jueves, 14 de mayo de 2015

El gato y la manzana

 -¿Qué sabrás tú de la Realidad? -sentenció Nei dando por finalizada la conversación.
Lo cierto es que tenía razón a su manera, Mark odiaba la Realidad. Por ese motivo poseía su particular Brecha de la Mentira, donde todo era irreal y ficticio. Pero eso no convertía en despreciable cualquiera de sus argumentos.
-Por ejemplo -regresó ella,- si un cuerpo se desplaza a una velocidad constante, ¿qué velocidad tiene en en el punto 368?
-Ninguna -respondió Mark.- No hay velocidad en un punto estático.
-Claro que la hay, es un desplazamiento en el mismo instante en el que lo calculas.
Como las fotografías que salen movidas, pensó Mark. Pero ni siquiera esas fotos se mueven realmente.
-Lo que quería decir -continuó él- es que no hay forma de ponerse de acuerdo entre la Gran Realidad y la Pequeña. Son fuerzas diferentes. No puedes aplicar gravedad a nivel subatómico.
-¡Porque la gravedad subatómica es despreciable, no porque no exista!
-¿Le has preguntado tú misma si existe? Eso nos lleva de nuevo al asunto, no estudias la Realidad, sino tu manera de percibirla.
-La ciencia actual tiene métodos de estudio que utilizan instrumental con capacidades muy sobrehumanas, así que el entendimiento de las personas no tiene nada que ver en esto.
-Yo creo que sí influye. Incluso los cálculos fallan a veces. Mira esto.
-Es... ¿la matriz relativista? Es una matriz diagonal, no es como si tuviese algo especial ni nada...

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