Después de todo, ¿quién se preocuparía por alguien como él, que había guardado sus emociones en una caja de cristal? Mucha gente, tal vez. Durante un tiempo. Pero no tardarían en aburrirse, y en efecto se aburrían, llevándolo a un desenlace peor que cualquiera de los inicios. A esas alturas, Mark ya no era humano. Había renegado de la parte que más odiaba de sí. Se había convertido en una máscara imposible de arrancar. Estaba solo, vacío por dentro y por fuera. Estaba donde designaban sus acciones. Allí donde mora el error sin retorno.
Leid
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