Los hilos se tensaban soportando la presión. Podrían estallar al mínimo movimiento. La criatura se agitaba retorciéndose contra las cuerdas que lo sostenían. Había completado la transformación, y no podría ser contenido mucho más. Alice le había enseñado cómo reaccionar. Le había descrito el sentimiento de poder infinito, pero ahora que él lo sentía todo parecía mucho más fácil. Con B. de su parte nada podía detenerlo. Ni siquiera Mark.
Fue la misma Alice quien recibió el primer zarpazo. Se lo advertí. Actuaba bajo su absoluta responsabilidad.
Claro que tengo la culpa, pero no voy a disculparme de todos modos. Después de todo, ¿quién necesita una sonrisa?
... Esta noche
saldré a cazar.
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