domingo, 31 de marzo de 2013

Desolación

El mundo es patético. Me di cuenta ayer. Mark iba caminando por la calle bajo el cielo nocturno. Escribía en su teléfono mientras recorría una plaza habitualmente transitada. Escuchó una voz, pero tardó varios segundos en comprender que se dirigía a él.
-Eh, ¿me das cinco euros para un taxi?
Se trataba de un joven de aproximadamente un metro sesenta y cinco de altura, cuando Mark alzó la mirada.
-Ah... No -el titiritero volvió a centrar su atención en el teléfono y siguió caminando.
El chico, que aparentaba 15 o 16 años de edad, se situó frente a él. Unas ocho personas más lo rodearon
-Dame sólo cinco euros. Los necesito. -insistió.
Mark guardó el móvil interrumpiendo la conversación.
-No lo creo.
Al desconocido no le gustó esa respuesta. Tardó diez segundos en buscar entre sus bolsillos traseros y extraer de ellos una navaja multiusos, con una hoja roma extendida del tamaño de un dedo meñique.
Mark observó sus ojos. Las pupilas estaban bien, no había rastro de efectos enajenadores. Probablemente el chico lo interpretó como un duelo de miradas.
-Oye, que me des cinco euros, para coger un taxi.
-No puedo. Se los debo a alguien.
En realidad debía devolverle a Ziran el pequeño préstamo que éste le había hecho la noche anterior.
-Sí que puedes. O si no... -su oponente adoptó una posición ofensiva.- [...]
Mark enarcó una ceja. ¿Pretendía intimidarle con eso?
-¿En serio? -El titiritero introdujo las manos en los bolsillos de manera despreocupada; una postura que solía adoptar.
Uno de los jóvenes percibió el gesto como una amenaza. Se acercó al que se encontraba frente a Mark y comenzaron a dialogar en una lengua desconocida para él. De todas formas, Mark no pensaba permitir que lo retrasaran mucho más tiempo. Giró hacia la derecha, siguiendo la calle comercial que había atravesado con Alice hacía ya varios días. Desenfundó su teléfono móvil y continuó la conversación disculpándose.

Una piedra algo más grande que su puño cayó entonces, impactando a metro y medio de distancia, y rodó por el asfalto hasta chocar con un muro metálico. Mark sonrió. Podrían haberle roto algún hueso con un golpe como ese. Tan sólo si hubieran sabido apuntar. O si hubieran tenido en algún momento intención de golpearlo. Niños, seguid practicando. Tal vez algún día seáis capaces de asaltar a alguien de una forma decente. 

Cuando llegue ese día, aseguraos de que vuestra víctima sea un banquero.

Venganza

Hay instantes en los que Vic tiene razón. Afrentas que no deben ser perdonadas. Aunque la ira del hada procede de su compasión, es un sentimiento irracional de odio hacia aquello que daña las cosas que le importan. Los bosques, las bestias, los humanos. En muchas ocasiones habíamos debatido al respecto, pero debo reconocer ahora que puedo hacer alguna excepción a mis argumentos. Tomando la idea de una ofensa sádica sin lugar (y de sadismo entiendo bastante) es justificable adoptar una conducta represiva. Afortunadamente tengo para ello una máscara adecuada en extremo. Es alguien un tanto extraño a quien no suelo dejar salir, pero no le importa demasiado. Su comportamiento me recuerda a Anon en ciertos aspectos. Pronto vestiré esa máscara, y tal vez, en una recóndita posibilidad que sólo la Bruja encontraría, será divertido.

Mark.

