamos, inténtalo -el organista extendió un cuchillo de cocina hacia él.- Hasta la tráquea -Gules de nuevo sonrió.- Piensa en B. cuando lo hagas.
-Déjame en paz -el titiritero respondió.- Morir ahora no serviría de nada.
-Hablemos de brujas, Mark. ¿Qué tal has pasado Walpurgis, por cierto? -no se molestó en responder. El organista sabía que todos le habían dejado de lado esa noche.- Veamos... Una habitación cerrada con destornillador, la puerta trasera y las ventanas están cerradas también. Hay un cadáver sobre la cama, parece haberse desgarrado el cuello. La habitación está totalmente cerrada, de forma que es imposible salir de ella o acceder desde el exterior.
-Silent Selene.
-¡Royal Flare! ¿Creías poder utilizar la magia de Angmar, capaz de trastocar las almas de los mortales? ¡Ella te dijo que no te metieras en esto, y mira lo que has conseguido! ¡Responde, Mark!
-Paso.
-¿Es que no comprendes la gravedad de tu traición? ¿Por qué no te mueres? La Bruja no te salvará de esto. ¿Pensabas que sólo por lo que dijera esa niña tenías derecho a sentir? Eres un mueble, Mark. Uno inútil. Acaba de una vez con tu existencia.
-¿Qué has hecho, Mark? Creía que éramos amigos. Al menos yo me divertí mucho la semana pasada. Admiración, ¿eh? Si tan solo no fueras estúpido... Piénsalo, nunca dejarás de ser patético. ¿Y cómo haces tú las cosas, además? ¿Con sangre y acero? Vamos, inténtalo -el organista extendió un cuchillo de cocina hacia él.- Hasta la tráquea -Gules de nuevo sonrió.- Piensa en B. cuando lo hagas.
-Déjame en paz -el titiritero respondió.- Morir ahora no serviría de nada.
-Hablemos de brujas, Mark. ¿Qué tal has pasado Walpurgis, por cierto? -no se molestó en responder. El organista sabía que todos le habían dejado de lado esa noche.- Veamos... Una habitación cerrada con destornillador, la puerta trasera y las ventanas están cerradas también. Hay un cadáver sobre la cama, parece haberse desgarrado el cuello. La habitación está totalmente cerrada, de forma que es imposible salir de ella o acceder desde el exterior.
-Silent Selene.
-¡Royal Flare! ¿Creías poder utilizar la magia de Angmar, capaz de trastocar las almas de los mortales? ¡Ella te dijo que no te metieras en esto, y mira lo que has conseguido! ¡Responde, Mark!
-Paso.
-¿Es que no comprendes la gravedad de tu traición? ¿Por qué no te mueres? La Bruja no te salvará de esto. ¿Pensabas que sólo por lo que dijera esa niña tenías derecho a sentir? Eres un mueble, Mark. Uno inútil. Acaba de una vez con tu existencia.
Carta a Miss Nevermind
Pequeña Miss Nevermind:
Esta mañana recibí un halcón que llegó volando entre la tempestad desde cielos lejanos. Traía noticias de Shane. Ella está triste, y creo entender que tú puedes ayudarla. ¿Por qué no lo haces? Incluso cuando Mark mencionó su nombre te mostraste tensa. Soy consciente de nuestra rivalidad natural, pero no escribo esta carta como enemigo, sino más bien como... cómplice. Sí, cómplice es una buena palabra.
Hoy he corrido tras el viento hasta atisbar una realidad anterior a ti, pequeña Miss Nevermind, y me pregunto dónde se encuentra ahora. Me pregunto, Miss Nevermind, qué has hecho con esa niña de cabellos rosados. Debo reconocer que cuando inicié ese juego contigo no esperaba verme superado tan rápido. Ahora, al borde de la derrota, lo dejo de lado para escribirte esta carta tan roja como la verdad. Esto no es la Ciudad de Mentiras de la que procedes. Debes ser consecuente.
No pretendo que te lo tomes como una crítica. En absoluto. Estoy dispuesto a ayudarte en todo lo que necesites. Puedo perdonarte que tengas un mal día conmigo, y ten por seguro que lo haré. Pero no permitas que eso afecte a personas que te importan de verdad. No hay mayor frustración que una sonrisa que no quiere ser cazada.
Es posible que no tengas en cuenta esta carta, después de todo, tan solo soy un gato cuya visión del mundo ha sido durante siglos distorsionada. A veces, y sólo a veces, consigo comprender los sentimientos humanos.
Joder está bien. Pero no se jode entre nosotros.
Leo Scythe
lunes, 29 de abril de 2013
Flow
Dejó el agua caer sobre su cabeza desprovista de máscaras. Las ideas inundaban su mente de una forma tan incoherente como las palabras que ya habían comenzado a borrarse de su dedo. Por un momento, el titiritero recuperó la cordura.
Le debía una disculpa.
domingo, 28 de abril de 2013
Midnight
Esperó con Alice hasta que hubo llegado el resto de la gente. Mark le había preguntado si podría quedarse, a lo que ella contestó con una sutil negativa. Eran ya las doce y cuarto, mucho más tarde de la hora que Scarlet había mencionado. Leo estaba demasiado entretenido, orgulloso de su creación, y no entraba en sus planes tener que marcharse. Mark le insistió, y finalmente el gato a su sombra se desvaneció sin más.
La noche no comenzó bien en absoluto. Las calles casi estaban vacías por completo. Alice y sus chicos no parecían una opción, pero Mark decidió probar a preguntar una vez más. Estaba claro que la cazadora se avergonzaba de Leo, pero éste parecía no entenderlo hasta que el organista se lo demostró.
-Pues ya no quiero ir -se manifestó ofendido el gato.
-Asúmelo -Mark intervino.- Vamos a demostrarle a esa licántropo que se equivoca.
-¿Puedo encargarme de eso? -preguntó elegantemente Gules.
El titiritero dudó unos instantes antes de asentir. Alice aceptó que él pasara la noche con ellos. El resto, dependía del doctor organista.
La noche no comenzó bien en absoluto. Las calles casi estaban vacías por completo. Alice y sus chicos no parecían una opción, pero Mark decidió probar a preguntar una vez más. Estaba claro que la cazadora se avergonzaba de Leo, pero éste parecía no entenderlo hasta que el organista se lo demostró.
-Pues ya no quiero ir -se manifestó ofendido el gato.
-Asúmelo -Mark intervino.- Vamos a demostrarle a esa licántropo que se equivoca.
-¿Puedo encargarme de eso? -preguntó elegantemente Gules.
El titiritero dudó unos instantes antes de asentir. Alice aceptó que él pasara la noche con ellos. El resto, dependía del doctor organista.
viernes, 26 de abril de 2013
Envy
-Maestro...
Scarlet le habló esa noche. Hacía algunos meses que se habían distanciado, pero ella todavía lo necesitaba en alguna ocasión. Casi tanto como él a ella. La noche estaba vacía, y los hilos de Mark no podían hacer nada frente a eso.
-Hola, Scarlet. ¿Qué necesitas? -respondió el titiritero con amabilidad.
-¿Podemos matar esta noche?
-Sí, me gustaría hacerlo -fue Edward Gules el organista quien respondió en esta ocasión.
-Pero deberá ser a partir de las once y media. Estaré ocupada hasta entonces.
-Por supuesto, te esperaré.
-Gracias, Maestro.
El teléfono vibró con un mensaje. Alice volvía a hablarle. El titiritero se ilusionó un poco, sus conversaciones llevaban un tiempo tensas a pesar de sus esfuerzos por aliviarlas. ¿Por qué le hablaría en ese instante?
-Mark, ¿te puedo pedir un favor... por el que me veo obligada a recurrir a ti?
Scarlet le habló esa noche. Hacía algunos meses que se habían distanciado, pero ella todavía lo necesitaba en alguna ocasión. Casi tanto como él a ella. La noche estaba vacía, y los hilos de Mark no podían hacer nada frente a eso.
-Hola, Scarlet. ¿Qué necesitas? -respondió el titiritero con amabilidad.
-¿Podemos matar esta noche?
-Sí, me gustaría hacerlo -fue Edward Gules el organista quien respondió en esta ocasión.
-Pero deberá ser a partir de las once y media. Estaré ocupada hasta entonces.
-Por supuesto, te esperaré.
-Gracias, Maestro.
El teléfono vibró con un mensaje. Alice volvía a hablarle. El titiritero se ilusionó un poco, sus conversaciones llevaban un tiempo tensas a pesar de sus esfuerzos por aliviarlas. ¿Por qué le hablaría en ese instante?
-Mark, ¿te puedo pedir un favor... por el que me veo obligada a recurrir a ti?
-Lo que quieras.
martes, 23 de abril de 2013
Full moon
Mark había decidido dejar de estar triste. Iba a intentar que esa semana también fuese perfecta, y no iba a dejar que un problema tan absurdo lo estropeara. Llenó un tazón de leche con cereales, pero sabía que eso no subiría sus ánimos demasiado tiempo. Pensó en regresar a la torre para visitar a Shane, pero recordó de repente que podía hablar con alguien que lo animaría incluso más. Pero, ¿y si volvía a enfadarse? La última vez le había gritado mucho. Mark decidió intentarlo con una sonrisa. Llegó ante Alice y se sentó despreocupadamente.
-¿Te importa si hablamos un rato?
-¿De qué quieres hablar?
-Nada en especial, cómo estás últimamente y esas cosas.
-Mark, no... no es un buen momento, hoy estoy... algo irascible.
-¿Por qué?
-No hay ningún motivo. Es así.
-Aún así me gustaría hablar.
-Ah... de acuerdo -Alice suspiró.- Pero seguramente no diga nada agradable.
-¿Te encuentras bien?
-Desanimada, quizás. No tengo ganas de nada.
-¿Ni siquiera chocolate? -intentó llevar la conversación a un tema donde pudiera sonreír.
-Mark... tu orden de prioridades sigue sin ser el mismo que el mío.
-Recuerda que yo también soy humano bajo la máscara.
-El otro día hablamos de...
-Sí, y tenías razón. Doce cuatro. A eso me refería.
-Pero no soy adivina.
-Por eso hay cosas que no debes saber... y es mejor así.
Un lento y sutil gruñido escapó de su garganta, y su labio superior se arqueó ligeramente sobre los incisivos.
-Me voy a dormir -se despidió con brusquedad.- Hablaremos otro día.
-¿Te importa si hablamos un rato?
-¿De qué quieres hablar?
-Nada en especial, cómo estás últimamente y esas cosas.
-Mark, no... no es un buen momento, hoy estoy... algo irascible.
-¿Por qué?
-No hay ningún motivo. Es así.
-Aún así me gustaría hablar.
-Ah... de acuerdo -Alice suspiró.- Pero seguramente no diga nada agradable.
-¿Te encuentras bien?
-Desanimada, quizás. No tengo ganas de nada.
-¿Ni siquiera chocolate? -intentó llevar la conversación a un tema donde pudiera sonreír.
-Mark... tu orden de prioridades sigue sin ser el mismo que el mío.
-Recuerda que yo también soy humano bajo la máscara.
-El otro día hablamos de...
-Sí, y tenías razón. Doce cuatro. A eso me refería.
-Pero no soy adivina.
-Por eso hay cosas que no debes saber... y es mejor así.
Un lento y sutil gruñido escapó de su garganta, y su labio superior se arqueó ligeramente sobre los incisivos.
-Me voy a dormir -se despidió con brusquedad.- Hablaremos otro día.
lunes, 22 de abril de 2013
domingo, 21 de abril de 2013
Puebloarbóreo II
-¿No te asusta caminar por un lugar tan lúgubre y oscuro? -Mark preguntó mientras recorrían el solitario sendero que atravesaba el bosque.
-Estoy acostumbrada. El bosque, la noche, la oscuridad... te familiarizas con ellos y acaban siendo muy agradables. ¿No te asusta a ti caminar por una ciudad llena de humanos?
Mark reflexionó esa cuestión. Sonaba lógico para un hada.
-Estoy acostumbrada. El bosque, la noche, la oscuridad... te familiarizas con ellos y acaban siendo muy agradables. ¿No te asusta a ti caminar por una ciudad llena de humanos?
Mark reflexionó esa cuestión. Sonaba lógico para un hada.
To be continued
Tales of a puppeteer II
Se sentía tan mal que se encerró en lo alto de una torre, donde los jinetes del aire y de la tierra llegaron para negociar su exilio. Y entre ambos lo convencieron para que saliera al exterior. Cuando Alice lo vio sin la máscara, aunque no desveló su expresión grotesca, también se rió de él. Pero al titiritero le dio igual. Pasó la noche en una taberna con Ziran, y cuando regresó a la torre encontró al pájaro azul muerto en la ventana.
