No todo es tan perfecto como parece. Chocolate. Hace algunas horas había evadido la conversación. Él ni siquiera se había atrevido a mirarla directamente.
-¿Seguro que no te molesta?
-No te preocupes, Mark. No hay fallo.
Pero sí lo había. Si tan sólo se hubiera detenido a escuchar sus motivos...
Se desprendió de todas sus máscaras y se descubrió los ojos. Impregnó la habitación cerrada con la esencia de hojas de patchouli y tomó el teléfono. Tuvo que marcar dos veces para que Aster le atendiera.
-¿Qué tal estás?
-Triste.
-¿Por qué?
-Complicado de explicar. He decepcionado a alguien.
-¿Cuánto?
-Demasiado.
-Burbujas. Desármate.
-Estoy más cómodo así.
-Hazlo. Ahora. Escribe un cartel de "No tocar" con mi cara enfadada.
-¿Cómo de enfadada?
-"Mayor que, dos puntos, C mayúscula".
-Lo dejaré en el cajón, como Larra. Tal vez pueda usarlo algún día. ¿Has dibujado la Remilia que te pedí?
-No, tengo mucho trabajo últimamente. Un cuadro de un metro que parece un pene gigante.
-¿Un pene de un metro?
-Algo menos en realidad, pero tardaré en terminarlo. ¿Te apetece venir a verlo? Habrá una fiesta el jueves. Necesitas algo de alcohol.
-El jueves es mañana.
-Ah... sí. ¿Vas a recorrer 150 km. para ver mi pene de un metro?
-Sí, iré.
-¿En serio? Pensaba que dirías que no.
-Soy impredecible. Además, necesito el alcohol.
-¿Me traerás algo que pueda beber? Odio el sabor del alcohol en bruto.
-Por supuesto.
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