martes, 23 de abril de 2013

Full moon

Mark había decidido dejar de estar triste. Iba a intentar que esa semana también fuese perfecta, y no iba a dejar que un problema tan absurdo lo estropeara. Llenó un tazón de leche con cereales, pero sabía que eso no subiría sus ánimos demasiado tiempo. Pensó en regresar a la torre para visitar a Shane, pero recordó de repente que podía hablar con alguien que lo animaría incluso más. Pero, ¿y si volvía a enfadarse? La última vez le había gritado mucho. Mark decidió intentarlo con una sonrisa. Llegó ante Alice y se sentó despreocupadamente.

-¿Te importa si hablamos un rato?
-¿De qué quieres hablar?
-Nada en especial, cómo estás últimamente y esas cosas.
-Mark, no... no es un buen momento, hoy estoy... algo irascible.
-¿Por qué?
-No hay ningún motivo. Es así.
-Aún así me gustaría hablar.
-Ah... de acuerdo -Alice suspiró.- Pero seguramente no diga nada agradable.
-¿Te encuentras bien?
-Desanimada, quizás. No tengo ganas de nada.
-¿Ni siquiera chocolate? -intentó llevar la conversación a un tema donde pudiera sonreír.
-Mark... tu orden de prioridades sigue sin ser el mismo que el mío.
-Recuerda que yo también soy humano bajo la máscara.
-El otro día hablamos de...
-Sí, y tenías razón. Doce cuatro. A eso me refería.
-Pero no soy adivina.
-Por eso hay cosas que no debes saber... y es mejor así.

Un lento y sutil gruñido escapó de su garganta, y su labio superior se arqueó ligeramente sobre los incisivos.

-Me voy a dormir -se despidió con brusquedad.- Hablaremos otro día.

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