-Bueno, ya nos veremos -Mark se despidió apresuradamente.
-Sí, estaré por aquí - Drave hizo un gesto informal y siguió su camino hacia el campo de jugger.
-Y como iba diciendo -Alice continuó tras la interrupción,- ella es Dánae.
Dánae.
Mark había oído hablar de ella en muchas ocasiones. Incluso la había visto en fotografías, pero no se esperaba que fuese así en persona. La observó durante un tiempo. Era muy diferente a como la había imaginado. Le gustaría llevarse bien con ella, pero recordó lo que había sucedido la última vez que extendió sus hilos sobre otra persona. Nada de hilos en esta ocasión, ni tampoco máscaras. El titiritero tendría que mostrarse abiertamente y usar su mirada para caerle bien. Y por qué no, también una sonrisa.
Alice propuso salir a comer algo y estuvieron hablando durante un rato. Fuera hacía bastante frío. Red, uno de los amigos de Alice, llegó al cabo de un tiempo y Mark decidió regresar para ver a Drave. El partido había acabado ya, pero él seguía recorriendo la zona. El titiritero pasó con él gran parte de la tarde, visitó otra vez a Aster y a Luzie. Mientras caminaba por los puestos de la feria se cruzó de nuevo con Alice y Dánae.
-Hey, Mark -saludó Alice en primer lugar.- Me han pedido que te comente que vamos a ver una película esta noche. Puedes venir si te apetece.
-Claro, me encantaría. Pero... ¿esta noche es luna llena?
-Tranquilo, no saldremos del hotel.
-De acuerdo entonces -se despidió con una sonrisa.
-Tu amiga parece triste -Drave soltó ese comentario de espaldas a Mark, mirándola alejarse.
-¿Alice? -preguntó Mark volviéndose hacia ella.
Drave asintió, y el titiritero observó detenidamente.
Su figura, al lado de Dánae, rozando su hombro con la mano apoyada sobre la suya, la cabeza casi imperceptiblemente ladeada buscando unos milímetros... Sí, Drave podría confundir fácilmente eso con tristeza. Mark sonrió. Acababa de comprender algo que jamás había entendido.
-¿Triste? No... no está triste en absoluto.
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