Mark dio un paso al frente. Buscaba un tren inicialmente, pero se dejó guiar por el encanto enajenador de los colores en la roca. Mujeres sin rostro lo observaban, siluetas entre el bosque y el agua, hermosas muñecas, gatos, personajes desfigurados...
Se sentía en el interior de un cuadro de Guertena. Le gustaba esa ciudad. Su vida no era tan diferente de un videojuego.
El viento lo golpeó de repente. Con un escalofrío, sintió el impulso de correr.
Eso sería como añorar el pasado.
Observó su reflejo en el escaparate de un comercio derruido. Un mechón de su pelo había sido alzado por el viento. Su silueta le recordó por un instante a alguien que abrió un menú de opciones en su mente. Alguien que habría tomado una decisión.
¿Cuál es la tuya, Mark?
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