¿Pero qué podía esperar, de pie frente a la ventisca, si sabía que el soplido de un lobo derribaría su alma de paja? ¿Acaso tenía alguna posibilidad de sobrevivir? Necesitaba un hada, maldita sea. No, necesitaba a la misma Farore...
Pero sabía que ella no le escucharia
No hay comentarios:
Publicar un comentario