jueves, 28 de marzo de 2013

El espíritu del lobo

-Imagina un bosque, un robledal. En el que también hay pinos. Es invierno, la hierba está húmeda y fría. Algo de escarcha empieza a formarse con el rocío. Cielo oscuro y tierra iluminada por la luna entre los árboles sin hojas. Un pequeño grupo de lobos camina hacia el oeste.
-Siempre son mejores los lobos solitarios.
-¿Acaso he dicho que no lo fueran?
-Si es un grupo no son solitarios.
-Me he expresado mal, no son una familia de excursión. Son tres lobos adolescentes sin ningún tipo de afiliación, y no van juntos, es sólo que se dirigen al mismo lugar, pero guardan la distancia entre ellos. Jadean en silencio, no desean que nadie los escuche. Responde, Alice, ¿a dónde se dirigen?
-Al... río.
-¿Por qué?
-Porque hay un claro relativamente grande, por allí pasa el río y se ve el cielo.
-¿A los lobos les gusta el cielo?
-Claro. ¿A quién crees que aúllan?
-¿A... sus ancestros?
-A la Luna, idiota.
-¿Por qué?
-¿No sabías que la Luna tenía un amante?
-No...
-Su nombre era Kuekuatsu, y vivía en el mundo de los espíritus. Pero otro espíritu estaba celoso y le sugirió que viajara al mundo humano en busca de flores silvestres para la Luna. Pero al salir del mundo de los espíritus Kuekuatsu no pudo regresar, y desde entonces aúlla cada noche al cielo. Ese nombre significa 'lobezno'. Me extraña que no lo sepas.
-Conozco muchas leyendas, pero es posible que tus conocimientos me superen en cuanto a licántropos. Entonces... ¿El objetivo de los lobos es aullar? ¿Cada noche?
-Yo creo que un lobo vive por y para su amor. Por y para la Luna. Es lo que me gusta creer. El lobo simboliza la perseverancia. Aullar cada noche a la Luna a pesar de saber que nunca será suya. Es el amor perseverante, incondicional.

La princesa y la cazadora

La princesa está triste, y la cazadora ha salido esta noche. Mark desearía poder cazar tan bien como ella sólo para hacer objetivo la sonrisa de la princesa. Aster lo había evitado esa tarde, alegando encontrarse bien, pero algo en todo ello no encajaba. ¿Esperar? A Mark no le gustaba esperar, era demasiado impaciente. Por su mente pasaban toda clase de posibilidades. Odiaba no poder hacer nada.

Alice había tratado de enseñarle a acechar una presa. Mantener la posición y aguardar la oportunidad sin hacer nada. Wei wu wei. Pero no había resultado demasiado bien. Mark era para ella una criatura extraña. En el mal sentido. Alguien a quien se podría tachar de todas las formas, y sin embargo difícil de eliminar por completo. Alice no sabía qué hacer con él. Era como esas frases que, a pesar de representar un pensamiento a la perfección, hacen que el texto quede tan raro que te planteas borrarlas, pero decides dejarlas ahí con una línea sobre ellas. Como si fuera a esconderlas de una mirada inapropiada. Mark era consciente de ello, pero jamás le había importado ser tachado o incomprensible. Si se paraba a pensarlo llegaba a una única conclusión.

Las frases tachadas siempre son
la sentencia más importante.   

martes, 26 de marzo de 2013

Ib and the crooked man

Por recomendación de mi amigo Drave y a pesar de otros títulos que me han sugerido (Black Opps II y Beyond Good and Evil) he comenzado a jugar otros RPG de terror similares. Ib ha sido un juego sencillo. He alcanzado tres de los cuatro finales en tan sólo una noche, y todos ellos han sido interesantes. Aunque pretende ser un juego de terror, no es muy diferente de cualquier aventura gráfica. He apreciado mucho el detalle de poder separar al grupo en un punto del juego para resolver algunos puzzles con diferentes personajes. Por el contrario The Crooked Man está siendo mucho más largo y a la vez intenso, si bien no tan emotivo (por ahora) como la pequeña Ib en esa galería de arte. La ventaja es que en una noche apenas he podido terminar el prólogo y la primera parte de la historia, por lo que parece que me servirá de entretenimiento unas cuantas noches más.

Como consejo puedo decir que no sigáis mi ejemplo, jugar a RPGs de terror antes de dormir no es bueno para la salud emocional, y puede provocar taquicardias. Estoy seguro de que Alice y Ushi estarían de acuerdo en que las historias de terror no sirven para nada más que asustar, y hay que ser muy selectivo para encontrar un buen argumento entre ellas. Temed el miedo, porque es lo que con mayor facilidad podrá derrotaros. Aparte de eso, sed felices.