Moraleja: Haz lo que quieras con tu vida. Te van a joder de todos modos.
Moraleja: Haz lo que quieras con tu vida. Te van a joder de todos modos.
To be continued
Tales of a puppeteer
Había una vez un titiritero muy feo. Tan feo era el titiritero que siendo niño forjó una máscara y decidió no quitársela jamás. Pero un día su máscara se rompió porque Alice le golpeó demasiado fuerte, y él se refugió en un palacio gobernado por una princesa. El titiritero le contó que su máscara se había roto y no podía mostrar su cara porque era demasiado feo. Como confiaba mucho en la princesa decidió enseñarle exclusivamente a ella su verdadera apariencia, y como cabe esperar, la princesa se burló de su horrible aspecto.
Moraleja: No dejes que un licántropo te destroce ni desveles nunca tu verdadera naturaleza.
To be continued
sábado, 20 de abril de 2013
Thistle
Con sangre y acero, volvió el rostro a la oscuridad de su habitación. Ultrajado en lo más profundo y vulnerable de su existencia, Mark tenía miedo. ¿Quién podría comprender algo así?
Con sangre y acero, ignoró su cara enfadada (mayor que, dos puntos, C mayúscula) y decidió empezar a cocinar.
Con sangre y acero, la ira de Alice cayó de nuevo sobre él al interrumpir su sueño. Ella no solía comprender los mensajes implícitos en sus palabras.
Con sangre y acero, recorrió caminos de rojo en cicatrices pasadas.
Y entonces Shane apareció. La última persona en la que Mark había confiado. La última persona en la que debía confiar. Envió a su pájaro azul en reclamo de ayuda y ella acudió como Thorondor a la llamada de Manwë. El simple acto de hablar con ella hizo que el titiritero se calmase.
Al mismo tiempo surgió ante él la imponente silueta de un brillante caballero. Mark no se lo esperaba en absoluto.
-¿Lance?
-He oído que estabas algo triste. No conozco los detalles. ¿Quieres hablar?
-Sí...
-En mi opinión, no te sientes mal por un suceso, sino por todos los demás que llevaban tiempo acumulados.
Y tenía razón.
Con sangre y acero, ignoró su cara enfadada (mayor que, dos puntos, C mayúscula) y decidió empezar a cocinar.
Con sangre y acero, la ira de Alice cayó de nuevo sobre él al interrumpir su sueño. Ella no solía comprender los mensajes implícitos en sus palabras.
Con sangre y acero, recorrió caminos de rojo en cicatrices pasadas.
Y entonces Shane apareció. La última persona en la que Mark había confiado. La última persona en la que debía confiar. Envió a su pájaro azul en reclamo de ayuda y ella acudió como Thorondor a la llamada de Manwë. El simple acto de hablar con ella hizo que el titiritero se calmase.
Al mismo tiempo surgió ante él la imponente silueta de un brillante caballero. Mark no se lo esperaba en absoluto.
-¿Lance?
-He oído que estabas algo triste. No conozco los detalles. ¿Quieres hablar?
-Sí...
-En mi opinión, no te sientes mal por un suceso, sino por todos los demás que llevaban tiempo acumulados.
Y tenía razón.
A pesar de todo lo que le había dolido esa noche, no se comparaba al dolor de la eternidad.
viernes, 19 de abril de 2013
La torre sobre las nubes
Pero ella dejó abierta una ventana
a su mundo incoherente,
donde un ave azul le contaba cada día
lejanos sueños de reptiles escarlata.
jueves, 18 de abril de 2013
Faceless
-Te odio, Mark -Ziran le habló de pronto.
-¿Qué sucede?
-Me estoy replanteando prioridades y se me barrena la cabeza.
-Tómatelo con calma, es lo mejor que puedes hacer. Wu wei.
-Si pretendías desencadenar esa reacción, has conseguido todo lo contrario.
-Yo no muevo los hilos para mover a la gente. Simplemente hago mis movimientos, los demás deciden si entran al juego o no.
-Lo que sea. He tomado una decisión.
-Adelante con ella.
-Y tú vas a ayudarme.
-Por supuesto. Tú también me ayudarás a mí.
-Favor por favor. ¿Qué es lo que quieres?
-Ziran... ¿Tú sabes en qué te conviertes cuando te arrancas una máscara y sobrevives?
-¿En otra máscara? ¿En ti mismo? ¿En un Arrancar?
-¿Por qué un cuervo es como un escritorio?
-¿Qué?
-No tengo ni idea.
-¿Qué sucede?
-Me estoy replanteando prioridades y se me barrena la cabeza.
-Tómatelo con calma, es lo mejor que puedes hacer. Wu wei.
-Si pretendías desencadenar esa reacción, has conseguido todo lo contrario.
-Yo no muevo los hilos para mover a la gente. Simplemente hago mis movimientos, los demás deciden si entran al juego o no.
-Lo que sea. He tomado una decisión.
-Adelante con ella.
-Y tú vas a ayudarme.
-Por supuesto. Tú también me ayudarás a mí.
-Favor por favor. ¿Qué es lo que quieres?
-Ziran... ¿Tú sabes en qué te conviertes cuando te arrancas una máscara y sobrevives?
-¿En otra máscara? ¿En ti mismo? ¿En un Arrancar?
-¿Por qué un cuervo es como un escritorio?
-¿Qué?
-No tengo ni idea.
Tendré que observar.
miércoles, 17 de abril de 2013
V
-¿Qué tal está Shane? -preguntó Mark de repente.
Alice lo miró extrañada por esa pregunta. Aunque Mark se había distanciado considerablemente, aún tenía noticias de ella de vez en cuando. Sobre todo por Twitter, donde había leído algunas frases que no sabía cómo interpretar.
-Bueno, en realidad, todo sigue... como siempre -Alice hizo una larga pausa antes de proseguir.- Estamos preparando algo grande.
-¿Algo como una represalia?
-Algo así.
El rostro de la cazadora brilló,
con la implacable mirada de Enma Ai y la retorcida sonrisa de Eric Draven.
Algo rugió en el interior del titiritero. Una máscara que llevaba tiempo siendo ignorada.
Alice lo miró extrañada por esa pregunta. Aunque Mark se había distanciado considerablemente, aún tenía noticias de ella de vez en cuando. Sobre todo por Twitter, donde había leído algunas frases que no sabía cómo interpretar.
-Bueno, en realidad, todo sigue... como siempre -Alice hizo una larga pausa antes de proseguir.- Estamos preparando algo grande.
-¿Algo como una represalia?
-Algo así.
El rostro de la cazadora brilló,
con la implacable mirada de Enma Ai y la retorcida sonrisa de Eric Draven.
Algo rugió en el interior del titiritero. Una máscara que llevaba tiempo siendo ignorada.
Le agradaba demasiado esa idea.
martes, 16 de abril de 2013
Puebloarbóreo
Un abrazo puede cambiar muchas cosas. Mark movió tímidamente sus hilos. Preciso, sutil. Al notar que las articulaciones cedían dio un toque al hombro de Vic, invitándola a dejarse llevar. Con la suerte de la infinidad y B. por cómplice, el titiritero observó en la distancia. No había ido tan mal esta vez. ¿En verdad era tan horrible como Alice lo consideraba? Asustado por esa idea vestía en el mismo momento la máscara de Leo, a quien no le importaba el error.
-¿Y ahora qué? -preguntó el gato.- Necesito salir a cazar.
-Ya hemos cazado dos sonrisas -le recordó Mark.
-Yo lo hice, porque soy genial. No dejarás que me aburra ahora, ¿verdad?
-No debería regresar tarde -Vic intervino.- Pero podrías pasar la noche en mi casa.
-¿Lo dices en serio? ¿En ese bosque sagrado? -Mark se sorprendió.
-No es sagrado, sólo está restringido el paso a los mortales. En teoría está prohibido que entres allí.
-¿Pretendes insinuar que pase por alto las prohibiciones de las hadas?
-Las reglas fueron creadas para saltárselas.
Vic lo miró con sus perfectos ojos de tierra sinople, como el musgo que se forma sobre la corteza de los árboles. Leo sonrió. Realmente le agradaba la idea. Mark no podía negarse a esa mirada.
-¿Y ahora qué? -preguntó el gato.- Necesito salir a cazar.
-Ya hemos cazado dos sonrisas -le recordó Mark.
-Yo lo hice, porque soy genial. No dejarás que me aburra ahora, ¿verdad?
-No debería regresar tarde -Vic intervino.- Pero podrías pasar la noche en mi casa.
-¿Lo dices en serio? ¿En ese bosque sagrado? -Mark se sorprendió.
-No es sagrado, sólo está restringido el paso a los mortales. En teoría está prohibido que entres allí.
-¿Pretendes insinuar que pase por alto las prohibiciones de las hadas?
-Las reglas fueron creadas para saltárselas.
Vic lo miró con sus perfectos ojos de tierra sinople, como el musgo que se forma sobre la corteza de los árboles. Leo sonrió. Realmente le agradaba la idea. Mark no podía negarse a esa mirada.
To be continued
domingo, 14 de abril de 2013
sábado, 13 de abril de 2013
Choices
Mark caminó por las calles de una ciudad totalmente desconocida hasta ver ese retrato en la pared. Pintada en el edificio, una niña con un hermoso vestido, rodeada de perros, miraba a los viandantes que se alejaban hacia la plaza llena de bolas de billar. No había nadie en esa calle donde los dibujos se extendían.
Mark dio un paso al frente. Buscaba un tren inicialmente, pero se dejó guiar por el encanto enajenador de los colores en la roca. Mujeres sin rostro lo observaban, siluetas entre el bosque y el agua, hermosas muñecas, gatos, personajes desfigurados...
Se sentía en el interior de un cuadro de Guertena. Le gustaba esa ciudad. Su vida no era tan diferente de un videojuego.
El viento lo golpeó de repente. Con un escalofrío, sintió el impulso de correr.
Eso sería como añorar el pasado.
Observó su reflejo en el escaparate de un comercio derruido. Un mechón de su pelo había sido alzado por el viento. Su silueta le recordó por un instante a alguien que abrió un menú de opciones en su mente. Alguien que habría tomado una decisión.
Mark dio un paso al frente. Buscaba un tren inicialmente, pero se dejó guiar por el encanto enajenador de los colores en la roca. Mujeres sin rostro lo observaban, siluetas entre el bosque y el agua, hermosas muñecas, gatos, personajes desfigurados...
Se sentía en el interior de un cuadro de Guertena. Le gustaba esa ciudad. Su vida no era tan diferente de un videojuego.
El viento lo golpeó de repente. Con un escalofrío, sintió el impulso de correr.
Eso sería como añorar el pasado.
Observó su reflejo en el escaparate de un comercio derruido. Un mechón de su pelo había sido alzado por el viento. Su silueta le recordó por un instante a alguien que abrió un menú de opciones en su mente. Alguien que habría tomado una decisión.
¿Cuál es la tuya, Mark?
Alcohol
Allí, en aquella compañía, me sentía mucho mejor. Había utilizado mis dotes de alquimista para preparar algo de bebida. Dejé que Aster eligiera lo que prefería beber.
-Conoces mis recetas, puedo preparar uno de los ríos del Inframundo.
-¿Y qué hay de tus fanmade de Katawa Shoujo?
Es cierto. Algunos hacen dibujos o historietas de sus videojuegos favoritos. Yo hago bebidas alcohólicas en su lugar.
-Podría hacer algo.
Aster sonrió.
Chocolate blanco. Ron. Todo es mejor con piratas, como dijo Nathan Rice. Pero no será grog esta vez. Hielo y fresas troceadas. Más ron. Azúcar. A toda chica le gustan las cosas dulces. Dejé que las fresas se impregnaran del líquido de color prusiano. Me dirigí a la mesa y mostré ambas creaciones.
-Leteo del Dulce Olvido. Cuidado con el sabor, es hostigante. Desagradablemente dulce si bebes demasiado. Y la otra bebida se llama Blue Ibarazaki. No preguntes por qué tiene fresas ni por qué es de color azul, sería un spoiler si te lo dijera.
Aster dio un trago al Ibarazaki Azul antes de responder.
-Sabe mal, pero bien al mismo tiempo.
-Así sabe el alcohol. No se bebe por gusto -dejé parte del vodka que había sobrado fluír a través de mi garganta.
-¿A que no eres capaz de beber media botella de un solo trago?
-He bebido bastante ya.
-Apuest...
Antes de que terminara esa frase el vodka ya había empezado a vaciarse. No tuve tiempo a pensármelo dos veces.
-Conoces mis recetas, puedo preparar uno de los ríos del Inframundo.
