miércoles, 23 de octubre de 2013

Esa noche

Esa noche no era una noche normal. Lo cierto es que había parecido aburrida en principio, y por ello Mark se encontraba entonces en la Brecha de la Mentira. Ni él mismo supo por qué se levantó de pronto y encendió el ordenador, dejándose llevar por las aves de Shane. Y allí estaba ella, como muchas otras noches, hablando. De nada en particular, simplemente hablando. La diferencia es que esta vez Mark la escuchaba. Bueno, la escuchaba muy relativamente, porque su voz estaba distorsionada hasta el punto de no poder comprender más de cuatro palabras seguidas. Pero lo importante es que estaba ahí, y eso le hizo pensar mucho en su pasado.

Certero, eterno, fugaz, implacable pasado.

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