martes, 5 de marzo de 2013

Nexus

La conoció en un día no tan aburrido como cualquiera. Pero sí más aburrido de lo que Mark esperaba de un viernes. Ella estaba distante. Prestaba más atención a su teléfono que a la conversación. Su aspecto era el de alguien altivo y superficial, a quien apenas le importaban el resto de personas presentes. Pero Mark podía ver a través de sus emociones. Algo le preocupaba. Aunque parecía el arquetipo de persona con la que no desearía hablar, la oportunidad de dar caza a una sonrisa era mucho más impetuosa.

Vistió su mejor máscara, la de un gato de Cheshire con guadaña de doble cola, y se sentó a su lado.
-¿Estás triste?
Ella se sorprendió ante esa pregunta. Pasó medio segundo tratando de buscar un sentido más complejo a lo que la pregunta realmente significaba.
-No, es sólo que...
Mark sintió su mente apresurada.
                              -...este lugar...
 A él tampoco le había apetecido ir desde el principio.
                                                         -...no es demasiado interesante.
En realidad esas no fueron sus palabras exactas, escribirlas en un blog no quedaría bien. No obstante, el significado era similar. Mark la desafió a un juego de conocimiento, donde le resultó sorprendente que pudiera responder a casi todas las preguntas. Parecía que no era el arquetipo de persona con la que no desearía hablar, después de todo. La noche siguió hasta el final.

La gente se disgregó, o tal vez fue Mark quien se disgregó con ella del resto del grupo. Al titiritero no le gustaba que sus amigos se comportasen así. Era el momento indicado para conocer a una nueva persona, y a un enemigo de la infancia.

Con el tiempo muchas de las cosas por las que Mark se enfadaba con sus compañeros de clase en primaria parecían tan absurdas que le costaba recordar sus motivos. Estar gordo, o dibujar caricaturas, hacer comentarios fuera de lugar, haber arrojado su flauta por la ventana... Nimiedades, en fin.

Por otra parte las personas desconocidas siempre le habían gustado. Aprender de la personalidad de alguien, como un nuevo experimento social, era algo tan fascinante como peligroso. Parecía tan altivo y superficial como ella había parecido en principio, pero resultó ser igual de interesante. Ambos le recordaban a Alice en ciertos aspectos. Aspectos, y lo que se oculta tras ellos también.

A Mark le agradó mucho su comportamiento amistoso. En realidad él también es así aunque no lo aparente. Extremadamente influenciable. A Axel le habría agradado verle en esa situación, compartiendo una noche con personas en las que no confiaba aún, y sin embargo podía considerar en mayor estima que muchos de sus amigos.

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