¡Que gane el mejor enano! El alcohol se terminó con un pequeño sobreesfuerzo por parte de Mark, que finalmente completó con éxito la contrarreloj. Cuando todos llegaron, el Señor de Tres les invitó a beber varias rondas más. Mark ya se había sentido ebrio en algunas ocasiones, y a pesar de su débil resistencia a la substancia podía controlar muy bien los efectos enajenadores. Vic decidió acompañarlo hasta su casa. Pero él se detuvo ante la puerta.
-No... no puede acabar así.
-Ve a descansar. Necesitas dormir un poco.
-Sí, lo necesito. Pero tendrías que haber ganado la apuesta para poder ordenarme dormir.
-No quiero ordenártelo. Sólo te lo estoy pidiendo. Hazlo, por favor
Mark entró y cerró la puerta.
Pero lo reflexionó mucho. No podía dejar que la noche terminara de ese modo. Recuperó sus habituales suministros de chocolate y regresó con el hada.
-¿Quieres un lacasito?
Vic se pensó la respuesta.
-Que sea azul. ¿Por qué has vuelto?
-Sencillamente no podía quedarme. Tengo mis motivos.
-No voy a cuestionarlo, pero sí estoy enfadada. No creas que se me pasará con un poco de chocolate.
-¿No vas a perdonarme?
-Sólo si consigues superar mi tirada. Trío de Q en tres.
Mark dejó caer los dados sobre la mesa. As, Q, J, 8, 8. Aún le quedaban otros dos lanzamientos. Suficiente teniendo a B. como cómplice. Uno de los ochos se transformó en K a la segunda tirada. Escalera mayor.
-De acuerdo, te perdono -dijo Vic con una sonrisa.
Un limón, medio limón,
dos limones, medio limón...
No hay comentarios:
Publicar un comentario