Mark.

lunes, 25 de marzo de 2013

Pulse II

Cuando llegó al lugar se detuvo de pronto. Alzó la mirada hacia los lados y comenzó a emitir un suave silbido. Pero no fue un Meara lo que apareció, sino un majestuoso lobo de negro pelaje. Alice sonrió y se hizo a un lado para que la criatura quedase frente a Mark.
-Ella es quien quería presentarte.
El titiritero, desprovisto de sus máscaras, se inclinó a su altura y le apoyó una mano en el cuello, tras la oreja. Casi cualquier organismo animal es capaz de apreciar ese gesto. Habían pasado algún tiempo jugando (Mark ganó) cuando Alice intervino.
-Le caes bien.
-Se me da bien caerles bien a los lobos.
Hizo ademán de replicar, pero no pudo encontrar argumentos contra eso.
-Lo que tú digas -respondió con sarcasmo.
-Al menos tu amiga está de mi parte -la loba lo tanteaba buscando un punto débil para derrotarlo.
-Es que le gusta jugar con la gente. No te sientas especial.
-Ella juega conmigo. Tú ni siquiera lees mi blog.
Sus ojos se sorprendieron con esa acusación, y rápidamente adoptó un gesto de apología.
-Lo siento, lo leeré, de verdad, lo prometo.
Mark sonrió. Verdaderamente le agradaba tener algunos mínimos de audiencia.

Pero una vez más,     
sigo esperando que lo haga.

viernes, 22 de marzo de 2013

Pulse

-¡Hey!
Su pequeña silueta apareció de repente, surgiendo de la multitud a sus espaldas. Mark no se lo esperaba.
-Sólo tenía dos opciones, correr o regresar sola. Decidí correr.
Mark apreció el gesto. A la mayoría de la gente le molestaba su compañía. Pasaron unos minutos hablando de asuntos irrelevantes mientras caminaban, hasta llegar a una amplia avenida que décadas atrás había sido una calle comercial. En estos tiempos tan sólo permanecían los reductos de aquella época, pero el lugar era muy transitado por su disposición, que recorría transversalmente la ciudad entre sus dos playas.

-Me pregunto dónde queda tu casa. Todavía es un misterio dónde vives -Alice inquirió.
-Pues está justo en dirección contraria.
-¿Dices eso siempre?
-Es absolutamente cierto. Por allí -Mark se volvió para señalar la calle que subía hasta donde alcanzaba la vista.
-¿Por qué vienes conmigo entonces?
-¿Prefieres que me vaya?
-No... - [...] - Mark... a ti... ¿te asusta el océano?
-Sí. Flotar en el agua sin saber lo que puede nadar bajo tus pies... Es una sensación horrible. Tampoco me gusta el agua realmente. Odio todo lo que implique mojarme.
-¿No te duchas? -preguntó con una sonrisa.
Una pregunta estereotípica. Era lo que todos solían decirle cada vez que mencionaba su aversión.
-Claro que lo hago, pero sólo con agua caliente.
-Yo utilizo agua fría al final. Para equilibrar la temperatura.
-Soy incapaz de hacer eso.
-¿Tampoco te sumerges nunca, ni siquiera en una bañera?
-Procuro evitarlo.
-En realidad a mí me da miedo bañarme. Piénsalo, en todas las historias de terror suceden cosas cuando una joven guapa y atractiva se dispone a tomar un baño.
-Es cierto, podrían aparecer hadas.
Sí, las hadas dan mucho miedo. Mark pensó en una bañera llena de agua. Perfect Freeze.
-¿Y el chocolate? -Alice prosiguió.- Todo el mundo piensa que me gusta el chocolate pero hay muchas otras cosas mejores.
-Error. A todo el mundo le gusta el chocolate, y los gatos. Sin embargo a los gatos no les gusta el chocolate.
-Pues a mí me gustan más los lobos que los gatos.
-Genética, supongo.
-Eh, ¿quieres que te presente a alguien?
-¿Tendré que portar una máscara?
-No lo creo...

To be continued

jueves, 21 de marzo de 2013

Rosebud

Alguien necesita un abrazo. Lo malo de los abrazos es que no siempre funcionan, ni siempre son aceptados. Mark conocía muy bien el proceso mediante el que una persona se cierra sobre sí misma, negándose al mundo. Pero era incapaz de aceptar ese proceso. Mark necesitaba a algunas personas, y le resultaba odioso que se encerraran en un capullo. Aunque supiera que de él surgirían más hermosas. Justo como las flores.

¿Y qué si la Reina decía que no debían ser blancas?

Sangrar para complacer al mundo y retorcerse en sus propias espinas. ¿Por qué se atrevería Mark a criticar algo así, después de todo?

¿No era la misma actitud que el vestía bajo la máscara?

lunes, 18 de marzo de 2013

Aster

Esa tarde la llamé al móvil después de dedicar una larga hora a los videojuegos. Pasaron tres tonos antes de que descolgara.

-Mark, estoy en clase. Te dije que estaría ocupada hasta las cinco hoy. ¿Sucede algo?
Yo no recordaba que hubiese dicho tal cosa.
-Oh, lo siento. Sólo llamaba porque soy consciente de que en ocasiones me comporto como un emo, pero no siempre soy así. También estoy de buen humor a veces. Ya hablaremos otro día.
-No, espera. Esta clase es... horrible. Es ese tipo de profesora que habla durante horas de lo mismo sin explicar nada nuevo. Podemos hablar cinco minutos antes de que vuelva a entrar ahí, ¿vale?
-Claro, yo también tengo profesores así. El otro motivo por el que te llamaba es... que necesito ideas para mi blog.
-¿Burbujas? -sonreí al escuchar esa palabra- Empieza por B. ¿Por qué no escribes sobre Alice?
-Porque es mi blog, no el de Alice. Ella ya tiene el suyo y ni siquiera lo usa. Además no tengo nada interesante que escribir sobre ella. Hoy intenté cazarle una sonrisa, pero recurrí a la antigua técnica wu wei.
-Osea que no hiciste nada.
-No, pero no era necesario. Estoy seguro de que ella puede sonreír sola.
-¿Entonces sobre qué escribirás?
-Esta conversación. La modificaré un poco para que quede bonito.
-¡Eh, yo no quiero que cambies mis palabras!
-Pues te jodes. Es mi blog, como ya he dicho.
-Unyu... No lo leeré en ese caso.
 -Está bien, intentaré ser lo más exacto que pueda. Por cierto, estuve con Kai y algunos amigos suyos en la fiesta de la cerveza.
-¿Quién es ese?
-Da igual, no lo conoces. Estuvimos hablando de Casandra.
-¿Casandra tu compañera de clase?
-Hace mucho que no la veo por allí, pero creo que sigue en mi clase.
-¿Qué opinaron de ella?
-Que no tenía tetas. Hasta que les enseñé otra foto donde se apreciaba mejor.
-Eso no es tan importante.
-Exacto, en realidad sólo son un estorbo.
-Por eso yo soy tan genial.
-... Supongo.
-Oye, no puedo seguir hablando, tengo que regresar.
-No importa, ve. Te contaré el resto luego.
-Van a ser horas de aburrimiento.
-¿Me dibujarás algo si te aburres mucho? Quiero una Remilia.
Se tomó unos segundos para reflexionar.
-Tal vez...

9

Mark no entendía el hielo. Sabía que estaba frío y sabía cómo se formaba, pero aún así no lo entendía. El hielo es eterno, y hace ser eternos a los demás. El hielo es pureza. Es hermoso.

El número 9 también es hermoso. No tan simétrico como el 8, pero igualmente interesante. Muchas veces Mark se sentía como un gran 9 azul. No era el ojo más fuerte, sin embargo sí era estúpido.

Aquella noche había conseguido hablar con Aster después de algunos meses. No fue demasiado tiempo, pero se sentía muy bien al poder hacerlo. Pocas personas podían tranquilizarlo de ese modo, y la mayoría no eran capaces de hacerlo de manera continuada. Precisamente ese día había recibido muchos impactos emocionales, contradictorios y sucesivos, que lo habían desestabilizado un poco. Sus hilos estaban tensos sobre sí. Tensos, y... helados. Como ese hielo que no podía comprender.

Pero de todas las cosas del mundo,
¿no era el hielo la menor de sus preocupaciones?

sábado, 16 de marzo de 2013

Canción de la nueva luna

Kai tomó asiento en un banco apartado del parque. Era de noche, a esa hora en que las calles están vacías y sólo las luces de las farolas iluminan la ciudad. Mark se sentó a su lado y concluyó la conversación que habían iniciado varios minutos atrás.
-Así que se trata de eso -Kai lo comprendió al instante.- ¿Estás bien?
-Sí, ahora estoy mucho mejor -el titiritero respondió sin dudar.
-Te noto afligido. Lo veo en tus ojos.
Los ojos. Por muchas máscaras que Mark llevara ninguna de ellas podía ocultar el brillo de su mirada.
-Estaré bien.
Se encogió de hombros restándole importancia y siguieron el camino.

-¿Puedo darte un consejo? -Kai preguntó, pero se respondió a sí mismo casi de inmediato.- Te lo daré igual, porque yo considero que los consejos son como las lentejas, puedes tomarlos o hacer lo que quieras con ellos.
-Suelo tener en cuenta cualquier consejo por estúpido que parezca.
-Sonríe.
¿Sonríe? Esa palabra sorprendió a Mark. ¿Ese era su consejo? Lo había escuchado antes en realidad, en algún lugar tras el viento.
-Claro... lo haré.
Mark forzó una sonrisa, bastante más natural de lo que hubiera esperado. Todo estaría mejor.

Comparten una sonrisa el dragón y la cazadora.

jueves, 14 de marzo de 2013

Juego de sombras

Tal y como dijeron una vez, la sombra es aquello que alguien desea pero no puede alcanzar. Las sombras son el ideal de libertad, pero están esclavizadas a los hombres. Atadas a ellos se arrastran bajo su voluntad, sin poder escapar de su destino. Las sombras, en fin, se refugian en la oscuridad, su terreno natural, donde a veces algún humano se deja caer... y sólo entonces está a su merced atormentarlo. Mark también tenía una sombra. Una que no pudo evitar sonreír cuando lo vio de ese modo.

-Has olvidado tu máscara, Anciano.
Ya que Mark era bastante joven, sólo una criatura podría llamarlo así.
-¿Leo?
-¿Me dabas por muerto? -la sombra recorrió la pared hasta enfrentarlo con una sonrisa.
-Pensaba que habías desaparecido.
-Y lo hice. Eso hacemos los gatos de Cheshire. Desaparecer.
Terminó esa frase con una aguda risotada.
-Dime -continuó la sombra- ¿qué te preocupa?
-Se trata de...
-¿Alice? -la sonrisa del gato creció en un instante.
Comenzó a sonar esa melodía, la de los dragones. Los reflejos de Mark no funcionaban bien bajo presión.
-No... No, claro que no.
-Mientes.
-Yo no miento. Jamás lo hago.
-¿No fue ella quien destruyó esa parte de ti?
-Hace falta mucho más para destruir algo así. Simplemente lo resquebrajó un poco.
-¿Y no fue ella quien me condenó a permanecer a tu sombra?
-...
-También es necesario mucho más que eso para destruirme. Pero no puedo protegerte ahora.
-Ya no necesito llevar una máscara.
-Te equivocas. Todos llevamos máscaras. ¿Por qué has permitido que te desprendan de tu coraza?
-... Desaparece.
-Nyankitze... Eres mucho más débil desde la última vez que te vi.
-...
-¿De verdad crees que la Bruja va a solucionar esto?
-Ahora.
-Khii...

La sombra de Leo se deshizo lentamente. Su sonrisa permaneció unos segundos más antes de desvanecerse por completo. Mark sabía que en parte tenía razón, pero no iba a plantearse en una situación así. No después de lo que había aprendido. El gato-guadaña tendrá que aguardar... a la sombra del titiritero.

¿Te rindes?

martes, 12 de marzo de 2013

Luckbreak II

Cuando Mark llegó a clase, el profesor no había aparecido aún. Se retrasó todavía unos minutos más, pero en esta ocasión traía las llaves consigo. Mark se sentó cerca de la última fila. Sabía a lo que iba a dedicarse esa mañana, y no guardaba ninguna relación con la conjugación del verbo scire.

-Hola -la chica sentada a su lado parecía mucho más aburrida que él.
El titiritero estaba de humor para entablar una conversación amistosa. Además, esa chica le caía muy bien a pesar de preferir la cultura coreana. La conversación derivó en películas de terror. A nadie le gustan las películas de terror, dan miedo. Y el miedo no es "refrescante" por mucho que insistan en ello. Cómete un polo si tienes calor en una tarde de verano.

