martes, 21 de mayo de 2013

Just Darkness

El cadáver de Leo se desplomó en el mismo instante en el que un rayo quebró el cielo, iluminando con las luces de tormenta la oscura avenida. Los hilos reptaron acariciando su cuerpo, replegándose hacia la mano del titiritero. No es tan fácil matar a un gato, pero haberle provocado tales daños hará que no ponga otra de sus vidas en juego la próxima ocasión. Mark mantuvo la mirada sobre su rostro felino, dudando cómo se debería sentir. Tras unos instantes, habló sin volverse a las máscaras situadas detrás de él.
-Edward.
-¿Sí...? -respondió tímidamente el organista.
-Un paso al frente.
-Mark, no creo que...
El titiritero se giró, clavándole la mirada. No fue necesario repetirlo. El doctor avanzó hasta él evitando mirar los restos de Leo.
-Voy a hacerte un nuevo traje, ¿de acuerdo? -Mark informó a su sádica máscara.
-¿Un... traje?
-Un vestido en realidad. Con cuerdas. ¿Te suena el shibari?
-¿Vas a encadenarme? No, me niego -el organista parecía asustado.- No voy a dejarme atar por el miedo otra vez.
-Oh... pero tú no sabes lo que es el miedo. Mírame a los ojos. ¿Notas algo de miedo?

-No... -Mark prosiguió- ya no queda nada del antiguo miedo que te aprisionaba. Pero eso no significa que vayas a estar mejor.

Ahora sólo hay oscuridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario