Había una vez un titiritero muy feo. Tan feo era el titiritero que siendo niño forjó una máscara y decidió no quitársela jamás. Pero un día su máscara se rompió porque Alice le golpeó demasiado fuerte, y él se refugió en un palacio gobernado por una princesa. El titiritero le contó que su máscara se había roto y no podía mostrar su cara porque era demasiado feo. Como confiaba mucho en la princesa decidió enseñarle exclusivamente a ella su verdadera apariencia, y como cabe esperar, la princesa se burló de su horrible aspecto.
Moraleja: No dejes que un licántropo te destroce ni desveles nunca tu verdadera naturaleza.
To be continued
No hay comentarios:
Publicar un comentario