-Leo, reconoce tu derrota.
La lluvia caía sobre el titiritero, extendiendo el pelo mojado ante sus ojos marrones con cada gota que se precipitaba al vacío. Su mirada era perfecta esa noche. Expresaba todo lo que él había contenido. Era sin duda su rasgo más hermoso. El gato retrocedió arrastrándose hacia el extremo menos iluminado de la calle. Sus ojos brillaron por un instante en la oscuridad. Aterrorizado como estaba, era incapaz de sonreír en esta ocasión.
-Las sombras no te salvarán -Mark avanzó hacia él.- Debes asumirlo.
-¿Por... por qué debería?
-Porque has perdido. Mira, estás destrozado. No puedes seguir con esto. Ríndete y puede que decida dejarte con vida.
-¿Quién eres?
El titiritero sonrió. No era tan fácil responder a esa pregunta.
-Yo soy Mark.
-¿Mark? ¿Mark quién?
-Sólo Mark. Y declaro que este juego ha terminado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario