-¿Qué tienes en contra del amarillo?
-Que es un color horrible.
-Por lo menos da buena suerte.
-No, Alice. En absoluto.
-Vale, no. Cero suerte. Pero nadie se espera el color amarillo.
-¿Y qué?
-Es un color sorprendente, entonces.
-Lo que tú digas...
La cazadora se sentó al borde de la cama con una expresión seria.
-¿Algo va mal? -preguntó Mark, que intuía la naturaleza de esa mirada.
-Odio la humedad. Hace que me duelan las rodillas.
-Espera, ¿eres como esas viejas que llevan un barómetro en los huesos?
-¿Quieres la predicción del tiempo?
El titiritero observó expectante.
-Mañana, por la noche, lloverá.
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