-Edward.
-¿Sí...? -respondió tímidamente el organista.
-Un paso al frente.
-Mark, no creo que...
El titiritero se giró, clavándole la mirada. No fue necesario repetirlo. El doctor avanzó hasta él evitando mirar los restos de Leo.
-Voy a hacerte un nuevo traje, ¿de acuerdo? -Mark informó a su sádica máscara.
-¿Un... traje?
-Un vestido en realidad. Con cuerdas. ¿Te suena el shibari?
-¿Vas a encadenarme? No, me niego -el organista parecía asustado.- No voy a dejarme atar por el miedo otra vez.
-Oh... pero tú no sabes lo que es el miedo. Mírame a los ojos. ¿Notas algo de miedo?
-No... -Mark prosiguió- ya no queda nada del antiguo miedo que te aprisionaba. Pero eso no significa que vayas a estar mejor.
Ahora sólo hay oscuridad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario