-Hola -la chica sentada a su lado parecía mucho más aburrida que él.
El titiritero estaba de humor para entablar una conversación amistosa. Además, esa chica le caía muy bien a pesar de preferir la cultura coreana. La conversación derivó en películas de terror. A nadie le gustan las películas de terror, dan miedo. Y el miedo no es "refrescante" por mucho que insistan en ello. Cómete un polo si tienes calor en una tarde de verano.
-¿Sabes dibujar? -Mark lo intentaba a veces, pero a él sólo se le daba bien escribir.
-Sí, un poco... -la chica respondió dudando.- ¿Quieres que te dibuje algo?
-Que sea un dragón -a Mark le gustaban los dragones.
Le gustaban las cosas que no existen en general, reflejos de mundos prohibidos.
-¿Te importa que esté gordo? Si yo fuera un dragón lo estaría
-¿Ah, sí? ¿Por qué?
-Supongo que porque me comería todo lo que quisiera. Además, tendría un aspecto más simpático.
-Adelante.
La clase transcurrió mientras trazaba a lápiz los contornos de un sonriente dragón infantil. Cuando lo terminó, firmó en caracteres hiragana. Ushi. Será un buen nombre para ella desde ahora.
PD: Si yo fuera un dragón sería así de gordito.
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