Por el camino recuperé la señal de internet en el móvil, tal y como Drave había dicho. La distancia era larga, y mi batería no duraría mucho. Después de una hora caminando, Axel y Shelly ya estaban de regreso a la ciudad. Ambos estuvimos tensos durante el viaje en coche, pero hubo algo que atrajo mi atención por encima de todo. El sonido del metal. ¿Así que ese cuervo demoníaco trataba de purgarme mediante la música? Pues lo estaba consiguiendo.
-Eh, Axel, ¿puedo presentarte a alguien? -comprobé que a mi móvil todavía le quedara algo de energía.
-¿De quién se trata? -me dirigió su mirada, dorada y brillante bajo la noche.
-Es posible que ya te haya hablado de ella alguna vez. Se llama Shane.
-No suelo leer tu blog. No recuerdo si la has mencionado.
-Como presentación rápida, le pediré que resuma su personalidad en una frase.
En realidad, yo sabía cuál era esa frase. La única que podía definir a Shane hasta tal punto.
"Dejarse llevar..."