jueves, 28 de febrero de 2013

Puppetry and lycanthropes

Los hilos se tensaban soportando la presión. Podrían estallar al mínimo movimiento. La criatura se agitaba retorciéndose contra las cuerdas que lo sostenían. Había completado la transformación, y no podría ser contenido mucho más. Alice le había enseñado cómo reaccionar. Le había descrito el sentimiento de poder infinito, pero ahora que él lo sentía todo parecía mucho más fácil. Con B. de su parte nada podía detenerlo. Ni siquiera Mark.

Fue la misma Alice quien recibió el primer zarpazo. Se lo advertí. Actuaba bajo su absoluta responsabilidad.
Claro que tengo la culpa, pero no voy a disculparme de todos modos. Después de todo, ¿quién necesita una sonrisa?

... Esta noche
saldré a cazar.

miércoles, 27 de febrero de 2013

B.

B de bruma, de brujería, de Bandersnatch... Pero no tan difuso, ni tan mágico, ni tan frumioso. B, simplemente, de baka. Así se sentía Mark mientras caminaba bajo la lluvia. Simplemente estúpido. ¿Cómo podía esperar el mejor resultado de una probabilidad irrealizable? Es imposible alcanzar un milagro si los dados no llegan a caer.

Caminó de nuevo por la senda que en una ocasión recorrió, una noche sin descanso, aterrorizado por las sombras y esa sensación en la garganta. Pero esta vez la ignoró por completo. Caminó hasta ponerse a cubierto. Hasta llegar a un lugar que él creía seguro. Pensaba demasiado.

Mark pensaba en el mundo, en los humanos. En su comportamiento y en la mente colectiva que tanto le costaba entender. Pensaba tanto que fue incapaz de advertir los pasos silenciosos que se acercaban a él desde la oscuridad. Inconsciente de los ojos que le acechaban, se sentó con tristeza en la silla de su escritorio. La niña de cabellos balaje saltó sobre él, abrazando su espalda a la altura de los hombros.

-Sonríe.

[...]
Una sola palabra puede cambiar muchas cosas.
Lanzaré esos dados por ti.
Si no obras un milagro, al menos podré ver su sonrisa por última vez.
Gracias... B.

lunes, 25 de febrero de 2013

Believe?

Es curioso que en la actualidad los niños de tres años sean capaces de preguntar con naturalidad quién vencería en un combate entre un vampiro y un hombre lobo. Mark sonrió ante esa pregunta. Alice contuvo el impulso de responder. Al resto de personas presentes sencillamente no les importaba. Cualquiera hubiera preferido la controversia que envolvía el tema de las violaciones a prisioneros de guerra. La conferencia terminó con una explicación acerca de las ideas de un autor del que Mark jamás había oído, pero tampoco tenía intención de seguir escuchando demasiado tiempo. Se dirigía hacia la salida cuando una voz interceptó sus pensamientos.
-Por supuesto que cualquier licántropo despedazaría a un vampiro.
-En proporción de cinco a uno -respondió Mark.
Alice tardó un tiempo en valorar esa cifra.
-A menos que lleven armas de plata... Esas cosas... duelen.
-Me lo imagino -el titiritero volvió a sonreír.- Aunque las hadas deberían asustarte más que la plata.
-¿Hadas?
-No son demasiado frecuentes en realidad, pero son poderosas. Al menos, siempre que la gente crea en ellas. Por desgracia eso es algo que no sucede demasiado, los humanos no comprenden la necesidad de mantener la ilusión.
Alice meditó sobre sus palabras.
- ¿Y qué hay de ti, Mark? ¿Crees en las hadas?

sábado, 23 de febrero de 2013

Ascuas

Cuando bailen sus cenizas en el viento
con el azul ensueño sombrío de un oscuro amanecer
caerá su cuerpo a la luz del sol en un nuevo día,
será su voz sobre el cielo un canto desesperado.

Sabrán los bosques-en-vida que ha vertido su cosecha
(icor tardío en la brecha de un sacrificio estival)
al servicio de la Reina del estandarte de flores
por huesos de sus ancestros de un antiguo funeral.

Herederos de la noche, alzad vuestro fin con orgullo.
El estigma de una herida entre los ojos, bordado de plata y azafrán
semeja al triste flotar de una llama en vuestra mente.
Sino de muerte audaz que aguarda su turno impaciente.

Y aunque teméis el final debéis afrontarlo sin duda
como una mordedura deja un veneno fatal,
muerde y se arrastra en el polvo.
Polvo seréis, y polvo eternamente.

¿Por qué vuelan las palomas?

Con frecuencia se pueden ver en las ciudades estas aves grises como el pavimento. Viven entre la polución de los hombres, razón por la que éstos las desprecian. ¿Pero no es admirable que puedan hacer algo así? Esas aves soportan cada día los desechos de un mundo que no comprenden, y sin embargo permanecen ahí, sin importarles que nadie reconozca su esfuerzo, sin importarles que deseen su muerte cada vez que se cruzan a su paso. Las palomas no entienden la economía ni la política. No son conscientes del motivo por el que deben pasar hambre cuando disminuyen los desperdicios de los humanos. En realidad los hombres tampoco lo son, pero se contentan con las palabras de aliento del semidiós al que más idolatren. Palabras que las palomas no pueden escuchar.

Suelen pasar el tiempo en el suelo, buscando entre la acera cualquier cosa que pueda resultar comestible, pero en cuanto alguien se acerca demasiado alzan el vuelo desde cualquier ángulo. Vuelan porque tienen miedo. Porque pueden ver más allá de las intenciones de los humanos. Porque saben que no se les aprecia.

[...]

Extraños los tiempos en los que, como Charles, podíamos ser un albatros.

jueves, 21 de febrero de 2013

Bad Ending

Pero él no quería ser olvidado. Era consciente de que no podía recuperar lo que había perdido de ese modo. Era consciente de que debía distanciarse y hundirse por contrapeso. O esperar un nuevo milagro de la Bruja, quizás. Había elegido vivir con la mayor de las dificultades. Sabía que debía ser así, pero no lo deseaba.

Después de todo, ¿quién se preocuparía por alguien como él, que había guardado sus emociones en una caja de cristal? Mucha gente, tal vez. Durante un tiempo. Pero no tardarían en aburrirse, y en efecto se aburrían, llevándolo a un desenlace peor que cualquiera de los inicios. A esas alturas, Mark ya no era humano. Había renegado de la parte que más odiaba de sí. Se había convertido en una máscara imposible de arrancar. Estaba solo, vacío por dentro y por fuera. Estaba donde designaban sus acciones. Allí donde mora el error sin retorno.

Leid

martes, 19 de febrero de 2013

¿Quién es Alice?

No lo sé. Muchas veces la he buscado, pero no puede ser encontrada en este lugar. Ella habita a través del espejo. Pero cada vez que me aproximo a la superficie de plata y de cristal es el reflejo de un hombre sin rostro el que me observa. Me pregunto qué le habrá sucedido para que cada día lleve esa máscara, o cualquier otra, cubriendo las facciones de su piel. Me pregunto si será Alice en realidad, temerosa de mostrar sus pétalos decaídos.

Ni siquiera puedo asegurar que exista. Apenas la he visto alguna vez, y apenas desaparece con una sonrisa. Solo puedo seguir creyendo que está en ese espejo, en cada uno de los espejos donde alguien se haya visto alguna vez, donde todo podía ser perfecto. Más allá del reflejo de una persona y dentro de él.

Todos somos Alice, al final, pero nunca lograremos alcanzarla.