miércoles, 16 de noviembre de 2016

Deadly rotten

La puerta no se abrió esta vez, el pequeño Rei llamó educadamente.

-¿Puedo pasar?
-Espera un momento. Me alegro de que lo hayas preguntado porque estaba haciendo algo que da mucho miedo.

Mark se aseguró de que el cadáver no se moviese y se dirigió al otro extremo del cobertizo, enfocando la cámara hacia la pared. Se levantó de la poderosa silla que Cessa le había concedido años atrás y abrió lentamente la puerta de su dormitorio. Rei entró directo hacia el videojuego.

-¿Qué es lo que da miedo?
- Zombies. Son aterradores.
-¿Eres un zombie?
-No, yo soy esa niña.
-¿¡Eres una chica!? -preguntó Rei con cara de asco.
-No hay nada malo en jugar a una chica, hermanito.

En realidad Rei ya había visto a Mark usando personajes femeninos en otros videojuegos, aunque precisamente en esta ocasión no había sido elección suya.

-¿Sabes? -continuó Mark- Este juego es la segunda parte de otro juego parecido en el que había otro protagonista. En el primer juego había que cuidar a esta niña y enseñarle a sobrevivir. Creo que es muy bonito poder jugarla ahora y ver todo lo que ha aprendido.
-Ah. ¿Y qué pasó?
-Lo que suele pasar en todas las historias de zombies. Muchos no logran sobrevivir.
-¿Cómo es un zombie? -Rei dudó al hacer esa pregunta. Quizá la conversación debió haber empezado por ahí.
-Un zombie es... Es una persona que se muere y luego resucita por una magia o una enfermedad.
-Eso ya lo sabía, lo que quiero saber es cómo son.
-Son... lentos, y les gusta comerse a las personas. Por eso dan tanto miedo.
-Noo, ¿pero de qué color?
-Bueno, están muertos, así que pueden ser de distintos colores dependiendo del tiempo que lleven muertos o cómo fuese su muerte. Algunos son color carne, otros marrones o negros, blancos, verdes, rojos o incluso violetas...

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