-¿Y qué hay de tus fanmade de Katawa Shoujo?
Es cierto. Algunos hacen dibujos o historietas de sus videojuegos favoritos. Yo hago bebidas alcohólicas en su lugar.
-Podría hacer algo.
Aster sonrió.
Chocolate blanco. Ron. Todo es mejor con piratas, como dijo Nathan Rice. Pero no será grog esta vez. Hielo y fresas troceadas. Más ron. Azúcar. A toda chica le gustan las cosas dulces. Dejé que las fresas se impregnaran del líquido de color prusiano. Me dirigí a la mesa y mostré ambas creaciones.
-Leteo del Dulce Olvido. Cuidado con el sabor, es hostigante. Desagradablemente dulce si bebes demasiado. Y la otra bebida se llama Blue Ibarazaki. No preguntes por qué tiene fresas ni por qué es de color azul, sería un spoiler si te lo dijera.
Aster dio un trago al Ibarazaki Azul antes de responder.
-Sabe mal, pero bien al mismo tiempo.
-Así sabe el alcohol. No se bebe por gusto -dejé parte del vodka que había sobrado fluír a través de mi garganta.
-¿A que no eres capaz de beber media botella de un solo trago?
-He bebido bastante ya.
-Apuest...
Antes de que terminara esa frase el vodka ya había empezado a vaciarse. No tuve tiempo a pensármelo dos veces.
Sabía que en escasos minutos no podría mantenerme en pie
miércoles, 10 de abril de 2013
Contradefensa
-Hola -Mark se aproximó a Shelly.
-¿Qué tal estás?
-Mal, pero no quiero que te preocupes demasiado. Alice se ha enfadado conmigo, sólo eso.
-Traidor, ¿eh?
-¿Qué?
-Nada. Me ha parecido leer eso en alguna parte. Links que se encuentran por casualidad en Twitter.
-¿Cuándo?
-Alrededor de las 13:30. ¿Qué le has hecho?
-Es posible que no se haya tomado bien algo que hice. Pero sólo lo hice porque estaba muy preocupado por ella.
-¿Por qué le ha molestado tanto?
-No lo sé. Me gustaría poder comprenderlo.
-Tal vez no lo puedas comprender con los datos que tienes. Necesitarías conocer lo que pasa por la cabeza de Alice. Dale tiempo.
¿Tiempo? Mark había dicho eso mismo, aquel día que ahora recordaba tan lejano. Aquel día que se encontraba en aquella ciudad, a 150 km. Aquel día en el que, viendo desde fuera una discusión sin sentido, él no había dado un consejo diferente al que Shelly le ofrecía. Jamás hubiera pensado que algo así fuera a funcionar en su caso, pero después de la conversación con Aster no se atrevería a sentir el menosprecio. Tal vez sí era apreciado. Tal vez lo suficiente.
-¿Qué tal estás?
-Mal, pero no quiero que te preocupes demasiado. Alice se ha enfadado conmigo, sólo eso.
-Traidor, ¿eh?
-¿Qué?
-Nada. Me ha parecido leer eso en alguna parte. Links que se encuentran por casualidad en Twitter.
-¿Cuándo?
-Alrededor de las 13:30. ¿Qué le has hecho?
-Es posible que no se haya tomado bien algo que hice. Pero sólo lo hice porque estaba muy preocupado por ella.
-¿Por qué le ha molestado tanto?
-No lo sé. Me gustaría poder comprenderlo.
-Tal vez no lo puedas comprender con los datos que tienes. Necesitarías conocer lo que pasa por la cabeza de Alice. Dale tiempo.
¿Tiempo? Mark había dicho eso mismo, aquel día que ahora recordaba tan lejano. Aquel día que se encontraba en aquella ciudad, a 150 km. Aquel día en el que, viendo desde fuera una discusión sin sentido, él no había dado un consejo diferente al que Shelly le ofrecía. Jamás hubiera pensado que algo así fuera a funcionar en su caso, pero después de la conversación con Aster no se atrevería a sentir el menosprecio. Tal vez sí era apreciado. Tal vez lo suficiente.
"Tengo problemas comparados con los cuales,
el tuyo no sería más que una solución"
Balustrade
No todo es tan perfecto como parece. Chocolate. Hace algunas horas había evadido la conversación. Él ni siquiera se había atrevido a mirarla directamente.
-¿Seguro que no te molesta?
-No te preocupes, Mark. No hay fallo.
Pero sí lo había. Si tan sólo se hubiera detenido a escuchar sus motivos...
Se desprendió de todas sus máscaras y se descubrió los ojos. Impregnó la habitación cerrada con la esencia de hojas de patchouli y tomó el teléfono. Tuvo que marcar dos veces para que Aster le atendiera.
-¿Qué tal estás?
-Triste.
-¿Por qué?
-Complicado de explicar. He decepcionado a alguien.
-¿Cuánto?
-Demasiado.
-Burbujas. Desármate.
-Estoy más cómodo así.
-Hazlo. Ahora. Escribe un cartel de "No tocar" con mi cara enfadada.
-¿Cómo de enfadada?
-"Mayor que, dos puntos, C mayúscula".
-Lo dejaré en el cajón, como Larra. Tal vez pueda usarlo algún día. ¿Has dibujado la Remilia que te pedí?
-No, tengo mucho trabajo últimamente. Un cuadro de un metro que parece un pene gigante.
-¿Un pene de un metro?
-Algo menos en realidad, pero tardaré en terminarlo. ¿Te apetece venir a verlo? Habrá una fiesta el jueves. Necesitas algo de alcohol.
-El jueves es mañana.
-Ah... sí. ¿Vas a recorrer 150 km. para ver mi pene de un metro?
-Sí, iré.
-¿En serio? Pensaba que dirías que no.
-Soy impredecible. Además, necesito el alcohol.
-¿Me traerás algo que pueda beber? Odio el sabor del alcohol en bruto.
-Por supuesto.
-¿Seguro que no te molesta?
-No te preocupes, Mark. No hay fallo.
Pero sí lo había. Si tan sólo se hubiera detenido a escuchar sus motivos...
Se desprendió de todas sus máscaras y se descubrió los ojos. Impregnó la habitación cerrada con la esencia de hojas de patchouli y tomó el teléfono. Tuvo que marcar dos veces para que Aster le atendiera.
-¿Qué tal estás?
-Triste.
-¿Por qué?
-Complicado de explicar. He decepcionado a alguien.
-¿Cuánto?
-Demasiado.
-Burbujas. Desármate.
-Estoy más cómodo así.
-Hazlo. Ahora. Escribe un cartel de "No tocar" con mi cara enfadada.
-¿Cómo de enfadada?
-"Mayor que, dos puntos, C mayúscula".
-Lo dejaré en el cajón, como Larra. Tal vez pueda usarlo algún día. ¿Has dibujado la Remilia que te pedí?
-No, tengo mucho trabajo últimamente. Un cuadro de un metro que parece un pene gigante.
-¿Un pene de un metro?
-Algo menos en realidad, pero tardaré en terminarlo. ¿Te apetece venir a verlo? Habrá una fiesta el jueves. Necesitas algo de alcohol.
-El jueves es mañana.
-Ah... sí. ¿Vas a recorrer 150 km. para ver mi pene de un metro?
-Sí, iré.
-¿En serio? Pensaba que dirías que no.
-Soy impredecible. Además, necesito el alcohol.
-¿Me traerás algo que pueda beber? Odio el sabor del alcohol en bruto.
-Por supuesto.
martes, 9 de abril de 2013
Abstract III
Y al día siguiente se encontró con su reflejo a la matina. Ella no era tan diferente. Sentía igual. Normal. Tristeza. Dos puntos suspensivos al final de una despedida. Sonríe. Sueña con dragones. Despierta de nuevo con una sonrisa.
Buenas noches, Shane.
Buenas noches, Shane.
Somos en el aire.
domingo, 7 de abril de 2013
Abstract II
Algunos minutos después el móvil volvió a vibrar. Se trataba de Shane en esta ocasión.
-¿Has visto el blog de Alice?
-Sí -era absolutamente cierto. Mark no había podido contener su curiosidad hasta la tarde.
-¿A que es genial?
-No lo comprendí del todo... supongo que tú has comprendido la otra mitad.
-Sí, todo en absoluto -Shane sonrió (con un icono).- He estado pensando en lo que me dijiste.
-¿Acerca de qué?
-Escribir. ¿De verdad hace que te sientas mejor?
-¿Alguna vez has tenido la sensación de necesitar contarle tus problemas a alguien? En eso consiste.
-Pero yo apenas me atrevo a contarle mis problemas a las personas en las que confío. Sería incapaz de escribir en un blog. ¿Y si lo leyeran personas que conozco?
-Podrías hacerlo en secreto. Así nadie sabría cómo encontrarlo.
-Tal vez lo haga para desahogo propio y si soy capaz lo iré mostrando poco a poco.
-¿Necesitarás ayuda?
-Es posible.
-¿Has visto el blog de Alice?
-Sí -era absolutamente cierto. Mark no había podido contener su curiosidad hasta la tarde.
-¿A que es genial?
-No lo comprendí del todo... supongo que tú has comprendido la otra mitad.
-Sí, todo en absoluto -Shane sonrió (con un icono).- He estado pensando en lo que me dijiste.
-¿Acerca de qué?
-Escribir. ¿De verdad hace que te sientas mejor?
-¿Alguna vez has tenido la sensación de necesitar contarle tus problemas a alguien? En eso consiste.
-Pero yo apenas me atrevo a contarle mis problemas a las personas en las que confío. Sería incapaz de escribir en un blog. ¿Y si lo leyeran personas que conozco?
-Podrías hacerlo en secreto. Así nadie sabría cómo encontrarlo.
-Tal vez lo haga para desahogo propio y si soy capaz lo iré mostrando poco a poco.
-¿Necesitarás ayuda?
-Es posible.
To be continued
Abstract
Mark cocinaba una empanada cuando su teléfono móvil comenzó a vibrar. Esperó hasta terminar de amasar la harina para responder al mensaje.
-Deberías estar en clase -Alice le escribió.
-¿Cómo consigues estar despierta? -preguntó Mark en respuesta.
-Yo tampoco lo sé.
-Apenas has dormido... ¿cuatro horas? ¿Eres un elfo?
-¿Qué?
-Un alto elfo. No tiene sentido que se llamen altos elfos si su complexión es menor que la del resto de razas. Claro que tampoco tiene sentido que los enanos sean mayores en apariencia y estatura que los medianos. Algunos mundos son sencillamente incoherentes.
-¿Me consideras un elfo? -añadió un icono a esa frase, formado por dos puntos y un tres.
-Bueno, no eres tan diferente.
-¿Vas a leer mi blog? -continuó Alice.
-Lo hago cada día.
-Si nunca hay nada nuevo...
-Aún así lo hago cada día.
-¿Y qué lees?
-Depende de lo que me apetezca en cada momento. Entradas atrasadas, por lo general. ¿Hay alguna novedad hoy?
-Puede.
-Lo leeré por la tarde.
-Te gustará.
-Deberías estar en clase -Alice le escribió.
-¿Cómo consigues estar despierta? -preguntó Mark en respuesta.
-Yo tampoco lo sé.
-Apenas has dormido... ¿cuatro horas? ¿Eres un elfo?
-¿Qué?
-Un alto elfo. No tiene sentido que se llamen altos elfos si su complexión es menor que la del resto de razas. Claro que tampoco tiene sentido que los enanos sean mayores en apariencia y estatura que los medianos. Algunos mundos son sencillamente incoherentes.
-¿Me consideras un elfo? -añadió un icono a esa frase, formado por dos puntos y un tres.
-Bueno, no eres tan diferente.
-¿Vas a leer mi blog? -continuó Alice.
-Lo hago cada día.
-Si nunca hay nada nuevo...
-Aún así lo hago cada día.
-¿Y qué lees?
-Depende de lo que me apetezca en cada momento. Entradas atrasadas, por lo general. ¿Hay alguna novedad hoy?
-Puede.
-Lo leeré por la tarde.
-Te gustará.
To be continued
viernes, 5 de abril de 2013
Hada de verde y ajenjo
Pasó esa tarde con Vic, frente a cinco litros de alcohol inframundano. Habían apostado que la jarra estaría vacía para cuando la mesa se llenara. Ella le habló de lo molesto que le resultaba el carácter invasivo de los humanos. Por supuesto que Mark también era así, pero de algún modo a ella no parecía importarle. Él anotó mentalmente cuidarse de mencionar en su blog algo que pudiera ofenderla, pero sabía que en realidad le ilusionaría que el titiritero escribiese en referencia a ella.
¡Que gane el mejor enano! El alcohol se terminó con un pequeño sobreesfuerzo por parte de Mark, que finalmente completó con éxito la contrarreloj. Cuando todos llegaron, el Señor de Tres les invitó a beber varias rondas más. Mark ya se había sentido ebrio en algunas ocasiones, y a pesar de su débil resistencia a la substancia podía controlar muy bien los efectos enajenadores. Vic decidió acompañarlo hasta su casa. Pero él se detuvo ante la puerta.
-No... no puede acabar así.
-Ve a descansar. Necesitas dormir un poco.
-Sí, lo necesito. Pero tendrías que haber ganado la apuesta para poder ordenarme dormir.
-No quiero ordenártelo. Sólo te lo estoy pidiendo. Hazlo, por favor
Mark entró y cerró la puerta.
Pero lo reflexionó mucho. No podía dejar que la noche terminara de ese modo. Recuperó sus habituales suministros de chocolate y regresó con el hada.
-¿Quieres un lacasito?
Vic se pensó la respuesta.
-Que sea azul. ¿Por qué has vuelto?
-Sencillamente no podía quedarme. Tengo mis motivos.
-No voy a cuestionarlo, pero sí estoy enfadada. No creas que se me pasará con un poco de chocolate.
-¿No vas a perdonarme?
-Sólo si consigues superar mi tirada. Trío de Q en tres.
Mark dejó caer los dados sobre la mesa. As, Q, J, 8, 8. Aún le quedaban otros dos lanzamientos. Suficiente teniendo a B. como cómplice. Uno de los ochos se transformó en K a la segunda tirada. Escalera mayor.
-De acuerdo, te perdono -dijo Vic con una sonrisa.
¡Que gane el mejor enano! El alcohol se terminó con un pequeño sobreesfuerzo por parte de Mark, que finalmente completó con éxito la contrarreloj. Cuando todos llegaron, el Señor de Tres les invitó a beber varias rondas más. Mark ya se había sentido ebrio en algunas ocasiones, y a pesar de su débil resistencia a la substancia podía controlar muy bien los efectos enajenadores. Vic decidió acompañarlo hasta su casa. Pero él se detuvo ante la puerta.
-No... no puede acabar así.
-Ve a descansar. Necesitas dormir un poco.
-Sí, lo necesito. Pero tendrías que haber ganado la apuesta para poder ordenarme dormir.
-No quiero ordenártelo. Sólo te lo estoy pidiendo. Hazlo, por favor
Mark entró y cerró la puerta.
Pero lo reflexionó mucho. No podía dejar que la noche terminara de ese modo. Recuperó sus habituales suministros de chocolate y regresó con el hada.
-¿Quieres un lacasito?
Vic se pensó la respuesta.
-Que sea azul. ¿Por qué has vuelto?
-Sencillamente no podía quedarme. Tengo mis motivos.
-No voy a cuestionarlo, pero sí estoy enfadada. No creas que se me pasará con un poco de chocolate.
-¿No vas a perdonarme?
-Sólo si consigues superar mi tirada. Trío de Q en tres.
Mark dejó caer los dados sobre la mesa. As, Q, J, 8, 8. Aún le quedaban otros dos lanzamientos. Suficiente teniendo a B. como cómplice. Uno de los ochos se transformó en K a la segunda tirada. Escalera mayor.
-De acuerdo, te perdono -dijo Vic con una sonrisa.
Un limón, medio limón,
dos limones, medio limón...
jueves, 4 de abril de 2013
Implicaciones
-¿Una encuesta? -Shelly irrumpió indignada.
-Sí. Pensé que sería interesante conocer la opinión de los lectores. Puedes aportar la tuya.
-No sé quiénes son la mayoría de personajes, pero ya me dirás quién gana.
-Todos ellos aparecen a lo largo del blog.
-¿Te crees que me voy a acordar de todos los personajes que aparecen en ocasiones eventuales? Claro que no, nadie se acuerda de ellos. Los verdaderos personajes son Alice y Mark, el resto son anécdotas.
-¿Entonces no vas a votar? ¿Ni siquiera por ti?
-No -respondió restándole importancia.- Todavía no he hecho nada tan destacable como para ser votada personaje favorito de nadie. ¡Buenas noches, vegetal!
-¿Vas a irte? -cuando Mark preguntó, Shelly ya había salido por la puerta.
-Sí -volvió a entreabrirla para responder.- Adiós.
Tras unos segundos Mark escuchó una voz a sus espaldas.
-Te has olvidado de mí.
-Oh, lo siento, Leo.
-Es porque no soy real, ¿verdad? Pero aún así, soy un personaje.
-No se trata de eso, es sólo que no he prestado mucha atención. Mira, estabas inicialmente en el borrador.
-¿Y te olvidaste de incluirme por algún motivo?
-No...
-No necesito explicaciones. Ahora Alice ya no te considera raro, ¿no es así?
-Sí me considera raro. ¿Qué importa eso, además? Ella no me influencia... tanto. Si me basara en sus criterios no dejaría que Edward saliera ni para redactar su blog.
-¿El Dr. Gules? Sí que es un poco raro... no sé por qué tienes una máscara como él.
-Algunos necesitamos desahogarnos.
-Pero si yo ya soy genial. ¿Por qué me has atado a tu sombra en lugar de llevarme cada día?
-Leo... no todos opinan como tú. El mundo no funciona como a ti te gustaría.
-Esa frase suena muy bien cuando eres tú mismo quien la pronuncia, ¿verdad?
-Todos necesitamos máscaras. Incluso al Dr. Gules. Incluso Alice las necesita.
-Pues regálale una. No es divertido jugar contra ella si nunca se rinde.
-Tal y como Aster o la Capitana. Estoy acostumbrado a ello.
-Pues haz algo.
-No voy a solucionar tus problemas.
-Pues ya lo solucionaré yo mismo.
-De acuerdo.
- [...]
-Sí. Pensé que sería interesante conocer la opinión de los lectores. Puedes aportar la tuya.
-No sé quiénes son la mayoría de personajes, pero ya me dirás quién gana.
-Todos ellos aparecen a lo largo del blog.
-¿Te crees que me voy a acordar de todos los personajes que aparecen en ocasiones eventuales? Claro que no, nadie se acuerda de ellos. Los verdaderos personajes son Alice y Mark, el resto son anécdotas.
-¿Entonces no vas a votar? ¿Ni siquiera por ti?
-No -respondió restándole importancia.- Todavía no he hecho nada tan destacable como para ser votada personaje favorito de nadie. ¡Buenas noches, vegetal!
-¿Vas a irte? -cuando Mark preguntó, Shelly ya había salido por la puerta.
-Sí -volvió a entreabrirla para responder.- Adiós.
Tras unos segundos Mark escuchó una voz a sus espaldas.
-Te has olvidado de mí.
-Oh, lo siento, Leo.
-Es porque no soy real, ¿verdad? Pero aún así, soy un personaje.
-No se trata de eso, es sólo que no he prestado mucha atención. Mira, estabas inicialmente en el borrador.
-¿Y te olvidaste de incluirme por algún motivo?
-No...
-No necesito explicaciones. Ahora Alice ya no te considera raro, ¿no es así?
-Sí me considera raro. ¿Qué importa eso, además? Ella no me influencia... tanto. Si me basara en sus criterios no dejaría que Edward saliera ni para redactar su blog.
-¿El Dr. Gules? Sí que es un poco raro... no sé por qué tienes una máscara como él.
-Algunos necesitamos desahogarnos.
-Pero si yo ya soy genial. ¿Por qué me has atado a tu sombra en lugar de llevarme cada día?
-Leo... no todos opinan como tú. El mundo no funciona como a ti te gustaría.
-Esa frase suena muy bien cuando eres tú mismo quien la pronuncia, ¿verdad?
-Todos necesitamos máscaras. Incluso al Dr. Gules. Incluso Alice las necesita.
-Pues regálale una. No es divertido jugar contra ella si nunca se rinde.
-Tal y como Aster o la Capitana. Estoy acostumbrado a ello.
-Pues haz algo.
-No voy a solucionar tus problemas.
-Pues ya lo solucionaré yo mismo.
-De acuerdo.
- [...]
Y sin mediar palabra, el gato se desvaneció
martes, 2 de abril de 2013
Dieciséis
Porque acercarse a Alice y pedirle que le presentara a su amiga no era elegante en absoluto.
Mark decidió hacerlo por sí mismo. Arriesgado, pero sin duda un desafío mucho mayor. Se presentó ante ella con una máscara incolora, sin facciones reconocibles, y bajo la incógnita de su identidad la saludó. Alice le había advertido que no soportaría su presencia demasiado. Pasó largo tiempo haciéndola bailar entre sus cuerdas, sin atreverse a rozarla siquiera. Lentamente fue tomando posesión de la danza, atando un hilo tras otro, asegurando aquellos que se sostenían y redirigiendo los que se soltaban. Alice lo observaba desde las sombras.
-En menos de dos horas se habrá liberado -vaticinó.
-¿Estás segura, cazadora?
-Por supuesto. Antes de las 16:00.
Mark sentía los hilos afianzados, le costaba comprender qué impulsaba a Alice a opinar algo así.
-No lo creo.
-Apostemos.
-Una orden.
La cazadora asintió.
-Recuerda, antes de las dieciséis.
Pero a escasos veinte minutos de la hora acordada, la criatura no mostraba tener intención de soltarse. Parecía agradarle el sutil movimiento de los hilos a su alrededor. Alice confundió a Mark hasta el punto de perderla por completo, pero el marionetista encontró el rastro de nuevo y avanzó hasta alcanzarla. Eran las 15:54 cuando la cazadora se pronunció.
-Basta. He ganado.
Mark perdió el control de sus cuerdas en un único instante, que bastó para que la chica se agitara en el sitio. Realmente Alice había ganado la apuesta, con tan sólo una palabra. Había sido una derrota justa, pero se sentía muy mal. No sólo porque ella pudiera dirigir la situación a una voz de mando, sino también porque podía calmarlo con una sonrisa. La influencia del titiritero tarda largo tiempo en ser forjada, pero Alice podía ejercer la suya en un único gesto. Mark no era una excepción. En fin, al menos había ganado una amiga.
Mark decidió hacerlo por sí mismo. Arriesgado, pero sin duda un desafío mucho mayor. Se presentó ante ella con una máscara incolora, sin facciones reconocibles, y bajo la incógnita de su identidad la saludó. Alice le había advertido que no soportaría su presencia demasiado. Pasó largo tiempo haciéndola bailar entre sus cuerdas, sin atreverse a rozarla siquiera. Lentamente fue tomando posesión de la danza, atando un hilo tras otro, asegurando aquellos que se sostenían y redirigiendo los que se soltaban. Alice lo observaba desde las sombras.
-En menos de dos horas se habrá liberado -vaticinó.
-¿Estás segura, cazadora?
-Por supuesto. Antes de las 16:00.
Mark sentía los hilos afianzados, le costaba comprender qué impulsaba a Alice a opinar algo así.
-No lo creo.
-Apostemos.
-Una orden.
La cazadora asintió.
-Recuerda, antes de las dieciséis.
Pero a escasos veinte minutos de la hora acordada, la criatura no mostraba tener intención de soltarse. Parecía agradarle el sutil movimiento de los hilos a su alrededor. Alice confundió a Mark hasta el punto de perderla por completo, pero el marionetista encontró el rastro de nuevo y avanzó hasta alcanzarla. Eran las 15:54 cuando la cazadora se pronunció.
-Basta. He ganado.
Mark perdió el control de sus cuerdas en un único instante, que bastó para que la chica se agitara en el sitio. Realmente Alice había ganado la apuesta, con tan sólo una palabra. Había sido una derrota justa, pero se sentía muy mal. No sólo porque ella pudiera dirigir la situación a una voz de mando, sino también porque podía calmarlo con una sonrisa. La influencia del titiritero tarda largo tiempo en ser forjada, pero Alice podía ejercer la suya en un único gesto. Mark no era una excepción. En fin, al menos había ganado una amiga.
Bienvenida, Shane
lunes, 1 de abril de 2013
Kat
-¿Estás ocupada? -Mark preguntó al notarla tensa a través del móvil.
-Viajo en autobús. No estoy ocupada, es que estoy cansada y con muy pocos ánimos.
-¿Ha sucedido algo?
-No me apetece hablar. Quiero decir, no me apetece hablar de mí.
-¿Puedo animarte de algún modo?
-No. Lo siento. Estaré mejor con algo de tiempo.
-Imagina un bosque, un robledal...
-Mark. De verdad, gracias por intentar ayudarme, pero no hay nada que puedas hacer.
-En ocasiones me siento totalmente inútil.
-Es que nadie puede hacer nada. Necesito tiempo para asimilarlo.
