lunes, 16 de diciembre de 2013

Little pilgrim

-Perdón por el retraso -Mallory finalmente apareció por la calle de la derecha.

Hacía calor en la estación, Mark apenas podía soportarlo. Siguió a su amiga descendiendo la calle. Todo apuntaba a que iba a ser una buena noche. Bueno, al menos hasta que la Comandante decidió que no iba a bajar. Eso está mal, cuando Mark viaja hasta una ciudad lejana no se debe pasar de él, o se pondrá muy triste.

Por si la traición fuera escasa, Alice tampoco se encontraba dispuesta a salir esa noche, por una horrible enfermedad, según le dijo al titiritero. Éste intentó convencer a algunas personas más, pero sus hilos estaban perdiendo fuerza. Nadie acudió a su invocación.

-Entonces, ¿cuál es el plan? -preguntó el titiritero a Mallory.
-Va a bajar con nosotros tu puta madre -respondió ella.
-¿En serio? -la mirada de Mark se iluminó mucho.
-Sí, he quedado con ella en unos minutos. ¿Quieres venir a buscarla?

Por supuesto que Mark quería ir a buscarla. Hacía tiempo que no la veía. El camino se hizo muy corto hasta llegar a la Facultad de Biología, donde un montón de gente ya había terminado la clase.

-Avísame si la ves, yo no la reconocería -informó Mallory.

No fue necesario. Al instante Mark sintió el estruendo de algo pesado impactando el suelo (quién sabe de qué se trataba para hacer ese ruido). Divisó en la distancia una corta cabellera rubia ondeando en el aire, dirigiéndose directamente hacia él, como una titánide en carrera, ganando velocidad a cada zancada.

El titiritero apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que la criatura saltara hacia él. El abrazo lo tomó por sorpresa, y no pudo evitar una sonrisa.

-Hola, Raih. Me alegro de verte en esta ciudad...

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