domingo, 5 de mayo de 2013

Alice

A pesar de todo lo que había sucedido en los últimos días, esa chica seguía ocupando la mayor parte de su mente. Con una sentencia final, su despedida había atravesado su pecho tres veces en el mismo punto. Game over. Así que lo consideraba un juego después de todo. ¿Por qué mantenía Mark el deseo de perdonar algo así? La respuesta es sencilla, y de nuevo Alice tenía razón. Soy gilipollas. Eso hace trece veces en total. Le hubiera gustado quedarse en compañía de Vic, con quien había pasado esa noche, pero el titiritero tenía otras obligaciones. Al día siguiente habló con Lance. Odiaba que actuara de una forma tan egoísta. Tal vez él no lo supiera, y es que hay problemas que es mejor tragárselos, pero Mark seguía sintiéndolo del mismo modo. Como una burla. Como alguien incapaz de cumplir con un deber que él siempre había asumido. Una vez más, tenía miedo.

-Oye, comprendo que estés triste, pero yo también lo estoy -el caballero se sintió presionado.- No vas a convencerme con algo así.
-No era mi intención. Siento que haya sonado de ese modo -Mark se disculpó de una forma poco convincente.
-No vas a perder a tus amigos. Sólo hay una forma de hacerlo, y es mandarlos a la mierda.
-¿Y si tu amigo te manda a la mierda a ti?
-Entonces no lo era realmente. Alice no era tu amiga. Nunca lo fue. Es algo que debes asumir.
-¿Por qué opinas eso?
-Por lo que sé de ella. Por la manera en que te afecta. No te había dicho esto antes porque te caía bien, pero siempre la he considerado una manipuladora. Para ella tan sólo eras una cosa divertida. Como un juguete. Alguien sobre quien extender sus hilos y divertirse. Por eso dejas de importarle en cuanto haces algo que no le gusta.
-No creo que... -Mark reflexionó esas palabras.

Aunque la opinión de Lance sonaba lógica desde su perspectiva, no parecía encajar del todo. No, Mark estaba seguro de que no era así. No podía ser así. De todos modos, ¿qué importaba ya? Nada cambiaría el hecho de que Alice lo hubiese contramedido por completo. Con un suspiro, cambió la dirección del diálogo.

-Me gustaría que vieras a Axel esta noche.
-No me apetece. Ve tú y habla con él.
-Dijiste lo mismo la última vez. Se lo debes.
-No le debo nada. Tengo un mal día y no voy a estropearos la noche a todos.
-Haz lo que prefieras.
-Te llamaré más tarde, ¿vale? Pero no cuentes con que aparezca allí.
-Como desees... -tal vez Mark sonó un poco borde a esas alturas. Se dirigió a la salida.

-Eh, Lance -el titiritero se detuvo en la puerta.- ...Gracias.

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