-¿Sabes dibujar? -Mark lo intentaba a veces, pero a él sólo se le daba bien escribir.
-Sí, un poco... -la chica respondió dudando.- ¿Quieres que te dibuje algo?
-Que sea un dragón -a Mark le gustaban los dragones.
Le gustaban las cosas que no existen en general, reflejos de mundos prohibidos.
-¿Te importa que esté gordo? Si yo fuera un dragón lo estaría
-¿Ah, sí? ¿Por qué?
-Supongo que porque me comería todo lo que quisiera. Además, tendría un aspecto más simpático.
-Adelante.
La clase transcurrió mientras trazaba a lápiz los contornos de un sonriente dragón infantil. Cuando lo terminó, firmó en caracteres hiragana. Ushi. Será un buen nombre para ella desde ahora.


PD: Si yo fuera un dragón sería así de gordito.

Luckbreak

Esa noche una sombra al pie de su cama lo observó mientras dormía, y a la mañana siguiente fue B. quien lo despertó. Era tarde como para ir a clase, pero no lo suficiente para clase de Latín. Los lunes Mark podía dormir veinte minutos más, que era el tiempo que le llevaba al profesor encontrar las llaves del aula. No tardó en prepararse para salir, era bastante rápido para ello. Tomó el primer autobús que se le presentó. Una nueva semana ante él, dispuesta a favorecerle por orden de la Bruja.

Alice se encontraba alegremente en el primer asiento de ese autobús. Bueno, en realidad se trataba del segundo, porque el primero iba en sentido opuesto a la marcha del vehículo, y en varias ocasiones ella le había mencionado lo mucho que odiaba viajar de espaldas. Mark todavía estaba resentido desde la última vez, así que la saludó algo tenso y pasó de largo.
-¿No vas a sentarte? -Alice lo miró algo sorprendida.
A Mark tampoco le agradaba demasiado ir en bus de ese modo, pero decidió tomar asiento frente a ella. Como no dijo nada, Alice prosiguió con la conversación.
-Estoy cansada, apenas he dormido hoy. Esta noche estuve muy ocupada, no con una cacería, pero pasé todo el fin de semana con unos amigos, salvo un día que fui a ver una película a casa de...
Se detuvo en algún momento de la frase.
-¿Mark... estás bien? Te noto raro, más de lo habitual. ¿Te sucede algo?
-Es sólo que estoy un poco triste.
Alice se inclinó hacia él, clavándole la mirada. Mark giró el rostro como si se trataran de los ojos de una gorgona. Había visto eso antes.

Alice forzó una sonrisa. Tan perfectamente medida que Mark tuvo que volverse por completo. Su sonrisa, mostrando los colmillos que él suponía letales bajo la luz de la luna, era en cierto modo cautivadora.
-No intentes evitarlo. No suelo fallar cuando cazo una sonrisa.
Pasaron varios segundos en los que Mark trató de resistirse a sonreír. Sin duda era una buena cazadora. Tras unos instantes no pudo contenerse por más tiempo.
-¿Lo ves? Mi sonrisa es infalible.
-No es cierto, sólo es adorable.
-No me gustan las cosas que dicen ser adorables.
-Eh, yo soy adorable -en realidad Mark era plenamente consciente de que no era así.
-A eso me refería, no puedes decir de ti mismo que eres adorable. No queda bien. Es una palabra horrible para que alguien se la aplique a sí mismo. Es como, osea, no, muérete.

To be continued

domingo, 10 de marzo de 2013

Smile

-Eres débil.
-Te voy a pegar.
Se le acercó de forma amenazante. Instintivamente Mark se tensó preparándose para saltar sobre ella antes de recibir el ataque. Pero Shelly giró el rostro para mirar directamente a Axel.
-No lo haré, pero sólo porque él no me lo permite.
-Lo que yo decía, eres débil.
-En algún momento eso no va a funcionar.
-Atácame si puedes. -Mark era consciente de que su propio potencial combativo era mucho menor.
-Berenjenas.
Sorprendentemente, esa palabra sirve para todo. Además empieza por B, como la Bruja de los Milagros. Me gusta la letra B. Es muy hermosa y simétrica. Elegante.

