miércoles, 1 de mayo de 2013

Malfunction

El organista apareció con una formidable carcajada. No es más que un lunático a pesar de su elegancia. Mark lo ignoró por completo, tendido en su cama incapaz de moverse. Ni una palabra del titiritero. Cuando Edward hubo terminado de reír, comenzó a hablar con una sonrisa. Realmente disfrutaba eso.

-¿Qué has hecho, Mark? Creía que éramos amigos. Al menos yo me divertí mucho la semana pasada. Admiración, ¿eh? Si tan solo no fueras estúpido... Piénsalo, nunca dejarás de ser patético. ¿Y cómo haces tú las cosas, además? ¿Con sangre y acero? Vamos, inténtalo -el organista extendió un cuchillo de cocina hacia él.- Hasta la tráquea -Gules de nuevo sonrió.- Piensa en B. cuando lo hagas.

-Déjame en paz -el titiritero respondió.- Morir ahora no serviría de nada.

-Hablemos de brujas, Mark. ¿Qué tal has pasado Walpurgis, por cierto? -no se molestó en responder. El organista sabía que todos le habían dejado de lado esa noche.- Veamos...  Una habitación cerrada con destornillador, la puerta trasera y las ventanas están cerradas también. Hay un cadáver sobre la cama, parece haberse desgarrado el cuello. La habitación está totalmente cerrada, de forma que es imposible salir de ella o acceder desde el exterior. 

-Silent Selene.

-¡Royal Flare! ¿Creías poder utilizar la magia de Angmar, capaz de trastocar las almas de los mortales? ¡Ella te dijo que no te metieras en esto, y mira lo que has conseguido! ¡Responde, Mark!

-Paso.

-¿Es que no comprendes la gravedad de tu traición? ¿Por qué no te mueres? La Bruja no te salvará de esto. ¿Pensabas que sólo por lo que dijera esa niña tenías derecho a sentir? Eres un mueble, Mark. Uno inútil. Acaba de una vez con tu existencia.

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