Con sangre y acero, ignoró su cara enfadada (mayor que, dos puntos, C mayúscula) y decidió empezar a cocinar.
Con sangre y acero, la ira de Alice cayó de nuevo sobre él al interrumpir su sueño. Ella no solía comprender los mensajes implícitos en sus palabras.
Con sangre y acero, recorrió caminos de rojo en cicatrices pasadas.
Y entonces Shane apareció. La última persona en la que Mark había confiado. La última persona en la que debía confiar. Envió a su pájaro azul en reclamo de ayuda y ella acudió como Thorondor a la llamada de Manwë. El simple acto de hablar con ella hizo que el titiritero se calmase.
Al mismo tiempo surgió ante él la imponente silueta de un brillante caballero. Mark no se lo esperaba en absoluto.
-¿Lance?
-He oído que estabas algo triste. No conozco los detalles. ¿Quieres hablar?
-Sí...
-En mi opinión, no te sientes mal por un suceso, sino por todos los demás que llevaban tiempo acumulados.
Y tenía razón.
A pesar de todo lo que le había dolido esa noche, no se comparaba al dolor de la eternidad.
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