Es curioso que en la actualidad los niños de tres años sean capaces de preguntar con naturalidad quién vencería en un combate entre un vampiro y un hombre lobo. Mark sonrió ante esa pregunta. Alice contuvo el impulso de responder. Al resto de personas presentes sencillamente no les importaba. Cualquiera hubiera preferido la controversia que envolvía el tema de las violaciones a prisioneros de guerra. La conferencia terminó con una explicación acerca de las ideas de un autor del que Mark jamás había oído, pero tampoco tenía intención de seguir escuchando demasiado tiempo. Se dirigía hacia la salida cuando una voz interceptó sus pensamientos.
-Por supuesto que cualquier licántropo despedazaría a un vampiro.
-En proporción de cinco a uno -respondió Mark.
Alice tardó un tiempo en valorar esa cifra.
-A menos que lleven armas de plata... Esas cosas... duelen.
-Me lo imagino -el titiritero volvió a sonreír.- Aunque las hadas deberían asustarte más que la plata.
-¿Hadas?
-No son demasiado frecuentes en realidad, pero son poderosas. Al menos, siempre que la gente crea en ellas. Por desgracia eso es algo que no sucede demasiado, los humanos no comprenden la necesidad de mantener la ilusión.
Alice meditó sobre sus palabras.
- ¿Y qué hay de ti, Mark? ¿Crees en las hadas?
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