-Pero... Sonríe.
-¿No tengo derecho a sentirme mal? Es decir, no estoy deprimida, ni es nada grave. Ya se me pasará.
-La tristeza es hermosa, pero...
-No lo es. Sólo es bonita en los poemas y en las historias.
-Cada vida es un libro. Bueno, la mía es un blog. Y eso implica que debes resistir cada día para poder seguir escribiendo.
No obtuvo respuesta.
-[...] -Mark bajó la mirada resignándose.
-Viajo en autobús. No estoy ocupada, es que estoy cansada y con muy pocos ánimos.
-¿Ha sucedido algo?
-No me apetece hablar. Quiero decir, no me apetece hablar de mí.
-¿Puedo animarte de algún modo?
-No. Lo siento. Estaré mejor con algo de tiempo.
-Imagina un bosque, un robledal...
-Mark. De verdad, gracias por intentar ayudarme, pero no hay nada que puedas hacer.
-En ocasiones me siento totalmente inútil.
-Es que nadie puede hacer nada. Necesito tiempo para asimilarlo.
-Pero... Sonríe.
-¿No tengo derecho a sentirme mal? Es decir, no estoy deprimida, ni es nada grave. Ya se me pasará.
-La tristeza es hermosa, pero...
-No lo es. Sólo es bonita en los poemas y en las historias.
-Cada vida es un libro. Bueno, la mía es un blog. Y eso implica que debes resistir cada día para poder seguir escribiendo.
No obtuvo respuesta.
-[...] -Mark bajó la mirada resignándose.
Que la Bruja te guíe, Kat.
domingo, 31 de marzo de 2013
Desolación
El mundo es patético. Me di cuenta ayer. Mark iba caminando por la calle bajo el cielo nocturno. Escribía en su teléfono mientras recorría una plaza habitualmente transitada. Escuchó una voz, pero tardó varios segundos en comprender que se dirigía a él.
-Eh, ¿me das cinco euros para un taxi?
Se trataba de un joven de aproximadamente un metro sesenta y cinco de altura, cuando Mark alzó la mirada.
-Ah... No -el titiritero volvió a centrar su atención en el teléfono y siguió caminando.
El chico, que aparentaba 15 o 16 años de edad, se situó frente a él. Unas ocho personas más lo rodearon
-Dame sólo cinco euros. Los necesito. -insistió.
Mark guardó el móvil interrumpiendo la conversación.
-No lo creo.
Al desconocido no le gustó esa respuesta. Tardó diez segundos en buscar entre sus bolsillos traseros y extraer de ellos una navaja multiusos, con una hoja roma extendida del tamaño de un dedo meñique.
Mark observó sus ojos. Las pupilas estaban bien, no había rastro de efectos enajenadores. Probablemente el chico lo interpretó como un duelo de miradas.
-Oye, que me des cinco euros, para coger un taxi.
-No puedo. Se los debo a alguien.
En realidad debía devolverle a Ziran el pequeño préstamo que éste le había hecho la noche anterior.
-Sí que puedes. O si no... -su oponente adoptó una posición ofensiva.- [...]
Mark enarcó una ceja. ¿Pretendía intimidarle con eso?
-¿En serio? -El titiritero introdujo las manos en los bolsillos de manera despreocupada; una postura que solía adoptar.
Uno de los jóvenes percibió el gesto como una amenaza. Se acercó al que se encontraba frente a Mark y comenzaron a dialogar en una lengua desconocida para él. De todas formas, Mark no pensaba permitir que lo retrasaran mucho más tiempo. Giró hacia la derecha, siguiendo la calle comercial que había atravesado con Alice hacía ya varios días. Desenfundó su teléfono móvil y continuó la conversación disculpándose.
Una piedra algo más grande que su puño cayó entonces, impactando a metro y medio de distancia, y rodó por el asfalto hasta chocar con un muro metálico. Mark sonrió. Podrían haberle roto algún hueso con un golpe como ese. Tan sólo si hubieran sabido apuntar. O si hubieran tenido en algún momento intención de golpearlo. Niños, seguid practicando. Tal vez algún día seáis capaces de asaltar a alguien de una forma decente.
-Eh, ¿me das cinco euros para un taxi?
Se trataba de un joven de aproximadamente un metro sesenta y cinco de altura, cuando Mark alzó la mirada.
-Ah... No -el titiritero volvió a centrar su atención en el teléfono y siguió caminando.
El chico, que aparentaba 15 o 16 años de edad, se situó frente a él. Unas ocho personas más lo rodearon
-Dame sólo cinco euros. Los necesito. -insistió.
Mark guardó el móvil interrumpiendo la conversación.
-No lo creo.
Al desconocido no le gustó esa respuesta. Tardó diez segundos en buscar entre sus bolsillos traseros y extraer de ellos una navaja multiusos, con una hoja roma extendida del tamaño de un dedo meñique.
Mark observó sus ojos. Las pupilas estaban bien, no había rastro de efectos enajenadores. Probablemente el chico lo interpretó como un duelo de miradas.
-Oye, que me des cinco euros, para coger un taxi.
-No puedo. Se los debo a alguien.
En realidad debía devolverle a Ziran el pequeño préstamo que éste le había hecho la noche anterior.
-Sí que puedes. O si no... -su oponente adoptó una posición ofensiva.- [...]
Mark enarcó una ceja. ¿Pretendía intimidarle con eso?
-¿En serio? -El titiritero introdujo las manos en los bolsillos de manera despreocupada; una postura que solía adoptar.
Uno de los jóvenes percibió el gesto como una amenaza. Se acercó al que se encontraba frente a Mark y comenzaron a dialogar en una lengua desconocida para él. De todas formas, Mark no pensaba permitir que lo retrasaran mucho más tiempo. Giró hacia la derecha, siguiendo la calle comercial que había atravesado con Alice hacía ya varios días. Desenfundó su teléfono móvil y continuó la conversación disculpándose.
Una piedra algo más grande que su puño cayó entonces, impactando a metro y medio de distancia, y rodó por el asfalto hasta chocar con un muro metálico. Mark sonrió. Podrían haberle roto algún hueso con un golpe como ese. Tan sólo si hubieran sabido apuntar. O si hubieran tenido en algún momento intención de golpearlo. Niños, seguid practicando. Tal vez algún día seáis capaces de asaltar a alguien de una forma decente.
Cuando llegue ese día, aseguraos de que vuestra víctima sea un banquero.
Venganza
Hay instantes en los que Vic tiene razón. Afrentas que no deben ser perdonadas. Aunque la ira del hada procede de su compasión, es un sentimiento irracional de odio hacia aquello que daña las cosas que le importan. Los bosques, las bestias, los humanos. En muchas ocasiones habíamos debatido al respecto, pero debo reconocer ahora que puedo hacer alguna excepción a mis argumentos. Tomando la idea de una ofensa sádica sin lugar (y de sadismo entiendo bastante) es justificable adoptar una conducta represiva. Afortunadamente tengo para ello una máscara adecuada en extremo. Es alguien un tanto extraño a quien no suelo dejar salir, pero no le importa demasiado. Su comportamiento me recuerda a Anon en ciertos aspectos. Pronto vestiré esa máscara, y tal vez, en una recóndita posibilidad que sólo la Bruja encontraría, será divertido.
Mark.
jueves, 28 de marzo de 2013
El espíritu del lobo
-Imagina un bosque, un robledal. En el que también hay pinos. Es invierno, la hierba está húmeda y fría. Algo de escarcha empieza a formarse con el rocío. Cielo oscuro y tierra iluminada por la luna entre los árboles sin hojas. Un pequeño grupo de lobos camina hacia el oeste.
-Siempre son mejores los lobos solitarios.
-¿Acaso he dicho que no lo fueran?
-Si es un grupo no son solitarios.
-Me he expresado mal, no son una familia de excursión. Son tres lobos adolescentes sin ningún tipo de afiliación, y no van juntos, es sólo que se dirigen al mismo lugar, pero guardan la distancia entre ellos. Jadean en silencio, no desean que nadie los escuche. Responde, Alice, ¿a dónde se dirigen?
-Al... río.
-¿Por qué?
-Porque hay un claro relativamente grande, por allí pasa el río y se ve el cielo.
-¿A los lobos les gusta el cielo?
-Claro. ¿A quién crees que aúllan?
-¿A... sus ancestros?
-A la Luna, idiota.
-¿Por qué?
-¿No sabías que la Luna tenía un amante?
-No...
-Su nombre era Kuekuatsu, y vivía en el mundo de los espíritus. Pero otro espíritu estaba celoso y le sugirió que viajara al mundo humano en busca de flores silvestres para la Luna. Pero al salir del mundo de los espíritus Kuekuatsu no pudo regresar, y desde entonces aúlla cada noche al cielo. Ese nombre significa 'lobezno'. Me extraña que no lo sepas.
-Conozco muchas leyendas, pero es posible que tus conocimientos me superen en cuanto a licántropos. Entonces... ¿El objetivo de los lobos es aullar? ¿Cada noche?
-Yo creo que un lobo vive por y para su amor. Por y para la Luna. Es lo que me gusta creer. El lobo simboliza la perseverancia. Aullar cada noche a la Luna a pesar de saber que nunca será suya. Es el amor perseverante, incondicional.
-Siempre son mejores los lobos solitarios.
-¿Acaso he dicho que no lo fueran?
-Si es un grupo no son solitarios.
-Me he expresado mal, no son una familia de excursión. Son tres lobos adolescentes sin ningún tipo de afiliación, y no van juntos, es sólo que se dirigen al mismo lugar, pero guardan la distancia entre ellos. Jadean en silencio, no desean que nadie los escuche. Responde, Alice, ¿a dónde se dirigen?
-Al... río.
-¿Por qué?
-Porque hay un claro relativamente grande, por allí pasa el río y se ve el cielo.
-¿A los lobos les gusta el cielo?
-Claro. ¿A quién crees que aúllan?
-¿A... sus ancestros?
-A la Luna, idiota.
-¿Por qué?
-¿No sabías que la Luna tenía un amante?
-No...
-Su nombre era Kuekuatsu, y vivía en el mundo de los espíritus. Pero otro espíritu estaba celoso y le sugirió que viajara al mundo humano en busca de flores silvestres para la Luna. Pero al salir del mundo de los espíritus Kuekuatsu no pudo regresar, y desde entonces aúlla cada noche al cielo. Ese nombre significa 'lobezno'. Me extraña que no lo sepas.
-Conozco muchas leyendas, pero es posible que tus conocimientos me superen en cuanto a licántropos. Entonces... ¿El objetivo de los lobos es aullar? ¿Cada noche?
-Yo creo que un lobo vive por y para su amor. Por y para la Luna. Es lo que me gusta creer. El lobo simboliza la perseverancia. Aullar cada noche a la Luna a pesar de saber que nunca será suya. Es el amor perseverante, incondicional.
La princesa y la cazadora
La princesa está triste, y la cazadora ha salido esta noche. Mark desearía poder cazar tan bien como ella sólo para hacer objetivo la sonrisa de la princesa. Aster lo había evitado esa tarde, alegando encontrarse bien, pero algo en todo ello no encajaba. ¿Esperar? A Mark no le gustaba esperar, era demasiado impaciente. Por su mente pasaban toda clase de posibilidades. Odiaba no poder hacer nada.
Alice había tratado de enseñarle a acechar una presa. Mantener la posición y aguardar la oportunidad sin hacer nada. Wei wu wei. Pero no había resultado demasiado bien. Mark era para ella una criatura extraña. En el mal sentido. Alguien a quien se podría tachar de todas las formas, y sin embargo difícil de eliminar por completo. Alice no sabía qué hacer con él. Era como esas frases que, a pesar de representar un pensamiento a la perfección, hacen que el texto quede tan raro que te planteas borrarlas, pero decides dejarlas ahí con una línea sobre ellas.Como si fuera a esconderlas de una mirada inapropiada. Mark era consciente de ello, pero jamás le había importado ser tachado o incomprensible. Si se paraba a pensarlo llegaba a una única conclusión.
Las frases tachadas siempre son
la sentencia más importante.
