Lamento no poder hacerte llegar esta carta a Fólkvangr yo mismo esta noche. De hecho, puesto que dudo que jamás aceptaras mi presencia allí, si alguna vez alcanzo a ver tu rostro será en una noche sin luna ni sol del más frío, del más frío, del más frío de los inviernos. ¿Me comprendéis?
Sólo quería saber, Amor, por qué tienes miedo. No es como si no llevara mi condición con dignidad, es que a veces me hago esa pregunta. ¿Por qué yo? Ah, sin duda las preguntas duelen. Y qué decir, si mis palabras no son más que un eco en tus salones, ignoradas, silenciadas, congeladas en el viento.
No puedo evitar la sensación de vivir en un engaño. Cierra los ojos, respira hondo. Acomódate en el trono de tu sala. Pronto tendrás noticias mías.
Reflejos de un hombre sin rostro
martes, 17 de abril de 2018
jueves, 26 de enero de 2017
domingo, 27 de noviembre de 2016
Retroceso
-¿Ahora mismo? -preguntó Birde desconcertada
-Sí, en media hora.
-¿Quieres ir a mi Biblioteca un rato? Todavía tengo cuatro reyes que derrotar.
-Claro, déjame intentarlo.
Mark estaba muerto al cruzarse con el primer enemigo en su camino.
-¡Tienes que cubrirte! -explicó ella.
Birde tomó el mando y continuó hasta haber derrotado a todos los reyes del abismo.
-Vaya, no me esperaba lograrlo con esta hacha.
-Buen trabajo. Me alegro de que lo hayas conseguido -Mark empezaba a preparase para salir.
-Que tengas un buen viaje, Mark.
Hacía frío fuera. Muchísimo frío. Mark no se había despertado con la idea de viajar ese día, ¿pero qué podía salir mal? Después de tanto tiempo sin verla, seguía siendo Aster.
-Imagínate el Dragón dormido con Formación instintiva equipada y los seis Espectros en juego -escribió Mark a Haru durante el trayecto.
-No parece que haya muchas posibilidades de hacerle frente.
-Se me ocurren algunas, pero sería muy difícil.
El autobús llegó finalmente, con retraso, a la ciudad. Habían pasado años desde que Mark estuvo en ese lugar por ultima vez. Sería divertido.
-Sí, en media hora.
-¿Quieres ir a mi Biblioteca un rato? Todavía tengo cuatro reyes que derrotar.
-Claro, déjame intentarlo.
Mark estaba muerto al cruzarse con el primer enemigo en su camino.
-¡Tienes que cubrirte! -explicó ella.
Birde tomó el mando y continuó hasta haber derrotado a todos los reyes del abismo.
-Vaya, no me esperaba lograrlo con esta hacha.
-Buen trabajo. Me alegro de que lo hayas conseguido -Mark empezaba a preparase para salir.
-Que tengas un buen viaje, Mark.
Hacía frío fuera. Muchísimo frío. Mark no se había despertado con la idea de viajar ese día, ¿pero qué podía salir mal? Después de tanto tiempo sin verla, seguía siendo Aster.
-Imagínate el Dragón dormido con Formación instintiva equipada y los seis Espectros en juego -escribió Mark a Haru durante el trayecto.
-No parece que haya muchas posibilidades de hacerle frente.
-Se me ocurren algunas, pero sería muy difícil.
El autobús llegó finalmente, con retraso, a la ciudad. Habían pasado años desde que Mark estuvo en ese lugar por ultima vez. Sería divertido.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Still there
Mark abrió de nuevo el Compendio, por la última página. La última página, ésa que siempre está medio en blanco. Era su favorita.
En los últimos meses muchas personas habían reaparecido. Birde, Blue, Alice, Haru, Brave... Aster.
¿Acaso era Mark tan importante para ellos? Demasiados recuerdos perdidos.
-¿Por qué estás haciendo esto? -preguntó finalmente el organista.
-Conozco esa pregunta.
-Pero no conoces la respuesta, titiritero.
-Leo araña la caja, está intentando salir. Será mejor que te retires por esta noche.
-¿Estará vivo cuando lo logre? -desapareció él, con una sonrisa enigmática.
Al menos, esa noche Mark no estaba solo.
En los últimos meses muchas personas habían reaparecido. Birde, Blue, Alice, Haru, Brave... Aster.
