lunes, 7 de julio de 2014

Skies of cats and dogs

-¿Hay indios en la película? -preguntó Jonatan.
Ese juego se había convertido en algo habitual para Mark, y aunque en esta ocasión el nivel era demasiado fácil, la lluvia nocturna no permitía otro tipo de entretenimiento de camino al local.
-Los hay -respondió el titiritero a su amiga.
(Sí, su amiga se llamaba Jonatan, era una aclaración necesaria.)

Tras varias preguntas más, finalmente Jonatan consiguió dar con el resultado al enigma. Ya estaban a pocos metros del local cuando el aire caliente que procedía del interior contrastó con el frío húmedo sobre el rostro de Mark. Era una sensación agradable. El chico esperó un rato, colocándose de frente a la corriente de aire. Su ropa se fue secando con el paso del tiempo, y a los pocos minutos entró en el lugar, directo a la barra.

Al entrar, una joven solitaria sentada frente a una cerveza se giró hacia él y le dedicó una mirada. Mark respondió con una sonrisa y un leve gesto a modo de saludo. Se acercó acompañado por su amiga Jonatan con la intención de tomar una copa, pero la chica se levantó del asiento, interponiéndose ante ambos.
-Os voy a matar a todos. Pero sobre todo a ti -señaló a Jonatan.
Ella pareció descolocada por un instante. Es normal, supongo, frente a esa situación.
-Exageras -contestó Mark.
-No, en realidad... -replicó la misteriosa joven- ¡Eh! ¡Eres tú!
-Claro, soy Mark. Pensé que lo habías notado cuando te saludé desde la puerta.
-¿Cuándo me saludaste? -preguntó ella.
-Ahmm... Da igual, es irrelevante.
Otra persona apareció caminando y tomó a la chica por los hombros.
-Perdónala, lleva bebiendo desde las seis -dijo mirando al titiritero.- Hm... a ti te conozco.
-Sí, soy Mark, siempre he sido Mark y sigo siendo Mark -aclaró él.- Excepto cuando llevo alguna máscara, como es obvio. Aunque también soy Mark por debajo de ella.
La cara de la nueva chica se fue tornando en un gesto de sorpresa. Acto seguido ambas lo abrazaron ante la sorprendida Jonatan, que no entendía el sentido de todo. Aunque tampoco es que tuviera mucho sentido en realidad. Efusividad de ebrio, como se suele decir.
-¿Quiénes son ellas? -preguntó otro de los amigos de Mark que acababa de llegar al bar.
-¿Quién crees tú que yo soy? ¿Cómo crees que me llamo? -lo desafió Dánae (la primera chica que inicialmente estaba sentada en la barra).
-Pues... tienes cara de llamarte Sarah -aventuró él.
-Noo... no tengo esa cara tan fea. Por cierto, esto es tuyo -tendió a Mark media botella de cerveza caliente.
-¿Mío por qué? -inquirió él.
-Porque sabe mal y alguien lo ha dejado ahí abandonado.

Y como es de suponer, Mark
no podía rechazar algo así.

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