Berenjenas a ti también, Shelly.

sábado, 9 de marzo de 2013

Countermeasured

Ignorarme es el tema de la semana. En definitiva, a nadie le importa lo que me preocupe o siquiera lo que me suceda. Así es como las cosas funcionan en el mundo, por mucho que necesites a alguien no te va a dedicar la mínima atención hasta que le apetezca. Supongo que todos tienen mejores cosas que hacer antes de fijarse en mi locura. Bienvenidos una vez más.
-¿Mark?
-Oh... -la repentina intervención le sobresaltó un poco.- Hola, Capitana.
-¿Pensabas otra vez?
-Sí, pensaba en lo inútil que es todo.
-Todos sabíamos que eras un inútil.
Esa frase fue más dolorosa de lo que Mark podía admitir, pero forzó una sonrisa. Sabía que pretendía ser una broma. No pudo detenerse a pensar una respuesta, de modo que continuó la conversación basándose en sus pensamientos.
-Al menos no todos me ignoran.
-Claro que no. Yo no te ignoro.
En esta ocasión Mark sonrió realmente.
-Eso parece, me has subido un poco el ánimo... Gracias, Capitana.

Pero sólo tardó cuatro minutos en dejar de hablarme.

jueves, 7 de marzo de 2013

Compendio de recuerdos

En ocasiones todos los recuerdos que tenías con una persona se desvanecen. En un instante dejas de ser real, y para que todo funcione no debes permitir que nada lo sea. Entonces desaparece, y sólo queda esa absurda sensación de haber hecho algo mal. Cuando el compendio que recogía todos mis recuerdos fue destruido, me sentí exactamente así. Ya nada importaba.

Desde los abismos de la cognición en los que me había hundido (de donde posteriormente Alice me sacó a golpes) sentí el justo terror que me imponían las circunstancias. Pero entonces ya había sucedido. Sin que siquiera lo intentara. Un desajuste entre planos, o un agujero en el espacio... no comprendía el motivo, pero de pronto se encontraba mucho más lejos. Tan lejos que sólo los recuerdos nos mantenían unidos.

Eso y alguna eventual conversación, sin más relevancia que la de un examen de instituto. Tal vez Alice tuviera razón. Soy raro. En el mal sentido.

Welcome back

martes, 5 de marzo de 2013

Nexus

La conoció en un día no tan aburrido como cualquiera. Pero sí más aburrido de lo que Mark esperaba de un viernes. Ella estaba distante. Prestaba más atención a su teléfono que a la conversación. Su aspecto era el de alguien altivo y superficial, a quien apenas le importaban el resto de personas presentes. Pero Mark podía ver a través de sus emociones. Algo le preocupaba. Aunque parecía el arquetipo de persona con la que no desearía hablar, la oportunidad de dar caza a una sonrisa era mucho más impetuosa.

Vistió su mejor máscara, la de un gato de Cheshire con guadaña de doble cola, y se sentó a su lado.
-¿Estás triste?
Ella se sorprendió ante esa pregunta. Pasó medio segundo tratando de buscar un sentido más complejo a lo que la pregunta realmente significaba.
-No, es sólo que...
Mark sintió su mente apresurada.
                              -...este lugar...
 A él tampoco le había apetecido ir desde el principio.
                                                         -...no es demasiado interesante.
En realidad esas no fueron sus palabras exactas, escribirlas en un blog no quedaría bien. No obstante, el significado era similar. Mark la desafió a un juego de conocimiento, donde le resultó sorprendente que pudiera responder a casi todas las preguntas. Parecía que no era el arquetipo de persona con la que no desearía hablar, después de todo. La noche siguió hasta el final.

La gente se disgregó, o tal vez fue Mark quien se disgregó con ella del resto del grupo. Al titiritero no le gustaba que sus amigos se comportasen así. Era el momento indicado para conocer a una nueva persona, y a un enemigo de la infancia.

Con el tiempo muchas de las cosas por las que Mark se enfadaba con sus compañeros de clase en primaria parecían tan absurdas que le costaba recordar sus motivos. Estar gordo, o dibujar caricaturas, hacer comentarios fuera de lugar, haber arrojado su flauta por la ventana... Nimiedades, en fin.

Por otra parte las personas desconocidas siempre le habían gustado. Aprender de la personalidad de alguien, como un nuevo experimento social, era algo tan fascinante como peligroso. Parecía tan altivo y superficial como ella había parecido en principio, pero resultó ser igual de interesante. Ambos le recordaban a Alice en ciertos aspectos. Aspectos, y lo que se oculta tras ellos también.

