Desde los abismos de la cognición en los que me había hundido (de donde posteriormente Alice me sacó a golpes) sentí el justo terror que me imponían las circunstancias. Pero entonces ya había sucedido. Sin que siquiera lo intentara. Un desajuste entre planos, o un agujero en el espacio... no comprendía el motivo, pero de pronto se encontraba mucho más lejos. Tan lejos que sólo los recuerdos nos mantenían unidos.
Eso y alguna eventual conversación, sin más relevancia que la de un examen de instituto. Tal vez Alice tuviera razón. Soy raro. En el mal sentido.
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