domingo, 8 de marzo de 2015

Heimdal I

En ese momento Birde extendió sus alas sobre él, y el enemigó apareció a las puertas del Valhalla.

Una calculada retirada, y Mark en posición de defensa. Lük se acercó a al marionetista. Los hilos se tensaron sobre sus dedos.
-No vas a conseguir nada así, y lo sabes.
Mark le miró a los ojos, y pudo ver la profunda oscuridad de sus pupilas bajo el brillo de la luna.
-Sólo quiero... hablar -él se acercó.
-No esta vez.
El titiritero se interpuso, colocando su mano en el pecho de Lük para mantener la distancia.
-Podría romperte el brazo. ¿Quieres que te rompa el brazo, Mark?

Una figura surgió de pronto a sus espaldas.
-¿Y si me lo rompes a mí?
Valkyrias. No salen de su fortaleza sin una buena razón.
-¡Podría hacerlo! ¡Y también podría tirarte al suelo y matarte! -Lük se encaró con ella.
Varios einherjer comenzaron a rodearlo.
-Tranquilo, chico. No tienes que hablar de ese modo.
Mientras intentaban razonar con él, una de las valkyrias apoyó la mano en el hombro de Mark, y se lo llevó caminando a varios metros de distancia.
-Gracias... -murmuró él en un hilo de voz.
-Estás temblando. Cuéntame qué ha pasado.
Terminó esa frase con un reconfortante abrazo.