-¿Mark?
-Oh... -la repentina intervención le sobresaltó un poco.- Hola, Capitana.
-¿Pensabas otra vez?
-Sí, pensaba en lo inútil que es todo.
-Todos sabíamos que eras un inútil.
Esa frase fue más dolorosa de lo que Mark podía admitir, pero forzó una sonrisa. Sabía que pretendía ser una broma. No pudo detenerse a pensar una respuesta, de modo que continuó la conversación basándose en sus pensamientos.
-Al menos no todos me ignoran.
-Claro que no. Yo no te ignoro.
En esta ocasión Mark sonrió realmente.
-Eso parece, me has subido un poco el ánimo... Gracias, Capitana.
Pero sólo tardó cuatro minutos en dejar de hablarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario