Como un rayo de luz de luna en una noche invernal, acudió sin ser llamada.
-Qué profundo.
-Estoy a oscuras para que no puedan verme llorar -explicó Mark, quizá en su máscara de Leo.
-¿Qué sucede?
-Emociones.
-¿Malas o buenas?
-No lo sé, emociones tristes.
-Cuéntame -ella se sentó a escucharle, como Mark solía hacer.
-Soy muy dependiente a nivel afectivo. Sé que soy muy pesado y eso aleja a la gente.
-¿Te ha pasado con una persona importante? -ella prosiguió la reflexión- A mí me pasan ese tipo de cosas, y duele mucho porque es una forma de ser. Cuando es nuestra forma de ser lo que aleja a los demás, no puedes evitar sentirte horriblemente mal. Además, yo lo hago de forma cariñosa, supongo que como tú, Y cuando esperas una respuesta similar y se apartan es como... una puñalada. ¿Es así como te sientes?
El micrófono imaginario volvía a apuntar al titiritero, que analizó las palabras antes de asentir.
-Tu manera de ser no es algo malo. Sólo tenemos que aprender que los demás pueden tener menos sensibilidad, o ser menos receptivos. Estar triste nos hace darnos cuenta de las cosas. Es como echarle sal a la comidas, La alegría nubla el juicio, la tristeza lo aclara. Debes entender cuánto cariño usar con cada persona.
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