Alice había tratado de enseñarle a acechar una presa. Mantener la posición y aguardar la oportunidad sin hacer nada. Wei wu wei. Pero no había resultado demasiado bien. Mark era para ella una criatura extraña. En el mal sentido. Alguien a quien se podría tachar de todas las formas, y sin embargo difícil de eliminar por completo. Alice no sabía qué hacer con él. Era como esas frases que, a pesar de representar un pensamiento a la perfección, hacen que el texto quede tan raro que te planteas borrarlas, pero decides dejarlas ahí con una línea sobre ellas.
martes, 26 de marzo de 2013
Ib and the crooked man
Por recomendación de mi amigo Drave y a pesar de otros títulos que me han sugerido (Black Opps II y Beyond Good and Evil) he comenzado a jugar otros RPG de terror similares. Ib ha sido un juego sencillo. He alcanzado tres de los cuatro finales en tan sólo una noche, y todos ellos han sido interesantes. Aunque pretende ser un juego de terror, no es muy diferente de cualquier aventura gráfica. He apreciado mucho el detalle de poder separar al grupo en un punto del juego para resolver algunos puzzles con diferentes personajes. Por el contrario The Crooked Man está siendo mucho más largo y a la vez intenso, si bien no tan emotivo (por ahora) como la pequeña Ib en esa galería de arte. La ventaja es que en una noche apenas he podido terminar el prólogo y la primera parte de la historia, por lo que parece que me servirá de entretenimiento unas cuantas noches más.
Como consejo puedo decir que no sigáis mi ejemplo, jugar a RPGs de terror antes de dormir no es bueno para la salud emocional, y puede provocar taquicardias. Estoy seguro de que Alice y Ushi estarían de acuerdo en que las historias de terror no sirven para nada más que asustar, y hay que ser muy selectivo para encontrar un buen argumento entre ellas. Temed el miedo, porque es lo que con mayor facilidad podrá derrotaros. Aparte de eso, sed felices.
Como consejo puedo decir que no sigáis mi ejemplo, jugar a RPGs de terror antes de dormir no es bueno para la salud emocional, y puede provocar taquicardias. Estoy seguro de que Alice y Ushi estarían de acuerdo en que las historias de terror no sirven para nada más que asustar, y hay que ser muy selectivo para encontrar un buen argumento entre ellas. Temed el miedo, porque es lo que con mayor facilidad podrá derrotaros. Aparte de eso, sed felices.
Mark.
lunes, 25 de marzo de 2013
Pulse II
Cuando llegó al lugar se detuvo de pronto. Alzó la mirada hacia los lados y comenzó a emitir un suave silbido. Pero no fue un Meara lo que apareció, sino un majestuoso lobo de negro pelaje. Alice sonrió y se hizo a un lado para que la criatura quedase frente a Mark.
-Ella es quien quería presentarte.
El titiritero, desprovisto de sus máscaras, se inclinó a su altura y le apoyó una mano en el cuello, tras la oreja. Casi cualquier organismo animal es capaz de apreciar ese gesto. Habían pasado algún tiempo jugando (Mark ganó) cuando Alice intervino.
-Le caes bien.
-Se me da bien caerles bien a los lobos.
Hizo ademán de replicar, pero no pudo encontrar argumentos contra eso.
-Lo que tú digas -respondió con sarcasmo.
-Al menos tu amiga está de mi parte -la loba lo tanteaba buscando un punto débil para derrotarlo.
-Es que le gusta jugar con la gente. No te sientas especial.
-Ella juega conmigo. Tú ni siquiera lees mi blog.
Sus ojos se sorprendieron con esa acusación, y rápidamente adoptó un gesto de apología.
-Lo siento, lo leeré, de verdad, lo prometo.
Mark sonrió. Verdaderamente le agradaba tener algunos mínimos de audiencia.
-Ella es quien quería presentarte.
El titiritero, desprovisto de sus máscaras, se inclinó a su altura y le apoyó una mano en el cuello, tras la oreja. Casi cualquier organismo animal es capaz de apreciar ese gesto. Habían pasado algún tiempo jugando (Mark ganó) cuando Alice intervino.
-Le caes bien.
-Se me da bien caerles bien a los lobos.
Hizo ademán de replicar, pero no pudo encontrar argumentos contra eso.
-Lo que tú digas -respondió con sarcasmo.
-Al menos tu amiga está de mi parte -la loba lo tanteaba buscando un punto débil para derrotarlo.
-Es que le gusta jugar con la gente. No te sientas especial.
-Ella juega conmigo. Tú ni siquiera lees mi blog.
Sus ojos se sorprendieron con esa acusación, y rápidamente adoptó un gesto de apología.
-Lo siento, lo leeré, de verdad, lo prometo.
Mark sonrió. Verdaderamente le agradaba tener algunos mínimos de audiencia.
Pero una vez más,
sigo esperando que lo haga.
viernes, 22 de marzo de 2013
Pulse
-¡Hey!
Su pequeña silueta apareció de repente, surgiendo de la multitud a sus espaldas. Mark no se lo esperaba.
-Sólo tenía dos opciones, correr o regresar sola. Decidí correr.
Mark apreció el gesto. A la mayoría de la gente le molestaba su compañía. Pasaron unos minutos hablando de asuntos irrelevantes mientras caminaban, hasta llegar a una amplia avenida que décadas atrás había sido una calle comercial. En estos tiempos tan sólo permanecían los reductos de aquella época, pero el lugar era muy transitado por su disposición, que recorría transversalmente la ciudad entre sus dos playas.
-Me pregunto dónde queda tu casa. Todavía es un misterio dónde vives -Alice inquirió.
-Pues está justo en dirección contraria.
-¿Dices eso siempre?
-Es absolutamente cierto. Por allí -Mark se volvió para señalar la calle que subía hasta donde alcanzaba la vista.
-¿Por qué vienes conmigo entonces?
-¿Prefieres que me vaya?
-No... - [...] - Mark... a ti... ¿te asusta el océano?
-Sí. Flotar en el agua sin saber lo que puede nadar bajo tus pies... Es una sensación horrible. Tampoco me gusta el agua realmente. Odio todo lo que implique mojarme.
-¿No te duchas? -preguntó con una sonrisa.
Una pregunta estereotípica. Era lo que todos solían decirle cada vez que mencionaba su aversión.
-Claro que lo hago, pero sólo con agua caliente.
-Yo utilizo agua fría al final. Para equilibrar la temperatura.
-Soy incapaz de hacer eso.
-¿Tampoco te sumerges nunca, ni siquiera en una bañera?
-Procuro evitarlo.
-En realidad a mí me da miedo bañarme. Piénsalo, en todas las historias de terror suceden cosas cuando una joven guapa y atractiva se dispone a tomar un baño.
-Es cierto, podrían aparecer hadas.
Sí, las hadas dan mucho miedo. Mark pensó en una bañera llena de agua. Perfect Freeze.
-¿Y el chocolate? -Alice prosiguió.- Todo el mundo piensa que me gusta el chocolate pero hay muchas otras cosas mejores.
-Error. A todo el mundo le gusta el chocolate, y los gatos. Sin embargo a los gatos no les gusta el chocolate.
-Pues a mí me gustan más los lobos que los gatos.
-Genética, supongo.
-Eh, ¿quieres que te presente a alguien?
-¿Tendré que portar una máscara?
-No lo creo...
Su pequeña silueta apareció de repente, surgiendo de la multitud a sus espaldas. Mark no se lo esperaba.
-Sólo tenía dos opciones, correr o regresar sola. Decidí correr.
Mark apreció el gesto. A la mayoría de la gente le molestaba su compañía. Pasaron unos minutos hablando de asuntos irrelevantes mientras caminaban, hasta llegar a una amplia avenida que décadas atrás había sido una calle comercial. En estos tiempos tan sólo permanecían los reductos de aquella época, pero el lugar era muy transitado por su disposición, que recorría transversalmente la ciudad entre sus dos playas.
-Me pregunto dónde queda tu casa. Todavía es un misterio dónde vives -Alice inquirió.
-Pues está justo en dirección contraria.
-¿Dices eso siempre?
-Es absolutamente cierto. Por allí -Mark se volvió para señalar la calle que subía hasta donde alcanzaba la vista.
-¿Por qué vienes conmigo entonces?
-¿Prefieres que me vaya?
-No... - [...] - Mark... a ti... ¿te asusta el océano?
-Sí. Flotar en el agua sin saber lo que puede nadar bajo tus pies... Es una sensación horrible. Tampoco me gusta el agua realmente. Odio todo lo que implique mojarme.
-¿No te duchas? -preguntó con una sonrisa.
Una pregunta estereotípica. Era lo que todos solían decirle cada vez que mencionaba su aversión.
-Claro que lo hago, pero sólo con agua caliente.
-Yo utilizo agua fría al final. Para equilibrar la temperatura.
-Soy incapaz de hacer eso.
-¿Tampoco te sumerges nunca, ni siquiera en una bañera?
-Procuro evitarlo.
-En realidad a mí me da miedo bañarme. Piénsalo, en todas las historias de terror suceden cosas cuando una joven guapa y atractiva se dispone a tomar un baño.
-Es cierto, podrían aparecer hadas.
Sí, las hadas dan mucho miedo. Mark pensó en una bañera llena de agua. Perfect Freeze.
-¿Y el chocolate? -Alice prosiguió.- Todo el mundo piensa que me gusta el chocolate pero hay muchas otras cosas mejores.
-Error. A todo el mundo le gusta el chocolate, y los gatos. Sin embargo a los gatos no les gusta el chocolate.
-Pues a mí me gustan más los lobos que los gatos.
-Genética, supongo.
-Eh, ¿quieres que te presente a alguien?
-¿Tendré que portar una máscara?
-No lo creo...
To be continued
jueves, 21 de marzo de 2013
Rosebud
Alguien necesita un abrazo. Lo malo de los abrazos es que no siempre funcionan, ni siempre son aceptados. Mark conocía muy bien el proceso mediante el que una persona se cierra sobre sí misma, negándose al mundo. Pero era incapaz de aceptar ese proceso. Mark necesitaba a algunas personas, y le resultaba odioso que se encerraran en un capullo. Aunque supiera que de él surgirían más hermosas. Justo como las flores.
¿Y qué si la Reina decía que no debían ser blancas?
Sangrar para complacer al mundo y retorcerse en sus propias espinas. ¿Por qué se atrevería Mark a criticar algo así, después de todo?
¿Y qué si la Reina decía que no debían ser blancas?
Sangrar para complacer al mundo y retorcerse en sus propias espinas. ¿Por qué se atrevería Mark a criticar algo así, después de todo?
¿No era la misma actitud que el vestía bajo la máscara?
miércoles, 20 de marzo de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
Aster
Esa tarde la llamé al móvil después de dedicar una larga hora a los videojuegos. Pasaron tres tonos antes de que descolgara.
-Mark, estoy en clase. Te dije que estaría ocupada hasta las cinco hoy. ¿Sucede algo?
Yo no recordaba que hubiese dicho tal cosa.
-Oh, lo siento. Sólo llamaba porque soy consciente de que en ocasiones me comporto como un emo, pero no siempre soy así. También estoy de buen humor a veces. Ya hablaremos otro día.
-No, espera. Esta clase es... horrible. Es ese tipo de profesora que habla durante horas de lo mismo sin explicar nada nuevo. Podemos hablar cinco minutos antes de que vuelva a entrar ahí, ¿vale?
-Claro, yo también tengo profesores así. El otro motivo por el que te llamaba es... que necesito ideas para mi blog.
-¿Burbujas? -sonreí al escuchar esa palabra- Empieza por B. ¿Por qué no escribes sobre Alice?
-Porque es mi blog, no el de Alice. Ella ya tiene el suyo y ni siquiera lo usa. Además no tengo nada interesante que escribir sobre ella. Hoy intenté cazarle una sonrisa, pero recurrí a la antigua técnica wu wei.
-Osea que no hiciste nada.
-No, pero no era necesario. Estoy seguro de que ella puede sonreír sola.
-¿Entonces sobre qué escribirás?
-Esta conversación. La modificaré un poco para que quede bonito.
-¡Eh, yo no quiero que cambies mis palabras!
-Pues te jodes. Es mi blog, como ya he dicho.
-Unyu... No lo leeré en ese caso.
-Está bien, intentaré ser lo más exacto que pueda. Por cierto, estuve con Kai y algunos amigos suyos en la fiesta de la cerveza.
-¿Quién es ese?
-Da igual, no lo conoces. Estuvimos hablando de Casandra.
-¿Casandra tu compañera de clase?
-Hace mucho que no la veo por allí, pero creo que sigue en mi clase.
-¿Qué opinaron de ella?
-Que no tenía tetas. Hasta que les enseñé otra foto donde se apreciaba mejor.
-Eso no es tan importante.
-Exacto, en realidad sólo son un estorbo.
-Por eso yo soy tan genial.
-... Supongo.
-Oye, no puedo seguir hablando, tengo que regresar.
-No importa, ve. Te contaré el resto luego.
-Van a ser horas de aburrimiento.
-¿Me dibujarás algo si te aburres mucho? Quiero una Remilia.
Se tomó unos segundos para reflexionar.
-Tal vez...
-Mark, estoy en clase. Te dije que estaría ocupada hasta las cinco hoy. ¿Sucede algo?