¿Acaso era Mark tan importante para ellos? Demasiados recuerdos perdidos.
-¿Por qué estás haciendo esto? -preguntó finalmente el organista.
-Conozco esa pregunta.
-Pero no conoces la respuesta, titiritero.
-Leo araña la caja, está intentando salir. Será mejor que te retires por esta noche.
-¿Estará vivo cuando lo logre? -desapareció él, con una sonrisa enigmática.
Al menos, esa noche Mark no estaba solo.
miércoles, 16 de noviembre de 2016
Deadly rotten
La puerta no se abrió esta vez, el pequeño Rei llamó educadamente.
-¿Puedo pasar?
-Espera un momento. Me alegro de que lo hayas preguntado porque estaba haciendo algo que da mucho miedo.
Mark se aseguró de que el cadáver no se moviese y se dirigió al otro extremo del cobertizo, enfocando la cámara hacia la pared. Se levantó de la poderosa silla que Cessa le había concedido años atrás y abrió lentamente la puerta de su dormitorio. Rei entró directo hacia el videojuego.
-¿Qué es lo que da miedo?
- Zombies. Son aterradores.
-¿Eres un zombie?
-No, yo soy esa niña.
-¿¡Eres una chica!? -preguntó Rei con cara de asco.
-No hay nada malo en jugar a una chica, hermanito.
En realidad Rei ya había visto a Mark usando personajes femeninos en otros videojuegos, aunque precisamente en esta ocasión no había sido elección suya.
-¿Sabes? -continuó Mark- Este juego es la segunda parte de otro juego parecido en el que había otro protagonista. En el primer juego había que cuidar a esta niña y enseñarle a sobrevivir. Creo que es muy bonito poder jugarla ahora y ver todo lo que ha aprendido.
-Ah. ¿Y qué pasó?
-Lo que suele pasar en todas las historias de zombies. Muchos no logran sobrevivir.
-¿Cómo es un zombie? -Rei dudó al hacer esa pregunta. Quizá la conversación debió haber empezado por ahí.
-Un zombie es... Es una persona que se muere y luego resucita por una magia o una enfermedad.
-Eso ya lo sabía, lo que quiero saber es cómo son.
-Son... lentos, y les gusta comerse a las personas. Por eso dan tanto miedo.
-Noo, ¿pero de qué color?
-Bueno, están muertos, así que pueden ser de distintos colores dependiendo del tiempo que lleven muertos o cómo fuese su muerte. Algunos son color carne, otros marrones o negros, blancos, verdes, rojos o incluso violetas...
-¿Puedo pasar?
-Espera un momento. Me alegro de que lo hayas preguntado porque estaba haciendo algo que da mucho miedo.
Mark se aseguró de que el cadáver no se moviese y se dirigió al otro extremo del cobertizo, enfocando la cámara hacia la pared. Se levantó de la poderosa silla que Cessa le había concedido años atrás y abrió lentamente la puerta de su dormitorio. Rei entró directo hacia el videojuego.
-¿Qué es lo que da miedo?
- Zombies. Son aterradores.
-¿Eres un zombie?
-No, yo soy esa niña.
-¿¡Eres una chica!? -preguntó Rei con cara de asco.
-No hay nada malo en jugar a una chica, hermanito.
En realidad Rei ya había visto a Mark usando personajes femeninos en otros videojuegos, aunque precisamente en esta ocasión no había sido elección suya.
-¿Sabes? -continuó Mark- Este juego es la segunda parte de otro juego parecido en el que había otro protagonista. En el primer juego había que cuidar a esta niña y enseñarle a sobrevivir. Creo que es muy bonito poder jugarla ahora y ver todo lo que ha aprendido.
-Ah. ¿Y qué pasó?
-Lo que suele pasar en todas las historias de zombies. Muchos no logran sobrevivir.
-¿Cómo es un zombie? -Rei dudó al hacer esa pregunta. Quizá la conversación debió haber empezado por ahí.
-Un zombie es... Es una persona que se muere y luego resucita por una magia o una enfermedad.
-Eso ya lo sabía, lo que quiero saber es cómo son.
-Son... lentos, y les gusta comerse a las personas. Por eso dan tanto miedo.
-Noo, ¿pero de qué color?
