sábado, 22 de junio de 2013

Malice

-Ser malo está bien. -Vic dio un trago a la botella de cerveza antes de sonreír de una forma enigmática.
-Depende. Si yo dijera todo lo que sé de ti, te prohibirían la entrada en todas las ciudades de este mundo y del nuestro -su compañero intervino.
Mark conocía algunos aspectos de la vida de Vic, pero de ese comentario dedujo que había muchos más. Infinitamente más.
-Discrepo -una voz se alzó al otro lado de Mark.- El bien es lo más importante.
Al titiritero le sorprendió esa frase. Podía haber sido suya tan sólo unos meses atrás. Tal vez, si hubiese tomado otras decisiones. De todos modos, tenía muy clara su posición en ese debate.

Axel debía de estar muy decepcionado. No le culpo por ello.

Mark entonces se dirigió a la Brecha de la Mentira. Allí estaba Edward Gules, frente a un lienzo de trazos oscuros.
-¿Qué haces? -Mark preguntó.
-Pinto -fue la única respuesta del organista.
-¿Ahora te dedicas a la pintura?
-Sólo estoy practicando. Mira, te estoy dibujando a ti.
En efecto Mark reconoció sus propios ojos en el centro del cuadro.
-¿Por qué a mí?
-Porque la mejor forma de practicar es pintar cosas que empiezan por la letra M. Todo el mundo lo sabe.
-Tiene sentido. Probablemente mientras no aprendas lo dibujarás todo mal, y eso empieza por M.
-Pero el mal es bueno, pequeño Mark. ¿No te lo han enseñado?
-Eso dicen. Yo todavía lo estoy comprobando.
Edward se colocó el sombrero, le miró a los ojos y sonrió.
-El camino del mal es un camino oscuro. Debes tantearlo primero. Si te adentras en él demasiado rápido, acabarás perdido y serás vulnerable. Ten cuidado, Mark. Los monstruos no acechan desde las sombras. Ellos viajan contigo, esperando la oportunidad.
-¿Tal y como tú hiciste?
-Sí... exactamente eso.

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