Yo no recordaba que hubiese dicho tal cosa.
-Oh, lo siento. Sólo llamaba porque soy consciente de que en ocasiones me comporto como un emo, pero no siempre soy así. También estoy de buen humor a veces. Ya hablaremos otro día.
-No, espera. Esta clase es... horrible. Es ese tipo de profesora que habla durante horas de lo mismo sin explicar nada nuevo. Podemos hablar cinco minutos antes de que vuelva a entrar ahí, ¿vale?
-Claro, yo también tengo profesores así. El otro motivo por el que te llamaba es... que necesito ideas para mi blog.
-¿Burbujas? -sonreí al escuchar esa palabra- Empieza por B. ¿Por qué no escribes sobre Alice?
-Porque es mi blog, no el de Alice. Ella ya tiene el suyo y ni siquiera lo usa. Además no tengo nada interesante que escribir sobre ella. Hoy intenté cazarle una sonrisa, pero recurrí a la antigua técnica wu wei.
-Osea que no hiciste nada.
-No, pero no era necesario. Estoy seguro de que ella puede sonreír sola.
-¿Entonces sobre qué escribirás?
-Esta conversación. La modificaré un poco para que quede bonito.
-¡Eh, yo no quiero que cambies mis palabras!
-Pues te jodes. Es mi blog, como ya he dicho.
-Unyu... No lo leeré en ese caso.
-Está bien, intentaré ser lo más exacto que pueda. Por cierto, estuve con Kai y algunos amigos suyos en la fiesta de la cerveza.
-¿Quién es ese?
-Da igual, no lo conoces. Estuvimos hablando de Casandra.
-¿Casandra tu compañera de clase?
-Hace mucho que no la veo por allí, pero creo que sigue en mi clase.
-¿Qué opinaron de ella?
-Que no tenía tetas. Hasta que les enseñé otra foto donde se apreciaba mejor.
-Eso no es tan importante.
-Exacto, en realidad sólo son un estorbo.
-Por eso yo soy tan genial.
-... Supongo.
-Oye, no puedo seguir hablando, tengo que regresar.
-No importa, ve. Te contaré el resto luego.
-Van a ser horas de aburrimiento.
-¿Me dibujarás algo si te aburres mucho? Quiero una Remilia.
Se tomó unos segundos para reflexionar.
-Tal vez...
9
Mark no entendía el hielo. Sabía que estaba frío y sabía cómo se formaba, pero aún así no lo entendía. El hielo es eterno, y hace ser eternos a los demás. El hielo es pureza. Es hermoso.
El número 9 también es hermoso. No tan simétrico como el 8, pero igualmente interesante. Muchas veces Mark se sentía como un gran 9 azul. No era el ojo más fuerte, sin embargo sí era estúpido.
Aquella noche había conseguido hablar con Aster después de algunos meses. No fue demasiado tiempo, pero se sentía muy bien al poder hacerlo. Pocas personas podían tranquilizarlo de ese modo, y la mayoría no eran capaces de hacerlo de manera continuada. Precisamente ese día había recibido muchos impactos emocionales, contradictorios y sucesivos, que lo habían desestabilizado un poco. Sus hilos estaban tensos sobre sí. Tensos, y... helados. Como ese hielo que no podía comprender.
El número 9 también es hermoso. No tan simétrico como el 8, pero igualmente interesante. Muchas veces Mark se sentía como un gran 9 azul. No era el ojo más fuerte, sin embargo sí era estúpido.
Aquella noche había conseguido hablar con Aster después de algunos meses. No fue demasiado tiempo, pero se sentía muy bien al poder hacerlo. Pocas personas podían tranquilizarlo de ese modo, y la mayoría no eran capaces de hacerlo de manera continuada. Precisamente ese día había recibido muchos impactos emocionales, contradictorios y sucesivos, que lo habían desestabilizado un poco. Sus hilos estaban tensos sobre sí. Tensos, y... helados. Como ese hielo que no podía comprender.
Pero de todas las cosas del mundo,
¿no era el hielo la menor de sus preocupaciones?
sábado, 16 de marzo de 2013
Canción de la nueva luna
Kai tomó asiento en un banco apartado del parque. Era de noche, a esa hora en que las calles están vacías y sólo las luces de las farolas iluminan la ciudad. Mark se sentó a su lado y concluyó la conversación que habían iniciado varios minutos atrás.
-Así que se trata de eso -Kai lo comprendió al instante.- ¿Estás bien?
-Sí, ahora estoy mucho mejor -el titiritero respondió sin dudar.
-Te noto afligido. Lo veo en tus ojos.
Los ojos. Por muchas máscaras que Mark llevara ninguna de ellas podía ocultar el brillo de su mirada.
-Estaré bien.
Se encogió de hombros restándole importancia y siguieron el camino.
-¿Puedo darte un consejo? -Kai preguntó, pero se respondió a sí mismo casi de inmediato.- Te lo daré igual, porque yo considero que los consejos son como las lentejas, puedes tomarlos o hacer lo que quieras con ellos.
-Suelo tener en cuenta cualquier consejo por estúpido que parezca.
-Sonríe.
¿Sonríe? Esa palabra sorprendió a Mark. ¿Ese era su consejo? Lo había escuchado antes en realidad, en algún lugar tras el viento.
-Claro... lo haré.
Mark forzó una sonrisa, bastante más natural de lo que hubiera esperado. Todo estaría mejor.
-Así que se trata de eso -Kai lo comprendió al instante.- ¿Estás bien?
-Sí, ahora estoy mucho mejor -el titiritero respondió sin dudar.
-Te noto afligido. Lo veo en tus ojos.
Los ojos. Por muchas máscaras que Mark llevara ninguna de ellas podía ocultar el brillo de su mirada.
-Estaré bien.
Se encogió de hombros restándole importancia y siguieron el camino.
-¿Puedo darte un consejo? -Kai preguntó, pero se respondió a sí mismo casi de inmediato.- Te lo daré igual, porque yo considero que los consejos son como las lentejas, puedes tomarlos o hacer lo que quieras con ellos.
-Suelo tener en cuenta cualquier consejo por estúpido que parezca.
-Sonríe.
¿Sonríe? Esa palabra sorprendió a Mark. ¿Ese era su consejo? Lo había escuchado antes en realidad, en algún lugar tras el viento.
-Claro... lo haré.
Mark forzó una sonrisa, bastante más natural de lo que hubiera esperado. Todo estaría mejor.
Comparten una sonrisa el dragón y la cazadora.
jueves, 14 de marzo de 2013
Juego de sombras
Tal y como dijeron una vez, la sombra es aquello que alguien desea pero no puede alcanzar. Las sombras son el ideal de libertad, pero están esclavizadas a los hombres. Atadas a ellos se arrastran bajo su voluntad, sin poder escapar de su destino. Las sombras, en fin, se refugian en la oscuridad, su terreno natural, donde a veces algún humano se deja caer... y sólo entonces está a su merced atormentarlo. Mark también tenía una sombra. Una que no pudo evitar sonreír cuando lo vio de ese modo.
-Has olvidado tu máscara, Anciano.
Ya que Mark era bastante joven, sólo una criatura podría llamarlo así.
-¿Leo?
-¿Me dabas por muerto? -la sombra recorrió la pared hasta enfrentarlo con una sonrisa.
-Pensaba que habías desaparecido.
-Y lo hice. Eso hacemos los gatos de Cheshire. Desaparecer.
Terminó esa frase con una aguda risotada.
-Dime -continuó la sombra- ¿qué te preocupa?
-Se trata de...
-¿Alice? -la sonrisa del gato creció en un instante.
Comenzó a sonar esa melodía, la de los dragones. Los reflejos de Mark no funcionaban bien bajo presión.
-No... No, claro que no.
-Mientes.
-Yo no miento. Jamás lo hago.
-¿No fue ella quien destruyó esa parte de ti?
-Hace falta mucho más para destruir algo así. Simplemente lo resquebrajó un poco.
-¿Y no fue ella quien me condenó a permanecer a tu sombra?
-...
-También es necesario mucho más que eso para destruirme. Pero no puedo protegerte ahora.
-Ya no necesito llevar una máscara.
-Te equivocas. Todos llevamos máscaras. ¿Por qué has permitido que te desprendan de tu coraza?
-... Desaparece.
-Nyankitze... Eres mucho más débil desde la última vez que te vi.
-...
-¿De verdad crees que la Bruja va a solucionar esto?
-Ahora.
-Khii...
La sombra de Leo se deshizo lentamente. Su sonrisa permaneció unos segundos más antes de desvanecerse por completo. Mark sabía que en parte tenía razón, pero no iba a plantearse en una situación así. No después de lo que había aprendido. El gato-guadaña tendrá que aguardar... a la sombra del titiritero.
-Has olvidado tu máscara, Anciano.
Ya que Mark era bastante joven, sólo una criatura podría llamarlo así.
-¿Leo?
-¿Me dabas por muerto? -la sombra recorrió la pared hasta enfrentarlo con una sonrisa.
-Pensaba que habías desaparecido.
-Y lo hice. Eso hacemos los gatos de Cheshire. Desaparecer.
Terminó esa frase con una aguda risotada.
-Dime -continuó la sombra- ¿qué te preocupa?
-Se trata de...
-¿Alice? -la sonrisa del gato creció en un instante.
Comenzó a sonar esa melodía, la de los dragones. Los reflejos de Mark no funcionaban bien bajo presión.
-No... No, claro que no.
-Mientes.
-Yo no miento. Jamás lo hago.
-¿No fue ella quien destruyó esa parte de ti?
-Hace falta mucho más para destruir algo así. Simplemente lo resquebrajó un poco.
-¿Y no fue ella quien me condenó a permanecer a tu sombra?
-...
-También es necesario mucho más que eso para destruirme. Pero no puedo protegerte ahora.
-Ya no necesito llevar una máscara.
-Te equivocas. Todos llevamos máscaras. ¿Por qué has permitido que te desprendan de tu coraza?
-... Desaparece.
-Nyankitze... Eres mucho más débil desde la última vez que te vi.
-...
-¿De verdad crees que la Bruja va a solucionar esto?
-Ahora.
-Khii...
La sombra de Leo se deshizo lentamente. Su sonrisa permaneció unos segundos más antes de desvanecerse por completo. Mark sabía que en parte tenía razón, pero no iba a plantearse en una situación así. No después de lo que había aprendido. El gato-guadaña tendrá que aguardar... a la sombra del titiritero.
¿Te rindes?
martes, 12 de marzo de 2013
Luckbreak II
Cuando Mark llegó a clase, el profesor no había aparecido aún. Se retrasó todavía unos minutos más, pero en esta ocasión traía las llaves consigo. Mark se sentó cerca de la última fila. Sabía a lo que iba a dedicarse esa mañana, y no guardaba ninguna relación con la conjugación del verbo scire.
-Hola -la chica sentada a su lado parecía mucho más aburrida que él.
El titiritero estaba de humor para entablar una conversación amistosa. Además, esa chica le caía muy bien a pesar de preferir la cultura coreana. La conversación derivó en películas de terror. A nadie le gustan las películas de terror, dan miedo. Y el miedo no es "refrescante" por mucho que insistan en ello. Cómete un polo si tienes calor en una tarde de verano.
-¿Sabes dibujar? -Mark lo intentaba a veces, pero a él sólo se le daba bien escribir.
-Sí, un poco... -la chica respondió dudando.- ¿Quieres que te dibuje algo?
-Que sea un dragón -a Mark le gustaban los dragones.
Le gustaban las cosas que no existen en general, reflejos de mundos prohibidos.
-¿Te importa que esté gordo? Si yo fuera un dragón lo estaría
-¿Ah, sí? ¿Por qué?
-Supongo que porque me comería todo lo que quisiera. Además, tendría un aspecto más simpático.
-Adelante.
La clase transcurrió mientras trazaba a lápiz los contornos de un sonriente dragón infantil. Cuando lo terminó, firmó en caracteres hiragana. Ushi. Será un buen nombre para ella desde ahora.
PD: Si yo fuera un dragón sería así de gordito.
Luckbreak
Esa noche una sombra al pie de su cama lo observó mientras dormía, y a la mañana siguiente fue B. quien lo despertó. Era tarde como para ir a clase, pero no lo suficiente para clase de Latín. Los lunes Mark podía dormir veinte minutos más, que era el tiempo que le llevaba al profesor encontrar las llaves del aula. No tardó en prepararse para salir, era bastante rápido para ello. Tomó el primer autobús que se le presentó. Una nueva semana ante él, dispuesta a favorecerle por orden de la Bruja.