A Mark le agradó mucho su comportamiento amistoso. En realidad él también es así aunque no lo aparente. Extremadamente influenciable. A Axel le habría agradado verle en esa situación, compartiendo una noche con personas en las que no confiaba aún, y sin embargo podía considerar en mayor estima que muchos de sus amigos.

domingo, 3 de marzo de 2013

Imagine dragons

Es algo que siempre he dicho. No merece la pena lamentarse por algo que no existe, porque si eres consciente de su inexistencia se trata sin duda de algo que puedes imaginar. Yo, a causa de mi rango, entiendo mucho acerca de la Inexistencia, y he llegado a la conclusión de que la realidad no es importante. Es la ficción lo que alimenta el impulso de una sonrisa.

He notado lo frágil que soy cuando pregunté a esa cazadora por la canción que tanto le había afectado. La primera vez que la escuché ni siquiera me gustó, pero ahora, escuchando continuamente la melodía que no comprendo vibran las cuerdas sobre mis dedos, moviendo las emociones de tantos títeres como mis manos pueden soportar. Ni siquiera soy capaz de escribir una entrada coherente. Los dedos tiemblan contra el teclado formando su propia melodía. No puedo asegurar que me guste esta sensación, pero no es tan desagradable como aparenta... Permaneceré despierto esta noche.

Mark.

Daijôbu

Tengo miedo, pero ya nada puede asustarme. No puedo escapar. Necesito arriesgar contra toda probabilidad. No importa, B. me sonríe. Puedo hacer cualquier cosa por esa sonrisa. Porque ella es más rápida que el viento. Algún día me abandonará, pero entonces... todo estará bien. Porque soy indestructible. Porque puedo dar caza a su sonrisa y atraparla en una pregunta sin respuesta. Con ella puedo decir que sí, necesito una hermana. Porque nada puede dañarme hoy.

Sonríe, eso es lo peor que puedes hacerme.

viernes, 1 de marzo de 2013

La casa de la bruja

Hace unos días mi antiguo amigo Drave visitó este blog y me comentó que varias de las entradas le habían recordado a un videojuego. Me dijo que probara a jugarlo, pero en aquel momento mis ánimos no estaban por la labor. Ayer recordé la frase que él había pronunciado la última vez que yo le sugerí un juego (algo similar a ¿Lolis que disparan bolas de colores a lomos de una tortuga? Ese es peor que el de ligar con paraplégicas.) y decidí dedicarle la noche.

El título era The Witch's House, no me costó demasiado encontrarlo traducido al inglés después de buscar durante un rato. Instalarlo fue rápido, se trataba de un RPG por lo que había leído, con unos gráficos parecidos a los de Pokemon (debo reconocer que no encontré semejanza alguna, en mi época se jugaba al Rojo o al Azul, y todo era del color que su nombre indicaba). Al comenzar, lo primero que te dicen en el juego es que no vayas al bosque. Como cualquier buen jugador haría, me dirigí directamente a ese lugar, y me sorprendió ver que el camino estaba cerrado por unas rosas. Y claro, los gráficos son como los de Pokemon, pero no tienes ningún Bulbasaur para cortar los arbustos que se te meten en medio cuando avanzas por una senda hacia la aventura y la victoria. Tienes que encontrar un machete que te cuente cómo funcionan los controles del juego para cortarlas tú mismo. Tras pasar unas cuantas horas buscando el botón de correr, y otras tantas cerrándoles la puerta a los monstruos para que desaparecieran, conseguí llegar al final. La habitación de la bruja.

Ya había visto su silueta fantasmagórica a lo largo del juego, pero en su forma de final boss su aspecto adorable es a la vez siniestramente macabro. A esas alturas agradecí poder guardar la partida sin la necesidad de un checkpoint. Y entonces comenzó la persecución. Lo siento, Ibarazaki, pero acabas de perder el récord a la cosa más rápida sin piernas. Fueron varios intentos en los que no pude orientarme, pero después de unas cuantas muertes conseguí llegar hasta la salida. Final neutral. No está mal para terminar el juego por primera vez, pero un verdadero jugador debería seguir hasta llegar al mejor de los finales. Ya que conocía el camino, intenté alcanzar el objeto que desbloquea el Final bueno.

Drave, te debo una noche.