-Bueno, están muertos, así que pueden ser de distintos colores dependiendo del tiempo que lleven muertos o cómo fuese su muerte. Algunos son color carne, otros marrones o negros, blancos, verdes, rojos o incluso violetas...
viernes, 27 de mayo de 2016
Scarlet
Entonces llegó, como llega la lluvia tras la primera sequía, con el sutil aroma de un recuerdo olvidado.
El titiritero se agitó esa noche, confundido por los sentimientos que creía perdidos. La pequeña nigromante cambiaba de tema muy rápido, solventado conversaciones que tenían pendientes desde hace mucho tiempo. Tanto tiempo como él llevaba sin escribir su nombre.
-No. Si hablas tan mal nadie va a entenderte nunca.
-Hago todo lo que puedo.
-No es tan difícil. Se pronuncia Wchodze.
-/vxo/
-Fuérzalo más -interrumpió ella.- Puedes permitirte que sea una F.
-¿/fxo/?
-¿Qué te pasa en las vocales? Tienes muchísimo acento. Debes poner más énfasis con las consonantes, no al contrario.
-Aprender Lengua Negra me dio menos problemas que esto... ¿Cómo esperas que pronuncie algo sin saber el punto de articulación?
Scarlet sonrió. Sonrió tal y como Mark había prometido hacía años. La noche no terminó hasta que él fue capaz de realizar una aproximación lo bastante correcta. Vocales semiabiertas, siempre las había odiado.
-Mucho mejor -reconoció Scarlet.- Ahora ya sabes unas cuantas palabras totalmente inútiles.
-Les daré algún uso, algún día. Estoy seguro de ello.
El titiritero se agitó esa noche, confundido por los sentimientos que creía perdidos. La pequeña nigromante cambiaba de tema muy rápido, solventado conversaciones que tenían pendientes desde hace mucho tiempo. Tanto tiempo como él llevaba sin escribir su nombre.
-No. Si hablas tan mal nadie va a entenderte nunca.
-Hago todo lo que puedo.
-No es tan difícil. Se pronuncia Wchodze.
-/vxo/
-Fuérzalo más -interrumpió ella.- Puedes permitirte que sea una F.
-¿/fxo/?
-¿Qué te pasa en las vocales? Tienes muchísimo acento. Debes poner más énfasis con las consonantes, no al contrario.
-Aprender Lengua Negra me dio menos problemas que esto... ¿Cómo esperas que pronuncie algo sin saber el punto de articulación?
Scarlet sonrió. Sonrió tal y como Mark había prometido hacía años. La noche no terminó hasta que él fue capaz de realizar una aproximación lo bastante correcta. Vocales semiabiertas, siempre las había odiado.
-Mucho mejor -reconoció Scarlet.- Ahora ya sabes unas cuantas palabras totalmente inútiles.
-Les daré algún uso, algún día. Estoy seguro de ello.
martes, 12 de abril de 2016
Water in the Air
-¿Amarillo?
-¿Qué tienes en contra del amarillo?
-Que es un color horrible.
-Por lo menos da buena suerte.
-No, Alice. En absoluto.
-Vale, no. Cero suerte. Pero nadie se espera el color amarillo.
-¿Y qué?
-Es un color sorprendente, entonces.
-Lo que tú digas...
La cazadora se sentó al borde de la cama con una expresión seria.
-¿Algo va mal? -preguntó Mark, que intuía la naturaleza de esa mirada.
-Odio la humedad. Hace que me duelan las rodillas.
-Espera, ¿eres como esas viejas que llevan un barómetro en los huesos?
-¿Quieres la predicción del tiempo?
El titiritero observó expectante.
-¿Qué tienes en contra del amarillo?
-Que es un color horrible.
-Por lo menos da buena suerte.
-No, Alice. En absoluto.
-Vale, no. Cero suerte. Pero nadie se espera el color amarillo.
-¿Y qué?
-Es un color sorprendente, entonces.
-Lo que tú digas...
La cazadora se sentó al borde de la cama con una expresión seria.
-¿Algo va mal? -preguntó Mark, que intuía la naturaleza de esa mirada.
-Odio la humedad. Hace que me duelan las rodillas.
-Espera, ¿eres como esas viejas que llevan un barómetro en los huesos?
-¿Quieres la predicción del tiempo?
El titiritero observó expectante.
-Mañana, por la noche, lloverá.
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