Alice se encontraba alegremente en el primer asiento de ese autobús. Bueno, en realidad se trataba del segundo, porque el primero iba en sentido opuesto a la marcha del vehículo, y en varias ocasiones ella le había mencionado lo mucho que odiaba viajar de espaldas. Mark todavía estaba resentido desde la última vez, así que la saludó algo tenso y pasó de largo.
-¿No vas a sentarte? -Alice lo miró algo sorprendida.
A Mark tampoco le agradaba demasiado ir en bus de ese modo, pero decidió tomar asiento frente a ella. Como no dijo nada, Alice prosiguió con la conversación.
-Estoy cansada, apenas he dormido hoy. Esta noche estuve muy ocupada, no con una cacería, pero pasé todo el fin de semana con unos amigos, salvo un día que fui a ver una película a casa de...
Se detuvo en algún momento de la frase.
-¿Mark... estás bien? Te noto raro, más de lo habitual. ¿Te sucede algo?
-Es sólo que estoy un poco triste.
Alice se inclinó hacia él, clavándole la mirada. Mark giró el rostro como si se trataran de los ojos de una gorgona. Había visto eso antes.
Alice forzó una sonrisa. Tan perfectamente medida que Mark tuvo que volverse por completo. Su sonrisa, mostrando los colmillos que él suponía letales bajo la luz de la luna, era en cierto modo cautivadora.
-No intentes evitarlo. No suelo fallar cuando cazo una sonrisa.
Pasaron varios segundos en los que Mark trató de resistirse a sonreír. Sin duda era una buena cazadora. Tras unos instantes no pudo contenerse por más tiempo.
-¿Lo ves? Mi sonrisa es infalible.
-No es cierto, sólo es adorable.
-No me gustan las cosas que dicen ser adorables.
-Eh, yo soy adorable -en realidad Mark era plenamente consciente de que no era así.
-A eso me refería, no puedes decir de ti mismo que eres adorable. No queda bien. Es una palabra horrible para que alguien se la aplique a sí mismo. Es como, osea, no, muérete.
Alice se encontraba alegremente en el primer asiento de ese autobús. Bueno, en realidad se trataba del segundo, porque el primero iba en sentido opuesto a la marcha del vehículo, y en varias ocasiones ella le había mencionado lo mucho que odiaba viajar de espaldas. Mark todavía estaba resentido desde la última vez, así que la saludó algo tenso y pasó de largo.
-¿No vas a sentarte? -Alice lo miró algo sorprendida.
A Mark tampoco le agradaba demasiado ir en bus de ese modo, pero decidió tomar asiento frente a ella. Como no dijo nada, Alice prosiguió con la conversación.
-Estoy cansada, apenas he dormido hoy. Esta noche estuve muy ocupada, no con una cacería, pero pasé todo el fin de semana con unos amigos, salvo un día que fui a ver una película a casa de...
Se detuvo en algún momento de la frase.
-¿Mark... estás bien? Te noto raro, más de lo habitual. ¿Te sucede algo?
-Es sólo que estoy un poco triste.
Alice se inclinó hacia él, clavándole la mirada. Mark giró el rostro como si se trataran de los ojos de una gorgona. Había visto eso antes.
Alice forzó una sonrisa. Tan perfectamente medida que Mark tuvo que volverse por completo. Su sonrisa, mostrando los colmillos que él suponía letales bajo la luz de la luna, era en cierto modo cautivadora.
-No intentes evitarlo. No suelo fallar cuando cazo una sonrisa.
Pasaron varios segundos en los que Mark trató de resistirse a sonreír. Sin duda era una buena cazadora. Tras unos instantes no pudo contenerse por más tiempo.
-¿Lo ves? Mi sonrisa es infalible.
-No es cierto, sólo es adorable.
-No me gustan las cosas que dicen ser adorables.
-Eh, yo soy adorable -en realidad Mark era plenamente consciente de que no era así.
-A eso me refería, no puedes decir de ti mismo que eres adorable. No queda bien. Es una palabra horrible para que alguien se la aplique a sí mismo. Es como, osea, no, muérete.
To be continued
domingo, 10 de marzo de 2013
Smile
-Eres débil.
-Te voy a pegar.
Se le acercó de forma amenazante. Instintivamente Mark se tensó preparándose para saltar sobre ella antes de recibir el ataque. Pero Shelly giró el rostro para mirar directamente a Axel.
-No lo haré, pero sólo porque él no me lo permite.
-Lo que yo decía, eres débil.
-En algún momento eso no va a funcionar.
-Atácame si puedes. -Mark era consciente de que su propio potencial combativo era mucho menor.
-Berenjenas.
Sorprendentemente, esa palabra sirve para todo. Además empieza por B, como la Bruja de los Milagros. Me gusta la letra B. Es muy hermosa y simétrica. Elegante.
-Te voy a pegar.
Se le acercó de forma amenazante. Instintivamente Mark se tensó preparándose para saltar sobre ella antes de recibir el ataque. Pero Shelly giró el rostro para mirar directamente a Axel.
-No lo haré, pero sólo porque él no me lo permite.
-Lo que yo decía, eres débil.
-En algún momento eso no va a funcionar.
-Atácame si puedes. -Mark era consciente de que su propio potencial combativo era mucho menor.
-Berenjenas.
Sorprendentemente, esa palabra sirve para todo. Además empieza por B, como la Bruja de los Milagros. Me gusta la letra B. Es muy hermosa y simétrica. Elegante.
Berenjenas a ti también, Shelly.
sábado, 9 de marzo de 2013
Countermeasured
Ignorarme es el tema de la semana. En definitiva, a nadie le importa lo que me preocupe o siquiera lo que me suceda. Así es como las cosas funcionan en el mundo, por mucho que necesites a alguien no te va a dedicar la mínima atención hasta que le apetezca. Supongo que todos tienen mejores cosas que hacer antes de fijarse en mi locura. Bienvenidos una vez más.
-¿Mark?
-Oh... -la repentina intervención le sobresaltó un poco.- Hola, Capitana.
-¿Pensabas otra vez?
-Sí, pensaba en lo inútil que es todo.
-Todos sabíamos que eras un inútil.
Esa frase fue más dolorosa de lo que Mark podía admitir, pero forzó una sonrisa. Sabía que pretendía ser una broma. No pudo detenerse a pensar una respuesta, de modo que continuó la conversación basándose en sus pensamientos.
-Al menos no todos me ignoran.
-Claro que no. Yo no te ignoro.
En esta ocasión Mark sonrió realmente.
-Eso parece, me has subido un poco el ánimo... Gracias, Capitana.
-¿Mark?
-Oh... -la repentina intervención le sobresaltó un poco.- Hola, Capitana.
-¿Pensabas otra vez?
-Sí, pensaba en lo inútil que es todo.
-Todos sabíamos que eras un inútil.
Esa frase fue más dolorosa de lo que Mark podía admitir, pero forzó una sonrisa. Sabía que pretendía ser una broma. No pudo detenerse a pensar una respuesta, de modo que continuó la conversación basándose en sus pensamientos.
-Al menos no todos me ignoran.
-Claro que no. Yo no te ignoro.
En esta ocasión Mark sonrió realmente.
-Eso parece, me has subido un poco el ánimo... Gracias, Capitana.
Pero sólo tardó cuatro minutos en dejar de hablarme.
jueves, 7 de marzo de 2013
Compendio de recuerdos
En ocasiones todos los recuerdos que tenías con una persona se desvanecen. En un instante dejas de ser real, y para que todo funcione no debes permitir que nada lo sea. Entonces desaparece, y sólo queda esa absurda sensación de haber hecho algo mal. Cuando el compendio que recogía todos mis recuerdos fue destruido, me sentí exactamente así. Ya nada importaba.
Desde los abismos de la cognición en los que me había hundido (de donde posteriormente Alice me sacó a golpes) sentí el justo terror que me imponían las circunstancias. Pero entonces ya había sucedido. Sin que siquiera lo intentara. Un desajuste entre planos, o un agujero en el espacio... no comprendía el motivo, pero de pronto se encontraba mucho más lejos. Tan lejos que sólo los recuerdos nos mantenían unidos.
Eso y alguna eventual conversación, sin más relevancia que la de un examen de instituto. Tal vez Alice tuviera razón. Soy raro. En el mal sentido.
Welcome back
martes, 5 de marzo de 2013
Nexus
La conoció en un día no tan aburrido como cualquiera. Pero sí más aburrido de lo que Mark esperaba de un viernes. Ella estaba distante. Prestaba más atención a su teléfono que a la conversación. Su aspecto era el de alguien altivo y superficial, a quien apenas le importaban el resto de personas presentes. Pero Mark podía ver a través de sus emociones. Algo le preocupaba. Aunque parecía el arquetipo de persona con la que no desearía hablar, la oportunidad de dar caza a una sonrisa era mucho más impetuosa.
Vistió su mejor máscara, la de un gato de Cheshire con guadaña de doble cola, y se sentó a su lado.
-¿Estás triste?
Ella se sorprendió ante esa pregunta. Pasó medio segundo tratando de buscar un sentido más complejo a lo que la pregunta realmente significaba.
-No, es sólo que...
Mark sintió su mente apresurada.
-...este lugar...
A él tampoco le había apetecido ir desde el principio.
-...no es demasiado interesante.
En realidad esas no fueron sus palabras exactas, escribirlas en un blog no quedaría bien. No obstante, el significado era similar. Mark la desafió a un juego de conocimiento, donde le resultó sorprendente que pudiera responder a casi todas las preguntas. Parecía que no era el arquetipo de persona con la que no desearía hablar, después de todo. La noche siguió hasta el final.
La gente se disgregó, o tal vez fue Mark quien se disgregó con ella del resto del grupo. Al titiritero no le gustaba que sus amigos se comportasen así. Era el momento indicado para conocer a una nueva persona, y a un enemigo de la infancia.
Con el tiempo muchas de las cosas por las que Mark se enfadaba con sus compañeros de clase en primaria parecían tan absurdas que le costaba recordar sus motivos. Estar gordo, o dibujar caricaturas, hacer comentarios fuera de lugar, haber arrojado su flauta por la ventana... Nimiedades, en fin.
Por otra parte las personas desconocidas siempre le habían gustado. Aprender de la personalidad de alguien, como un nuevo experimento social, era algo tan fascinante como peligroso. Parecía tan altivo y superficial como ella había parecido en principio, pero resultó ser igual de interesante. Ambos le recordaban a Alice en ciertos aspectos. Aspectos, y lo que se oculta tras ellos también.
A Mark le agradó mucho su comportamiento amistoso. En realidad él también es así aunque no lo aparente. Extremadamente influenciable. A Axel le habría agradado verle en esa situación, compartiendo una noche con personas en las que no confiaba aún, y sin embargo podía considerar en mayor estima que muchos de sus amigos.
Vistió su mejor máscara, la de un gato de Cheshire con guadaña de doble cola, y se sentó a su lado.
-¿Estás triste?
Ella se sorprendió ante esa pregunta. Pasó medio segundo tratando de buscar un sentido más complejo a lo que la pregunta realmente significaba.
-No, es sólo que...
Mark sintió su mente apresurada.
-...este lugar...
A él tampoco le había apetecido ir desde el principio.
-...no es demasiado interesante.
En realidad esas no fueron sus palabras exactas, escribirlas en un blog no quedaría bien. No obstante, el significado era similar. Mark la desafió a un juego de conocimiento, donde le resultó sorprendente que pudiera responder a casi todas las preguntas. Parecía que no era el arquetipo de persona con la que no desearía hablar, después de todo. La noche siguió hasta el final.
La gente se disgregó, o tal vez fue Mark quien se disgregó con ella del resto del grupo. Al titiritero no le gustaba que sus amigos se comportasen así. Era el momento indicado para conocer a una nueva persona, y a un enemigo de la infancia.
Con el tiempo muchas de las cosas por las que Mark se enfadaba con sus compañeros de clase en primaria parecían tan absurdas que le costaba recordar sus motivos. Estar gordo, o dibujar caricaturas, hacer comentarios fuera de lugar, haber arrojado su flauta por la ventana... Nimiedades, en fin.
Por otra parte las personas desconocidas siempre le habían gustado. Aprender de la personalidad de alguien, como un nuevo experimento social, era algo tan fascinante como peligroso. Parecía tan altivo y superficial como ella había parecido en principio, pero resultó ser igual de interesante. Ambos le recordaban a Alice en ciertos aspectos. Aspectos, y lo que se oculta tras ellos también.
A Mark le agradó mucho su comportamiento amistoso. En realidad él también es así aunque no lo aparente. Extremadamente influenciable. A Axel le habría agradado verle en esa situación, compartiendo una noche con personas en las que no confiaba aún, y sin embargo podía considerar en mayor estima que muchos de sus amigos.
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