Lo cierto es que ese nombre tenía una historia incierta, de la que era necesario conocer los detalles. Una historia que dolía más que la espina de un cardo para el titiritero.
-Lance... -Mark bajó la mirada.- Él era una de las personas a las que más he valorado. Un orgulloso guerrero al servicio de la princesa Aster. Tal vez demasiado orgulloso. Un día Aster conspiró en su contra y lo traicionó, y eso es todo lo que sé del asunto.
-He oído que tú tuviste algo que ver en eso -insistió Birde, siempre dispuesta a averiguar toda situación.
-No, te equivocas. No tuve nada que ver. Fue una canción más poderosa que todas mis cuerdas.
Mark estaba nervioso, y perdió su mirada en el blanco infinito de la cabellera de la chica.
-No le he preguntado a él -prosiguió ella- porque me dijeron que hablarle de ti le molestaría.
El titiritero se tomó unos instantes antes de responder.
-Lance ha sufrido demasiado. Necesita alguien a quien odiar. Yo puedo asumir ese puesto por el aprecio que le tengo...
...sé que estará mejor sin mí, después de todo.