Ella me miró a los ojos. Y de todas las cosas que podía haber hecho, la peor era mantenerle la mirada. Estaba dispuesto a llevar mucho más lejos este juego de manipulación, y Alice lo sabía. Finalmente optó por el modo fácil.
-Hazlo.
En ese momento comprendí que no tenía escapatoria. Nigerarenai.
Alice desprendió su cinturón y lo dejó sobre la mesa. La Comandante Anthos lo utilizó para inmovilizarme las muñecas y atarme a la silla. Desde mi perspectiva, con la garganta todavía impregnada de salsa picante, las ataduras eran el menor de mis problemas. Ni siquiera merecía ese batsu game.
-Si me resisto será peor, ¿verdad? -inquirí con cierta resignación.
Ambas asintieron. Cerré los ojos, y alguien inclinó mi cabeza hacia atrás.
[...]
-Te han dejado guapo, ¿eh? -comentó el chico de la mesa de al lado con una sonrisa de incredulidad.
-Dime una cosa -me acerqué a él una vez estuve desatado.- Del 1 al 1000, ¿cómo de ridículo estoy?
-No sé, pero bastante. Yo me avergonzaría si tuviera que ir por la calle así.
-¡Pero si pareces un gatito! -interrumpió Alice.
-Como si eso fuese algo bueno...
-Que sí, que te queda muy bien -Anthos me arrastró fuera de la cafetería.
-Iremos a ese parque, así no tendrás que pasar por ninguna calle llena de gente.
Nunca estuve de acuerdo con esa idea. El parque también estaba lleno de gente, como cabría esperar. Al poco tiempo se acercaron a nosotros varias estudiantes que nos pidieron una entrevista filmada. Jamás me habría dejado grabar en esas condiciones, pero una vez más (con suerte la última) no tenía opción a resistirme.
jueves, 30 de abril de 2015
lunes, 20 de abril de 2015
La Biblioteca de Birde I
Caía la noche del segundo día. Mark llevaba ya muchas horas con ello, pero presentía que estaba cerca del final. Sus hilos se tensaron alrededor del teclado. Forcejearon. El malvado encapuchado de túnica negra se impuso, rompiéndole el cuello. Mark cayó hacia atrás en la silla, exhalando un suspiro de frustración.
-Maldita sea, Lara. ¡Reacciona!
Ella apenas le dirigió una mirada vacía mientras la pantalla perdía el color.
-Otra vez... -ordenó Mark.- Toda la secuencia.
Y allí estaba de nuevo, con la reina en su punto de mira. Un disparo, y Mark se preparó. Sabía lo que iba a venir. Esperó el momento, una fracción de segundo y el piolet se adentró en la espalda del antagonista. Los hilos del titiritero volvieron a tomar posiciones al tiempo que el vídeo avanzaba.
Esta vez no fallaría. Comenzó el movimiento intermitente, frumioso. Si había logrado derrotar al elegido de Din en las praderas de Hyrule aquel día tan lejano, estaba seguro de que podría con esto.
Pero una vez más, el enemigo se impuso, partiéndole el cuello de nuevo.
-Esto es imposible -Mark exclamó, pulsando Alt Tab.
Desplazó con desgana al ave azul que trataba de reclamarlo, una ventana al brillante cielo nublado, los engranajes que seguían moviéndose impulsados por el vapor de la Biblioteca de Birde. Hasta que encontró lo que buscaba, el gran sabio con respuesta para todo.
[...]
-Buenas noticias -regresó él al cabo de un largo rato.- Se trata de un glitch, pero puedo solucionarlo. Dame unos minutos para ajustar la configuración de gráficos...
Los ojos de Mark brillaron ilusionados. Ese juego había conseguido atraparle por completo, algo que no había logrado ningún otro de la misma saga o cualquiera similar. No iba a abandonarlo. Seguiría hasta el final.
-Maldita sea, Lara. ¡Reacciona!
Ella apenas le dirigió una mirada vacía mientras la pantalla perdía el color.
-Otra vez... -ordenó Mark.- Toda la secuencia.
Y allí estaba de nuevo, con la reina en su punto de mira. Un disparo, y Mark se preparó. Sabía lo que iba a venir. Esperó el momento, una fracción de segundo y el piolet se adentró en la espalda del antagonista. Los hilos del titiritero volvieron a tomar posiciones al tiempo que el vídeo avanzaba.
Esta vez no fallaría. Comenzó el movimiento intermitente, frumioso. Si había logrado derrotar al elegido de Din en las praderas de Hyrule aquel día tan lejano, estaba seguro de que podría con esto.
Pero una vez más, el enemigo se impuso, partiéndole el cuello de nuevo.
-Esto es imposible -Mark exclamó, pulsando Alt Tab.
Desplazó con desgana al ave azul que trataba de reclamarlo, una ventana al brillante cielo nublado, los engranajes que seguían moviéndose impulsados por el vapor de la Biblioteca de Birde. Hasta que encontró lo que buscaba, el gran sabio con respuesta para todo.
[...]
-Buenas noticias -regresó él al cabo de un largo rato.- Se trata de un glitch, pero puedo solucionarlo. Dame unos minutos para ajustar la configuración de gráficos...
Los ojos de Mark brillaron ilusionados. Ese juego había conseguido atraparle por completo, algo que no había logrado ningún otro de la misma saga o cualquiera similar. No iba a abandonarlo. Seguiría hasta el final.
Gracias, Birde
viernes, 17 de abril de 2015
Prologue
-Si quieres ponerle un nombre, Delta es la letra clave -comentó Mark al instante.
-He reflexionado sobre ello, pero... le falta algo.
-¿Alt? -preguntó Mark, a quien solamente se le ocurría que pudiese faltar esa tecla.
-Pero... piénsalo, todos los nombres en tu Compendio, ¡son redondos!
El titiritero se detuvo unos instantes.
-Son nombres preciosos, ¿verdad? -hizo una pausa.- Pero él no es la clase de persona a la que puedas ponerle un nombre redondo. Tienes que ponerle un nombre triangular. De esos picudos que siempre caen con un pincho hacia arriba.
-Maldito triángulo... -murmuró ella.-Tal vez empiece mi historia así.
-He reflexionado sobre ello, pero... le falta algo.
-¿Alt? -preguntó Mark, a quien solamente se le ocurría que pudiese faltar esa tecla.
-Pero... piénsalo, todos los nombres en tu Compendio, ¡son redondos!
El titiritero se detuvo unos instantes.
-Son nombres preciosos, ¿verdad? -hizo una pausa.- Pero él no es la clase de persona a la que puedas ponerle un nombre redondo. Tienes que ponerle un nombre triangular. De esos picudos que siempre caen con un pincho hacia arriba.
-Maldito triángulo... -murmuró ella.-Tal vez empiece mi historia así.
martes, 14 de abril de 2015
Huge
Los hilos de Mark recorrieron sus hombros. Fríos, punzantes. Ella sonrió, y los brazos se curvaron alrededor de su torso. Entonces, en aquel momento, su deuda quedó saldada.
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